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El calvario de alquilar: "Los inquilinos nos quemaron los muebles y se lo llevaron todo"

Una familia vallisoletana se encontró su casa destrozada tras la marcha de unos inquilinos que estuvieron viviendo en ella apenas 14 meses.

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Una familia vallisoletana se encontró su casa destrozada tras la marcha de unos inquilinos que estuvieron viviendo en ella apenas 14 meses.
Imágenes del lamentable estado de la vivienda | @CarlaSanzRuiz

La desprotección que sufren algunos propietarios que se deciden a poner en alquiler sus viviendas no tiene límites. Casos como el de los padres de Carla Sanz son el vivo reflejo de la indefensión a la que se expone una de las partes principales del contrato de arrendamiento: los dueños.

El calvario de esta familia vallisoletana comenzó hace 14 meses, "casi desde el principio", cuenta su hija a Libre Mercado. Los padres de Carla decidieron poner en alquiler su vivienda "de toda la vida" para poder pagar la hipoteca, y lo hicieron a través de una inmobiliaria. Como inquilinos iban a tener a una familia compuesta por los padres y dos hijos que rondaban los 18 años. Nada sospechoso.

"Primero, empezaron los problemas para pagar. Se retrasaban siempre y mi padre tenía que acudir al bar que tenían ellos, recién reformado por cierto, a recordarles que ingresaran el dinero", relata la afectada. "Ponían como excusa que el bar les iba mal, pero al final acababan pagando hasta que ya hace tres meses decidieron no pagar nada", añade.

Pero que el inquilino no pague la renta acordada no es el único riesgo que corren los arrendadores. Sus viviendas pueden sufrir todo tipo de destrozos, robos y actos vandálicos, mientras los culpables se libran de pagar los daños. Eso es lo que le ocurrió al padre de Carla tras recuperar las llaves de su domicilio. "Como habían estado meses sin pagarnos, les dijimos que se fueran, y al final nos dieron las llaves", cuenta.

Suciedad, destrozos y muebles desaparecidos

Cuál sería la sorpresa de los dueños de la vivienda cuando entraron en su propiedad y se la encontraron completamente destruida y desvalijada. "Era increíble, como si hubiesen entrado unos okupas", recuerda Carla. "Habían pintado encima del papel de las paredes, el mobiliario con spray, habían quemado algunos muebles y se habían llevado de todo: las camas, colchones, muebles, cuadros, los sillones orejeros… hasta los embellecedores y las cortinas", asegura. La víctima, que es periodista, ha publicado en su cuenta de Twitter algunas imágenes del lamentable estado en el que ha quedado el domicilio.

Los vecinos le han contado a los damnificados que en las últimas semanas que estuvieron los alquilados residiendo en la casa vieron a una furgoneta llevarse muebles de su interior, por lo que no sería descabellado pensar que los han utilizado para amueblar otra vivienda. Como si le estuvieran dando una especie de despedida a su dulce hogar, los testigos también afirman que "las juergas desde las 11 de la noche hasta las 7 de la mañana eran constantes. Y no eran los hijos los que hacían las fiestas, eran los padres", afirma Carla.

La vivienda de los padres de Carla es un adosado de 200 metros cuadrados situado en el pueblo de Simancas (Valladolid). Estos inquilinos tan poco recomendables no quisieron privarse de ningún lujo y eligieron este chalet con piscina y jardín por el que firmaron pagar 800 euros al mes. "El jardín está muerto, es todo paja, y lo han dejado lleno de excrementos. Es como si no hubieran sacado al perro a la calle desde que llegaron", relata. En el siguiente vídeo puede verse la escalofriante huella que han dejado los alquilados.

Carla sospecha que este ensañamiento con su casa "es una especie de venganza por haberles dicho que se marcharan, ¡pero si no pagaban!", exclama. "Han ido a hacernos daño, ¿cómo puede haber personas así?", se pregunta. Sus padres han calculado que los destrozos de la vivienda ascienden a 18.000 euros, una cantidad que les resulta imposible de asumir y que el seguro tampoco cubre.

Sus padres ya han denunciado el dramático suceso "por la vía penal", aunque está segura de que sus alquilados "se van a declarar insolventes porque hemos averiguado que no tienen nada a su nombre", asegura. Tras esta experiencia, Carla entiende "perfectamente" que muchos propietarios tengan miedo de alquilar sus viviendas. "Es mejor tenerla vacía. Es una inseguridad tremenda", lamenta. Aún así, asegura que "vamos a ir judicialmente hasta el final, esto no puede quedar así", concluye.

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