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Más allá del entierro: los otros negocios de los muertos

Alrededor de los fallecimientos han surgido en España todo tipo de negocios. 

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Alrededor de los fallecimientos han surgido en España todo tipo de negocios. 
El número de hornos crematorios está creciendo | Pixabay/CC/pasja1000

Morirse sale caro. Ese es uno de los motivos que explica que cada vez son más los españoles que optan por la incineración, una alternativa más económica. En concreto, el 38,4% de los fallecidos de nuestro país pasó por el crematorio en 2017, tal y como revela el informe Radiografía del sector funerario elaborado por la patronal de las funerarias Panasef.

De cara al futuro, el interés de está práctica frente a la inhumación (el entierro) irá aumentando. Tanto es así, que según los cálculos de Panasef, esa cifra alcanzará el 60% en 2025. En algunas grandes capitales, influido por la pérdida de las tradiciones religiosas católicas, ese porcentaje alcanza el 70% ya en la actualidad.

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Por ello, el número de hornos crematorios está creciendo en España, pasando de 380 en 2016 a 404 en 2017. De esta forma, nuestro territorio sigue siendo el país europeo con mayor número de estos hornos, que permiten realizar 1.704 incineraciones en un día. Además, España cuenta con 2.429 tanatorios y velatorios, con 7.050 salas.

Un negocio de más de 1.500 millones

El ejercicio 2017, se situó como el año con mayor porcentaje de mortalidad en España desde que existen datos oficiales. Las 423.643 defunciones que se produjeron el año pasado supusieron un 3,17% más que en el año anterior.

El mercado funerario movió en España en el año 2017 más de 1.500 millones de euros y empleó a 11.130 trabajadores, de los cuales el 26% son mujeres y el 74% hombres. La cifra de la facturación no solo la compone la retribución a las empresas funerarias, sino que incluye la prestación de una larga lista de servicios y productos. De hecho, alrededor de los fallecimientos han surgido en España todo tipo de negocios como estos:

  • Los bancos de ADN: cuando una persona fallece y es incinerada se pierde toda su información genética. Para evitarlo, han surgido los bancos de ADN, que extraen y conservan el ADN del difunto a través de una muestra biológica. Así, sus familiares pueden disponer de ella en el futuro para analizar o tratar posibles enfermedades hereditarias, realizar pruebas genéticas o presentarlas en un juzgado ante cualquier litigio. Es muy habitual que estas pruebas las realicen las funerarias en colaboración con algún laboratorio genético. Por ejemplo, Parcesa la realiza con TRK Genetics y custodian la muestra por triplicado durante 10 años en el Hospital Universitario Fundación Alcorcón. Cuesta 120,45 euros.
  • Joyas con los restos del ser querido: para algunos puede resultar macabro, pero cada vez son más las empresas (y los clientes) que realizan todo tipo de joyas con alguna parte de la persona fallecidas. Las cenizas es lo más habitual. "Es una posibilidad de llevar con nosotros de una forma muy especial a nuestros seres queridos allá donde estemos, además de honrar su memoria manteniendo las cenizas cerca de nuestro corazón", asegura la compañía española Por Siempre en su web. Esta compañía introduce las cenizas, el pelo o algún restos de ropa del difunto o de una mascota en "discretos y elegantes" collares, pulseras, relojes. Desde 40 euros hasta los casi 500 euros, es posible tener uno de sus colgantes. Su abanico de servicios es tan extenso que hasta hacen retratos con las cenizas de los fallecidos.
  • Creación del Jardín del recuerdo: se trata de un espacio abierto (normalmente jardines) donde se depositan las cenizas del ser querido y se acompañan de un árbol o elemento para el recuerdo. Por ejemplo, la empresa municipal Parcemasa de Málaga permite a sus ciudadanos depositar las cenizas de difuntos bajo un árbol del Jardín del Recuerdo de San Gabriel. El importe del servicio esta cerca de los 1.000 euros para la concesión de una parcela para un árbol nuevo y de 1.800 euros, para una con un ejemplar ya existente.

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    Memorial Spain

    La digitalización del fallecido: la evolución de las nuevas tecnologías y de las redes sociales también ha llegado a los muertos. Compañías como Memorial Spain ofrecen la posibilidad de incluir en las lápidas un código QR incrustado que, combinado con la cámara de su teléfono móvil, le permite al visitante conocer detalles sobre la vida de la persona fallecida en forma de memorial y recuerdo póstumo.Cuesta entre 150 y 350 euros.

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