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¿Por qué España no preocupa a los mercados a pesar de la mayor incertidumbre política?

La continuación de los Presupuestos del PP y el compromiso "europeísta" del nuevo Gobierno tranquiliza, por el momento, a los inversores.

La continuación de los Presupuestos del PP y el compromiso "europeísta" del nuevo Gobierno tranquiliza, por el momento, a los inversores.
El Ibex sube un 1,18% esta semana | Efe

Tanto la prima de riesgo como la Bolsa se mantienen estables tras el éxito de la moción de censura y la composición del nuevo Gobierno socialista. Y todo ello, a pesar del aumento de la incertidumbre política, lo cual, a priori, afecta negativamente a la inversión y la confianza de empresarios y consumidores.

¿Por qué? Básicamente, son dos los factores que explican esta particular calma en los mercados. Por un lado, la inexistencia del temido "Gobierno Frankenstein" que muchos auguraban, dando entrada a populistas y radicales en el Ejecutivo; y, por otro, la preeminencia de la moderación política en el electorado español, frente a la victoria que han obtenido en las urnas las fuerzas antisistema en Italia, que es lo que centra, hoy por hoy, la principal preocupación de los inversores en la zona euro.

Las recientes turbulencias registradas en el mercado bursátil y de deuda no tienen como epicentro España, sino Italia, debido al marcado euroescepticismo del nuevo Gobierno que han formado el Movimiento 5 Estrellas y la Liga y su amenaza de disparar el déficit público. El tamaño y la importancia económica de Italia en el seno de la Unión han vuelto a despertar el miedo a que resurja la crisis del euro.

Todo ello, como es lógico, se ha traducido en un clima de mayor inestabilidad. En concreto, el grado de incertidumbre global en España se disparó en 35,8 puntos en mayo respecto al mes previo, hasta los 63,4 enteros, como consecuencia de la moción de censura contra Mariano Rajoy, el auge del proteccionismo comercial impulsado por Donald Trump y la compleja situación política en Italia, según el indicador del Centro de Predicción Económica (Ceprede).

Se trata del nivel de incertidumbre más alto desde octubre de 2016, cuando se alcanzaron los 66,2 puntos. Este aumento se refleja, sobre todo, en la incertidumbre financiera (+69 puntos) y mediática (+69 puntos). Por el contrario, la desconfianza empresarial sigue en mínimos (2 puntos), mientras que la inestabilidad macroeconómica continúa aumentando de forma progresiva (+4 puntos), hasta alcanzar los 61 puntos en mayo, según dicho informe.

En conjunto, el indicador Ceprede de Incertidumbre global se ubica en la zona media-alta y con cromática naranja. Respecto a los próximos meses, Ceprede estima que el nivel de incertidumbre variará en función de los efectos del nuevo Gobierno y de los riesgos internacionales que puedan afectar a la economía.

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Sin embargo, este fenómeno, siendo perjudicial, parece no haber afectado a la economía española, al menos por el momento. La razón estriba en que los inversores no prevén grandes cambios en cuanto a la política económica seguida en los últimos años. La enorme debilidad del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, con apenas 84 diputados de un total de 350, complica mucho la aprobación de grandes cambios en el Parlamento. No en vano, el equilibrio de fuerzas en el Congreso sigue siendo el mismo, pese a la caída del Ejecutivo de Mariano Rajoy.

El perfil de los nuevos ministros pertenecientes al área económica y el hecho de que Sánchez se haya comprometido a mantener la estabilidad económica y fiscal, hasta el punto de asumir los Presupuestos Generales del Estado que presentó el PP para 2018, son claros signos de continuación, como mínimo, a corto plazo. En esta línea, la nueva ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ya ha anunciado que, "por ahora", no subirá los impuestos, mientras que la de Trabajo, Magdalena Valerio, habla de modificar la reforma laboral, no de derogarla, si bien habrá que esperar a qué tipo de cambios se refiere.

Diferencias entre España e Italia

Pero la clave, más allá de las medidas concretas que pueda aprobar este Gobierno, es el mapa electoral. Así, tal y como destaca el banco de inversión Berenberg, los populistas de izquierda (Movimiento 5 Estrellas) y derecha (Liga) han recabado más del 50% de los votos en las últimas elecciones, celebradas el pasado marzo. En el caso de España, sin embargo, el peso de los tres partidos mainstream y europeístas (PP, PSOE y Ciudadanos) ronda el 70%, frente al 19% que registra Podemos.

Asimismo, "el riesgo de que cualquier nuevo Gobierno pueda adoptar políticas que pudieran poner el peligro el lugar de España en el euro o desencadenar una nueva crisis del euro parece extremadamente reducida", según señala la entidad. Igualmente, la economía española es "más dinámica tras las reformas estructurales de Rajoy". España ha creado, además, el doble de puestos de trabajo que Italia y su PIB ha crecido tres veces más rápido en los últimos cuatro años, mientras que la deuda pública, siendo elevada (99%), es inferior a la italiana (132%).

Aunque lo más relevante es que "el apoyo al euro es significativamente superior en España", ya que el 81% de los encuestados se muestra a favor de la moneda única, frente al 59% de los italianos, según el último Eurobarómetro, lo cual tranquiliza a los mercados.

Impacto "limitado"

Ante la nueva situación política existente en España, el economista jefe para España y Portugal de BBVA Research, Miguel Cardoso, ha considerado esta semana que la primera impresión es que el impacto en la economía "va a ser bastante limitado", y que, en la medida en que se mantenga un entorno "relativamente favorable" a nivel externo, va a continuar habiendo un crecimiento como el registrado en 2017 y 2018.

Además, en su opinión, una de las cosas "relativamente positivas" y que debería reducir el grado de incertidumbre es que el PSOE asumirá los Presupuestos de 2018 y, como consecuencia, "no habrá cambios en la política económica". Preguntado por el efecto de un eventual cambio en la reforma laboral, Cardoso ha dicho que habría que ver "cuáles serían esos cambios", y ha afirmado que tienen "propuestas y hay cosas que no tienen que esperar al Estado o a un consenso dentro del Congreso, sino que se pueden hacer para tratar de mejorar las expectativas de empleo", porque "son mejoras que se pueden hacer desde los gobiernos regionales".

Por su parte, S&P avanza que las empresas españolas mantienen una perspectiva "estable" con un crecimiento "robusto", aunque más "lento" que el año pasado pese a la "incertidumbre política". La agencia de calificación ha adelantado que la economía española va a "seguir superando" el crecimiento de la zona euro. No obstante, S&P prevé una ralentización, ya que en 2018 el PIB crecerá a un ritmo del 2,7% y, en 2019, lo hará un 2,3%, frente al 3% que se registró el año pasado.

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