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Mallorca, en pie de guerra: "La Administración protege más a los okupas que a los ciudadanos"

Los vecinos de una urbanización denuncian la indefensión que sufren por parte de los políticos ante el fenómeno okupa.

Los vecinos de una urbanización denuncian la indefensión que sufren por parte de los políticos ante el fenómeno okupa.

La reciente okupación de un chalet en la urbanización del Pont d'Inca Nou, en el municipio de Marratxí, a escasos kilómetros de Palma de Mallorca, es tan sólo un caso de tantos. Los vecinos están hartos de los okupas, puesto que ya son varias las casas asaltadas sin que la Administración Pública haga nada para evitarlo. De hecho, el vecindario no descarta tomar medidas legales para acabar con esta situación.

"Estos usurpadores de la propiedad privada no solo perjudican a los propietarios de las viviendas, además son problemáticos y generadores de molestias en el vecindario", según explican los propios residentes a mallorcadiario.com. "Ruidos molestos a cualquier hora, peleas, amenazas, niños asustados llorando desesperadamente y suciedad" son tan sólo algunas de las molestias que sufre el vecindario.

Pretenden movilizarse para hacer frente a esta "lacra social, ante la ineficacia del Ayuntamiento y de la Administración, que protege más a los asaltantes que a los sufridos ciudadanos", se quejan. Las llamadas a la Policía Local resultan infructuosas, "dándose la circunstancia de que quienes tienen que velar por la seguridad no atienden debidamente a los afectados", añaden.

"No hay derecho a que uno trabaje, ahorre, compre una casa y al volver de vacaciones se encuentra en la calle, no puede entrar en su casa y, además, se la destrozan", aclara otro vecino a este diario. "Hemos llamado a la Policía e incluso al 112 y no pasa nada, esta gente sigue en nuestras casas".

Los propietarios de la urbanización explican que los okupas se pasean por el barrio vendiendo plantas a modo de tapadera para localizar posibles inmuebles vacíos. Una vez detectado el objetivo, entran y cambian la cerradura y la Policía ya no puede hacer nada para sacarlos de allí. Para garantizar que otros okupas no les quitan la casa "sueltan un perro y así nadie más puede entrar", aclaran.

Muchos desvalijan las casas para sacar algo de dinero, mientras que otros incluso alquilan habitaciones a terceros o se la venden a otros okupas cuando se cansan y encuentran una vivienda que les gusta más.

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