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Gabriel Ruiz Ramírez

La escena del mundo está cambiando (I)

Lo que ocurre con el mercado del oro está señalando de manera inequívoca a que algo no funciona

Gabriel Ruiz Ramírez
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Lo que ocurre con el mercado del oro está señalando de manera inequívoca a que algo no funciona
Lingotes de oro | EFE

Ciertamente el título de este artículo sugiere que veamos el mundo como si de un escenario teatral se tratase y, en mi opinión, desde luego es así. Los actores de cada acto van cambiando, incluso a veces, sin que para la mayoría de los ciudadanos sea perceptible. Todos y cada uno de nosotros estamos ocupados en los asuntos cotidianos sin apreciar lo significativo de dichos cambios. En este escenario, una vez más, hemos de hablar del oro ya que éste actúa como si fuera un canario en una mina. Para aquellos que no conozcan la expresión, explicar que antiguamente en las minas tenían un canario para detectar si había gas grisú en su interior. Si el canario se desmayaba o directamente se moría, era el momento de salir corriendo y poner a salvo la vida.

En la actualidad, lo que ocurre con el mercado del oro está señalando de manera inequívoca a que algo no funciona y está llevando precisamente a lo comentado en el párrafo anterior. Los actores, en el escenario internacional, están cambiando de sitio.

De todos es sabido que una buena parte de la hegemonía de Estados Unidos como principal potencia del mundo ha sido su divisa, el todopoderoso dólar. Sin embargo, estamos asistiendo impasibles a la devaluación del mismo de manera muy preocupante y una vez más escapa a la mayoría de los ciudadanos las consecuencias que esto puede traer. El factor político está teniendo una importancia determinante en que el dólar se esté devaluando a la velocidad que lo hace.

Los primeros 100 días de presidencia de Donald Trump, en los cuales realizó una actividad inusitada, se han quedado en nada. Los supuestos beneficios de su reforma fiscal están en el aire. Los supuestos estímulos a la industria norteamericana, basada en el proteccionismo, aumentando los aranceles y los derechos de importación simplemente están teniendo una elevación de los precios para los consumidores. La mayor parte del equipo que acompañaba al presidente ha renunciado y han sido reemplazados por tres generales. Pareciera que el eslogan que le llevó a ganar las elecciones "Hagamos América grande de nuevo" se ha quedado en eso, una frase.

Estos son algunos de los factores que están llevando al debilitamiento del dólar.

Por otro lado, el aumento de la deuda no hace más que generar una carga insostenible para la economía, financiando los déficits del gobierno e inflando el consumo. Los ingresos de los consumidores norteamericanos no han podido mantener el ritmo del aumento real del coste de la vida. Y con el consumidor, sobrecargado con la enorme deuda que tiene el país, la economía se encamina a ninguna parte, como si fuera un zombi.

Hay analistas que piensan que el proteccionismo impuesto por la administración norteamericana creará empleo, obviando que cuando se combinan deuda estatal, expansión del crédito bancario y una merma considerable de la capacidad de ahorro de los ciudadanos, se crea un peligroso déficit comercial que es otro factor del debilitamiento del dólar. Sin embargo, estas son las políticas que tanto el gobierno como la FED están impulsando. No sería extraño ver aumentar la deuda del país otros 500 billones de dólares en el próximo año fiscal.

En todo esto hay un dato a tener en cuenta en la ecuación: desde 1980 el déficit acumulado en la balanza de pagos norteamericana, de la cual la balanza comercial es el principal componente, llegará a finales de este año a más de 11 billones de dólares. El déficit acumulado de la balanza de pagos sirve como una indicación de la escala de la propiedad extranjera de dólares, de los cuales sólo 4,36 billones están en las reservas de los bancos centrales de todo el mundo. Por lo tanto, la mayor parte del saldo de dólares de propiedad extranjera es propiedad de empresas que participan en el comercio mundial. Estas empresas que realizan sus transacciones en dólares han perdido por esta razón un 7,5%, un fuerte impacto como podemos suponer en sus cuentas de resultados.

Estas empresas están observando como mejoran las perspectivas comerciales en Europa, y han impulsado al euro frente al dólar en un 15% en lo que va de año. La zona euro registra un superávit de unos 200.000 millones de euros en este año, lo que aun hace peor la situación del dólar. Por otro lado, el yuan ha aumentado un 7,3% frente al dólar, afectando de manera directa a las empresas que realizan comercio con China. No hay duda de que el mundo está inundado de dólares y esta debilidad está haciendo que muchos países se cuestionen la posición del mismo como moneda de reserva mundial.

Ahora bien, ¿cómo afecta esto a los productores de petróleo que mayoritariamente venden en dólares? ¿Y que papel juega el oro en todo esto? Será cuestión de análisis en el próximo artículo.

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