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Tres años después y liderando las encuestas: ¿qué queda del programa económico de Ciudadanos?

La formación naranja, primera en intención de voto. En 2015 presentó una batería de reformas en materia económica. ¿Siguen estando vigentes?

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Tres años después y liderando las encuestas: ¿qué queda del programa económico de Ciudadanos?
Los responsables de Economía de Cs, Francisco de la Torre, Toni Roldán y Luis Garicano, en una imagen de archivo, en el Congreso. | EFE

De los 32 escaños actuales a ser el partido más votado en las próximas Elecciones Generales si se cumplen las últimas encuestas. Ciudadanos vive unos días que son una mezcla de ilusión y vértigo. Optimismo por unos resultados que hace tres años, cuando se preparaban para los comicios de 2015, ni se planteaban; pero también aceptación de que el nivel de responsabilidad ha subido.

Podría decirse que, hasta ahora, el partido naranja ha vivido tranquilo. Ha sido el socio menor en dos coaliciones (una fallida con el PSOE, en el intento de investidura de Pedro Sánchez, y el PP desde las elecciones de 2016). Y como socio menor que, además, no entra en el Gobierno, su posición es relativamente cómoda. Desde 2015, el programa que se aplica es el del PP, pero con algunos añadidos que ha introducido Ciudadanos y que normalmente tienen mucho rédito en términos de opinión pública. Así para las grandes políticas, la responsabilidad está en La Moncloa, pero al mismo tiempo puedes vender a la opinión pública que has obligado a Montoro a aceptar una rebaja en el IRPF o un complemento salarial para jóvenes, las denominadas "reformas naranjas". Y en temas polémicos, te das mus. Con 32 diputados no es tu responsabilidad plantear una reforma de las pensiones o decir de dónde sacarías los 30.000 millones que hacen falta para cerrar el agujero del déficit público.

Con una intención de voto del 25-26%, como dicen algunas encuestas (y subiendo), las cosas comienzan a complicarse. Porque te sitúas ante un horizonte atrayente, pero peligroso: tu programa electoral deja de ser una carta a los Reyes Magos para pasar a ser una posibilidad cierta.

Es cierto que Ciudadanos fue el partido que, en aquel 2015 que ahora parece tan lejano, presentó el programa económico más detallado. Más allá de lo que uno piense de sus propuestas, el equipo liderado por Luis Garicano hizo una serie de presentaciones minuciosas de cada uno de los puntos de su programa, con estimaciones de costes e ingresos y con la inclusión de algunas promesas poco comerciales pero que entendían que hacían el programa más realista. Por ejemplo, su propuesta de incrementar el gasto en I+D sacando los fondos de lo que se ahorraría parando las obras de AVE y aeropuertos. Era un planteamiento que les provocó muchos dolores de cabeza pero que los promotores del programa económico de C’s defendían que era el más honesto: no prometer nada que no puedas pagar.

La mayoría de las grandes reformas que Ciudadanos propuso entonces llevan tres años durmiendo el sueño de los justos. Contrato único, mochila austriaca, una reforma fiscal que implicaba bajar el IRPF y subir Sociedades, reformulación de los tipos del IVA, incremento del gasto en I+D a costa de las grandes obras públicas, complemento salarial… No han llegado a La Moncloa, así que nadie puede exigirles que las apliquen. Por eso, la pregunta es ¿cuánto queda de aquel programa económico?

Un partido reformista

Sin unas elecciones convocadas (y sin nada que haga pensar que Mariano Rajoy acortará la legislatura) Ciudadanos no tiene ninguna necesidad de reelaborar su programa. Los responsables de su equipo económico aseguran que las líneas generales de lo planteado en 2015 siguen vivas, aunque aceptan que hay que "actualizarlas", teniendo en cuenta lo ocurrido desde entonces: "Somos un partido reformista", aseguraba esta misma semana a Libre Mercado uno de sus diputados con más mano en la cuestión económica, que afirma que no han "renunciado" a poner en marcha sus propuestas más ambiciosas; aunque admite, "hay que ir aterrizando" esas medidas teniendo también en cuenta la aritmética parlamentaria.

En las declaraciones públicas, se nota que Ciudadanos quiere manejar este nuevo escenario con precaución. No meter la pata con una propuesta que puedan echarte en cara tus adversarios. También es cierto que hablamos de un partido político peculiar, que sólo hace cuatro años que se expandió por toda España y tiene que hacer muchos equilibrios con distintos intereses. Por poner otra vez el ejemplo del AVE: aquella propuesta quizás tenía sentido desde un punto de vista presupuestario, pero a las agrupaciones de Cs de las regiones por las que pasarán las líneas todavía no concluidas, les hizo un roto. En algunas autonomías, el mensaje que quedó es que Ciudadanos quiere quitarles el AVE por el que llevan tanto tiempo esperando.

"Todo en política es compromiso", concede una fuente de la directiva económica naranja, "pero estoy muy satisfecho porque nos hacen caso. Sabes que tienes que pactar cosas, dentro y fuera del partido, eso es normal, pero hay una conciencia de que las propuestas económicas son un activo del partido". Lo cierto es que el equipo liderado por Luis Garicano, Francisco de la Torre y Toni Roldán tiene una personalidad muy definida. En ocasiones ha dado la sensación de que sus planteamientos eran más atrevidos-reformistas que los del sector político, pero sí hay una cierta continuidad en propuestas y programas. Eso sí, las promesas más polémicas ya no están tan presentes en el discurso público, en lo que se intuye como una concesión a un cierto realismo.

Las propuestas

Dicho esto, hay cinco grandes temas en los que C’s se ha mojado en el pasado y tendrá que mojarse en los próximos meses. Esto es lo que propuso en su momento, ¿sigue en pie?

- Contrato único: en el partido naranja creen que este tema es la clave de casi todo. En Cs lo llaman "contrato estable", pero el nombre que ha calado en la opinión pública es el original.

En cualquier caso, con una u otra denominación, el planteamiento que guía la reforma laboral naranja es que el desequilibrio en las cuentas de la Seguridad Social y el déficit público se explican en buena parte por el mercado de trabajo, la dualidad, la temporalidad, los bajos sueldos, la baja productividad... Por eso, todo el programa económico gira en torno a este concepto y a su objetivo fundamental: terminar con la precariedad laboral e impulsar la competitividad de nuestras empresas.

Probablemente no hay ningún lema que se asocie tanto al programa económico del partido como el contrato único. En los pactos con PP y PSOE no se incluyó el contrato único tal cual, aunque el modelo acordado en ambos casos no era tan diferente en la práctica (se simplificaban las modalidades de contratación y para los temporales se establecía una indemnización creciente).

Si Ciudadanos gana, podría ser una de sus primeras medidas: el diseño que se planteó en 2015 era el de un contrato único con una doble escala indemnizatoria que terminaba en el mismo nivel que ahora tienen los indefinidos. Además, a esto le sumaban una mochila austriaca equivalente a un 1% del sueldo bruto que financia parte del despido, permite al trabajador cambiar de trabajo llevándose parte lo ahorrado y también puede servir de complemento para la pensión.

Aunque es un tema del que se habla menos en los últimos meses, otro diputado de la formación asegura que "no renuncian" a esta batalla del contrato único dentro de una reforma "integral" del mercado laboral que acabe con la dualidad y que profesionalice y mejore el tema de la formación, que lamentablemente ha sido un monopolio injustificado de los agentes sociales. En esta línea, recuerdan que Francia, Italia y otros países de nuestro entorno están reformando el mercado laboral: "Parece mentira que nosotros, desde la última reforma de Rajoy en 2012, no hayamos profundizado ese camino".

- Impuestos: otra cuestión en la que Ciudadanos entró muy fuerte en el debate público, aunque luego los mensajes se fueron diluyendo. Cuatro ideas fuerza sostenían el programa en esta materia: simplificar la normativa fiscal, rebajar los tipos de los impuestos directos (IRPF, Impuesto Sociedades) a cambio de eliminar las deducciones, cargar más la imposición en tributos indirectos (IVA, impuestos especiales, medioambientales, tasas por uso...) para reducir los que gravan la generación de riqueza (IRPF, Sociedades, cotizaciones sociales) y lucha a muerte contra el fraude fiscal.

Las líneas generales se mantienen. No quiere esto decir que todo lo que incluía Cs en su cuadro de reforma de 2015, en el que venían detallados todo tipo de límites y márgenes, siga estando plenamente vigente. Pero sí que el esquema será parecido: "Tenemos impuestos que no son más bajos que en el resto de Europa, pero recaudan mucho menos", explican en el partido. Por eso apuestan por "un sistema mucho más simplificado" y con unos impuestos directos con tipos más bajos, aunque también con menos beneficios fiscales. También recuerdan sus medidas contra el fraude, una de las obsesiones de la formación. En este punto, reiteran que cerrar los agujeros del sistema (de nuevo, deducciones y bonificaciones que no se explican en términos de técnica tributaria pero son "un gran coladero").

- Pensiones: de los grandes temas económicos es, sin duda, en el que menos se ha mojado Ciudadanos. Es una cuestión muy peligrosa ante la opinión pública y se nota en el discurso de sus dirigentes que pisan terreno pantanoso. Vamos, que salvo que les pongan entre la espada y la pared, en pensiones Cs pasapalabra.

Así, mientras que en impuestos o mercado laboral hay propuestas concretas, en pensiones llegan las vaguedades. El planteamiento general es que no se pueden desligar las pensiones de la reforma laboral, una forma como otra cualquiera de no decir nada sobre el fondo del asunto. "Una buena parte del problema es reflejo de lo que ocurre en el mercado de trabajo; hasta que no se acabe con la dualidad y no se cree empleo de calidad, no se podrá garantizar la viabilidad del sistema" explica uno de sus diputados. "Además, sin medidas de apoyo a la conciliación y de estabilidad en el empleo" tampoco se solucionará el problema de la baja natalidad, creen en la formación.

Respecto a las propuestas conocidas en las últimas semanas, hay rechazo a la propuesta de Pedro Sánchez: "Los impuestos nacionales a la banca son una idea del siglo XIX". Suena mejor la idea de Fátima Báñez de permitir que los afectados por la crisis tengan varias opciones para elegir el período de cálculo de la base reguladora. En cualquier caso, en Cs remiten para cualquier cambio a un acuerdo dentro del Pacto de Toledo. Eso sí, no se plantean derogar, explica uno de sus líderes en materia económica, ninguna de las dos últimas reformas de las pensiones, ni la de 2011 (PSOE) ni 2013 (PP).

- Complemento Salarial Anual Garantizado (CSAG): "Hemos hecho de la necesidad virtud". Así explican en el equipo económico naranja la modificación sufrida por la que desde el principio fue una de las ideas estrella de su programa económico: el Complemento Salarial Anual Garantizado (CSAG). Se trata, según los economistas naranja, de una idea aplicada con gran éxito en EEUU para sacar a millones de personas de la pobreza. Sin embargo, la medida ha mutado de un "impuesto negativo" como la plantearon Albert Rivera y Luis Garicano en sus primeras y masivas presentaciones del programa económico en 2015, a una ayuda con fondos de la garantía juvenil de empleo de la UE que hasta ahora se "desperdiciaban".

Con ellos se ayudaría a jóvenes menores de 30 años con empleos precarios con 430 euros mensuales vinculados a programas de formación, una ayuda que irían dejando de recibir según aumentasen el salario que les pague una empresa. Ha sido, hasta el momento, la única medida presentada conjuntamente en una rueda de prensa con el Gobierno, ofrecida en 2017 por la ministra de Empleo, Fátima Báñez, y el portavoz económico del grupo de Ciudadanos en el Congreso, Toni Roldán. Sin embargo, está pendiente de una aprobación parlamentaria para la que es necesario el concurso del PSOE. "Los socialistas tendrán que explicar por qué se oponen" aseguran desde el partido naranja. Y la pregunta que permanece sin respuesta es: si Cs gana las elecciones, ¿recuperarán aquel impuesto negativo que tanto dio que hablar en 2015?

- Las infraestructuras o el ‘AVE de Garicano’: durante las campañas electorales de 2015 y 2016 de Ciudadanos, Luis Garicano tuvo que soportar infinidad de bromas de los periodistas destacados, cada vez que coincidían con el economista de la London School Of Economics en un vagón de AVE camino de algún mitin. Encajando de buen tono el golpe, el vallisoletano trataba de matizar su visión sobre las infraestructuras, que incluye una crítica a un exceso de inversión en Alta Velocidad que, a su juicio, no resuelve los problemas de fondo que padece España en ese terreno y que, dado su precio, tampoco es un servicio del que pueda disfrutar gran parte de la población.

El asunto, como no escapa a nadie, es particularmente delicado en Galicia, un territorio que se le resiste electoralmente a los centristas, y bien que lo aprovechó a beneficio de inventario el PP, presentado a la formación naranja como "enemiga" de esa comunidad, con graves problemas seculares de conexión con el resto de España. A día de hoy, los responsables de Ciudadanos no ponen en duda ninguno de los tramos en construcción, aunque advierten que en caso de llegar a gobernar habría que revisar las necesidades en materia de infraestructuras. No es ningún secreto que lo que consideran más prioritario es el Corredor Mediterráneo, una infraestructura defendida en infinidad de ocasiones por Rivera, que la considera fundamental para el desarrollo futuro de España, por la importancia del Levante y Cataluña en el tráfico de mercancías y por su conexión con Europa. La apuesta se ha reflejado también en varias iniciativas llevadas a cabo por los diputados naranja en esas circunscripciones, como el barcelonés Juan Carlos Girauta, el valenciano Toni Cantó o el murciano Miguel Garaulet.

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