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De Guindos explica la salida de Rato de Bankia: dimitió y al día siguiente quiso echarse para atrás

El ministro de Economía asegura que el exvicepresidente le comunicó que se iba el lunes 7 de mayo y luego intentó retirar su propuesta.

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El ministro de Economía asegura que el exvicepresidente le comunicó que se iba el lunes 7 de mayo y luego intentó retirar su propuesta.
Luis de Guindos, este martes, durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados. | EFE

Luis de Guindos es uno de los miembros de este Gobierno que más veces ha pasado por las distintas comisiones del Congreso. De hecho, el ministro de Economía destacaba en el inicio de su intervención que la de este martes era su 23ª comparecencia ante sus señorías. Pero pocas, de esas veintidós visitas anteriores, habrán generado tanto interés previo.

De Guindos acudía como compareciente a la Comisión Investigación de la crisis financiera de España y el programa asistencia. En cualquier momento, un evento así habría generado ruido mediático. Pero esta semana, apenas siete días después de que Rodrigo Rato, su exjefe y defenestrado presidente de Bankia, lo acusase de maniobrar, al margen del banco de España, para forzar la quiebra y nacionalización de la entidad, quitar a la anterior dirección el control de la misma y favorecer a sus competidores, la expectación era máxima.

Y como en algunos espectáculos, el plato fuerte ha tardado en llegar. En este caso, más de tres horas. Antes había habido una larguísima introducción de Guindos y las intervenciones de los portavoces de los grupos. Porque el ministro ha decidido responder al que fuera su ministro cuando él era secretario de Estado en el turno de respuesta a los partidos. En ese momento ha lanzado el mensaje clave que tenía preparado para esta Comisión: él no forzó la salida de Rato, fue el expresidente de Bankia el que dimitió consciente de los problemas que aquejaban a su entidad; aunque luego quiso echarse atrás en esa decisión y ahí sí, entonces De Guindos presionó para que mantuviera la palabra que le había dado, ha explicado, un día antes.

Así lo ha narrado: "Al anterior presidente de Bankia yo no le pido que dimita. Dimite él. Me lo comunica un lunes por la mañana [el 7 de mayo], me dice que se lo va a comunicar a la CNMV y que ha hablado con el señor Goirigolzarri". En su opinión, Rato decide irse en ese momento por tres razones: "Porque veía lo que se le venía encima. Porque había presentado unas cuentas sin auditoría, una falta especialmente relevante. Y porque sabía perfectamente" que en un plazo de tiempo muy corto se iba a producir la conversión de las participaciones preferentes de BFA en capital, lo que iba a provocar de forma inevitable la nacionalización de la entidad: "Y lo primero que tienes que hacer cuando nacionalizas una entidad es cambiar el equipo de gestión", ha explicado De Guindos.

El problema, ha contado, es que "al día siguiente" le volvió a llamar el expresidente de Bankia: "Me dice que lo ha pensado bien y que va a continuar de presidente hasta la siguiente junta. Ahí sí, le dije 'Usted dimite inmediatamente porque ya se lo ha comunicado a la CNMV'". El ministro ha dicho que cuando Rato afirmó hace unos días que De Guindos le había exigido la dimisión "a lo mejor estaba confundiendo la primera petición, que no existió, con ésta segunda petición, que sí existió. Se convocó el consejo, dimitió y se nombró al señor Goirigolzarri". Incluso, ha llegado a añadir un detalle que se desconocía. Según la versión del ministro, Rato y el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, le informaron unas semanas antes de que estaban buscando un consejero delegado de peso: "Pensaron en José Ignacio Goirigolzarri", ha dicho, pero éste se negó porque no estaba dispuesto a aceptar la fórmula propuesta (ser el segundo de Rato).

Por último, De Guindos ha explicado la famosa "cena de los banqueros", como la han llamado los diputados de la oposición. Se refería al encuentro que mantuvo en la sede del ministerio de Economía en el primer fin de semana de mayo de 2012 con los presidentes de las cuatro grandes entidades financieras del país (Bankia, Caixabank, BBVA y Santander). El ministro ha asegurado que "la famosa cena, que no fue cena ni nada", ha apuntado, era necesaria y parte ineludible de su trabajo como responsable máximo del sector financiero: "¿Por qué me reunía yo con los banqueros en ese momento? Hubiera sido una irresponsabilidad que no lo hubiera hecho, con una crisis bancaria y financiera de caballo. El ministro de Economía que tenía concedido, en el caso de Bankia, 35.000 millones en avales... Si no me hubiera ocupado hubiera sido un i-rres-pon-sa-ble", le ha dicho a Pedro Saura, portavoz del PSOE, "porque, además, estaba todo a punto de estallar".

Incluso, en su posterior respuesta al socialista, ha contado lo siguiente sobre lo que ocurría en aquella primavera y verano de 2012: "Yo me reunía con los banqueros, en algunas ocasiones, para pedirles dinero. Porque nadie ponía un duro en las subastas del Tesoro español. Y ellos tenían liquidez porque había habido dos inyecciones enormes [por parte del BCE]. También para explicarles que iba a aumentar las provisiones, lo que iba en contra de los resultados de la banca". Unos resultados que, ha asegurado, fueron mucho más reducidos en aquel año 2012 que en los anteriores y posteriores ejercicios.

La gestación de la crisis

Como apuntábamos anteriormente, la parte interesante ha llegado muy al final. Porque el ministro de Economía ha tratado de rebajar en su intervención inicial todo el ruido previo que se había generado en torno a su comparecencia. En fondo y forma, su primera intervención ha sido la anti-noticia, un relato de la crisis financiera desde el año 2000 en adelante, crítico (pero no corrosivo) con la etapa del PSOE, complaciente (pero no triunfalista) con la del PP. Muy formal, todo plano, tirando a académico y poco político. Aquello era como un Madrid-Barça que llega al descanso 0-0 y sin apenas ocasiones de gol. Tampoco la intervención de los grupos ha permitido ir mucho más allá. Los portavoces han intentado embarrar el debate (especialmente Rafael Mayoral, de Unidos Podemos, con apelaciones a los niños desahuciados y a los suicidios generados por la crisis) pero, incluso así, el desarrollo de la tarde ha sido tirando a tranquilo. Muy poquitas nueces en esta primera parte de la Comisión.

De lo contado por De Guindos en esta primera parte, poco que destacar. En primer lugar, ha culpado al Gobierno del PSOE de no haber sabido anticiparse a la crisis de las cajas y resolver "el problema de fondo". En este sentido, ha comparado las inyecciones de dinero público a fondo perdido de los socialistas y las concesiones a los bancos con los cambios normativos que impulsó el Ejecutivo del PP: "Si la normativa en vigor lo hubiera estado hace una década, nos habríamos ahorrado muchos disgustos".

Además, ha recordado que los sucesivos decretos Guindos 1 y 2 incrementaron las exigencias de provisiones al conjunto del sector financiero en más de 80.000 millones de euros: "A diferencia del Gobierno anterior, que se había limitado a aportar dinero a fondo perdido a las entidades financieras sin tomar medidas que realmente eliminaran las dudas existentes, el nuevo Ejecutivo decidió afrontar la situación de manera exhaustiva e integral". En su opinión, la contundencia y la inmediatez de las medidas consiguieron que el rescate fuera sólo financiero y no del conjunto del país, algo que, en su opinión, era un "riesgo inminente" en los primeros meses de 2012.

En este punto, el ministro de Economía se ha puesto casi filosófico: "Ante los problemas hace falta ser transparente, hablar con claridad y actuar con prontitud. (…) La lección fundamental es que tenemos que aprender de los errores del pasado. La vida sólo se puede comprender hacia atrás, pero sólo se puede vivir hacia delante".

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