Menú

Bankia: "No hay comparación entre el inmobiliario de hoy y el de la burbuja"

Los expertos sugieren que "estamos ante una normalización del mercado". 

0
Los expertos sugieren que "estamos ante una normalización del mercado". 
Bloque de viviendas | Pixabay

En los últimos meses, la izquierda española ha afirmado con insistencia que el mercado inmobiliario está de nuevo en una situación de burbuja. La reactivación de la compra-venta de viviendas y el encarecimiento del alquiler son los dos indicadores que han dado pie a este discurso, alentando una retórica cada vez más hostil hacia empresas del sector y propietarios particulares. La puntilla llegó la pasada semana, con el anuncio de un acuerdo presupuestario entre PSOE y Podemos que incluye distintas medidas orientadas a reforzar significativamente el intervencionismo estatal en este ámbito.

Pero los expertos sugieren que, lejos de estar ante una burbuja, lo que estamos viviendo es simplemente la normalización de un mercado que, tras años de crecimiento irracional, sufrió una larga depresión de la que apenas ha empezado a salir en los últimos cursos. Eso es lo que defiende en un informe reciente José Ramón Díez Guijarro, director del servicio de estudios de Bankia.

Según recuerda Díez Guijarro, "ni el número de compra-ventas anuales, ni el número de viviendas hipotecadas ni, especialmente, la promoción de nuevas viviendas admiten comparación". Las cifras le dan la razón: el pasado año se cerraron 500.000 operaciones de compra-venta, frente a máximos de 775.000 en el período de gobierno de Rodríguez Zapatero; las hipotecas firmadas hoy son apenas 325.000, frente al récord de 1,3 millones que llegó a darse antes del pinchazo; la promoción de nuevas viviendas se mueve por debajo de las 100.000 frente a cifras de casi 900.000 en los años de la falsa bonanza socialista.

Díez Guijarro también echa mano del PIB para desmontar el supuesto regreso a la burbuja. "Si analizamos la importancia de la inversión en vivienda respecto al PIB nominal, vemos que está en el 5,4%, prácticamente el mismo porcentaje que representa esta partida en el resto de Europa y muy lejos de los máximos alcanzados antes de la crisis, cuando se llegó al 12,1%", apunta. Ahora mismo, la construcción no llega a aportar el 7% del valor añadido bruto de la economía, frente al 11% previo a la Gran Recesión. Y si nos fijamos en el precio del suelo, el promedio nacional sigue un 25% por debajo de los máximos de hace una década.

Sí que es cierto, y así lo admite el director del servicio de estudios de Bankia, que hay regiones en las que el comportamiento de la vivienda está siendo mucho más dinámico. Básicamente, se trata de Madrid, Cataluña, Baleares y los destinos predilectos de la costa mediterránea. Al final, encontramos que cuatro provincias concentran el 50% de las viviendas visadas, de modo que el debate sobre estas cuestiones debería ceñirse simplemente a estos mercados tan específicos.

Como recuerda Díaz Guijarro, el mercado del alquiler ha ganado cuota en Madrid y Barcelona, pero apenas supone el 21% del total. Esto significa que casi ocho de cada diez habitantes de las dos grandes ciudades de nuestro país residen un hogar de su propiedad. Por tanto, el encarecimiento del alquiler afecta al 20% de la población de ambas urbes, un segmento importante pero no mayoritario.

Precisamente por eso es importante que los gobiernos locales de Madrid y Barcelona apuesten por políticas de oferta orientadas a aumentar el número de inmuebles que salen al mercado. Hasta ahora, tanto Manuela Carmena como Ada Colau han hecho todo lo contrario y se han centrado en aplicar políticas restrictivas cuyo único efecto es el encarecimiento de la vivienda (más sobre esta cuestión aquí y aquí).

Por tanto, es importante acotar el análisis y centrar el tiro. No, no estamos en un escenario de burbuja, como bien acreditan los datos expuestos por el servicio de estudios de Bankia. Y no, no existe un problema generalizado de acceso a la vivienda, sino acaso un cierto encarecimiento del alquiler en las grandes capitales que se explica directamente por el intervencionismo de sus Ayuntamientos, controlados directamente por las "marcas blancas" de Podemos.

En Libre Mercado

    Servicios