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Las guarderías por horas llegan a España: "No sé cómo no se le ha ocurrido a nadie antes"

Las guarderías por horas ayudan a conciliar "la vida familiar con la laboral, la de ocio y la de la propia pareja", asegura una de sus fundadoras.

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Las guarderías por horas llegan a España: "No sé cómo no se le ha ocurrido a nadie antes"
Andrea Udina, cofundadora de Los Bollitos | LD

Tienes un bebé y lo adoras. Disfrutas cada segundo que pasas a su lado, pero hoy tus amigos han quedado para tomar el aperitivo. Tienes dos opciones: quedarte en casa con tu hijo y esperar muerto de envidia a recibir las fotos del encuentro en el grupo de Whatsapp de la facultad o buscar desesperado a un canguro o familiar que te cubra el imprevisto.

Pero ahora, un nuevo modelo de negocio ha llegado a España para ayudar a los padres a conciliar "la vida familiar con la laboral, la de ocio y la de la propia pareja", explica Andrea Udina, cofundadora junto a su marido de la guardería por horas Los Bollitos. En este centro los niños se quedan sólo el tiempo exacto que necesiten sus progenitores, desde una hora hasta doce, porque abren de 9 de la mañana a 9 de la noche. Y ni siquiera hace falta que los pequeños estén matriculados.

"Por una entrevista de trabajo, por una reunión de negocios, hasta por ir a hacerse las uñas o porque los padres se quieren ir a comer o al teatro para celebrar su aniversario", el negocio de esta emprendedora ubicado en en el madrileño barrio de Cuatro Caminos salva los muebles a una clientela con unas necesidades de lo más variopintas. "Las guarderías convencionales son muy estrictas, no tienen ningún tipo de flexibilidad horaria, que es precisamente lo que los padres necesitan", asegura. Como también abre sábados, domingos y festivos, es muy habitual que acudan a Los Bollitos niños que están inscritos en otras guarderías de lunes a viernes.

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Entre 10 y 20 euros la hora

Adrea Udina tiene 29 años, y ésta es su primera aventura empresarial. Estudió Educación Infantil y Psicología, pero trabajó en la rama de Recursos Humanos hasta que se quedó en paro. "Mi sueño siempre ha sido montar una guardería", cuenta ilusionada, aunque la idea de ofrecer la modalidad "con horas de entrada y salida libres" surgió después de tener a su hija. Fue entonces cuando Udina se dio cuenta de lo duro que era lidiar con unos rígidos horarios de guardería. "Si los niños ya van a estar desde los 6 a los 16 años matriculados en el colegio, con un horario fijo de 9 a 17 de la tarde, ¿por qué obligarles también antes? ¿Y qué pasa si yo necesito llevarle los lunes, pero los martes me puedo quedar con mi hijo? ¿Y si mi horario de entrar a trabajar son las 12 del mediodía?", se pregunta.

Udina presume de que "somos la única guardería por horas de España. Si que es verdad que existen ludotecas por horas, pero son fuera del horario escolar". Sus tarifas son de 20 euros por la primera hora y de 10 euros por las siguientes, aunque también tiene tarifas cerradas para alumnos fijos al igual que en las convencionales. "No sé cómo no se le ha ocurrido a nadie antes", asegura.

A pesar de la bajada de la natalidad en España, la dueña de Los Bollitos irradia confianza en su idea "porque no hay nada tan flexible en el mercado". No teme que le copien el modelo, ya que "además del horario, nos diferenciamos en el trato que damos a los pequeños con un modelo educativo íntegro que fomenta todas las áreas y mezcla montessori con el tradicional. Quiero que esta etapa sea la mejor de su vida".

El calvario de montar una guardería

Los inicios de este negocio no fueron fáciles para Andrea. "Nos tiramos dos años para reunir todos los requisitos que se exigen para abrir una guardería. Fue una locura", recuerda.

Lo primero es tener la titulación, "que yo la tenía", y luego, buscar un local que cumpla toda una maraña normativa: "Que tenga baños para niños, para minusválidos, que las aulas sean de X metros cuadrados y que se vean entre sí, que cada una de ellas tenga una temperatura concreta para cada edad, la luz natural...". La lista es infinita. "Nos gastamos 80.000 euros solo en la obra", asegura.

El tiempo que tarda la Administración en responder a las solicitudes de licencia también se les hizo eterno. "Estuvimos ocho meses preparando todos los documentos y luego tardaron otros ocho meses en respondernos mientras nosotros teníamos que estar pagando el alquiler. Y luego resulta que los requisitos del Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad no son los mismos", lamenta. "Te dicen que emprendas, pero luego no te ponen ninguna facilidad. Sólo ponen anuncios en la tele", añade.

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La financiación es la cruz de cualquier emprendedor, y para Andrea, no ha sido diferente. "Tuve que reunir un montón de requisitos para que me dieran la capitalización del paro y, aún así, tardaron 5 meses en darnos el dinero", relata. Los 200.000 euros que lleva invertidos en este negocio los ha tenido que reunir gracias al paro, los ahorros familiares y a financiación bancaria con avales. "Tengo presión porque he comprometido a las personas que más me importan en la vida, pero creo que esto va a salir bien", afirma. De hecho, ya se está planteando franquiciar la guardería.

La joven ha contratado a tres profesoras y llama a veces a una auxiliar para la hora de la comida. "Yo soy teleoperadora, gestora, directora y limpiadora, aunque soy la única que no tengo sueldo. Todo lo que sacamos lo reinvertimos, pero creo que en un año ya empezaré a cobrar", concluye esperanzada.

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