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Manuel Llamas

Los diez gráficos que tumban el 'ecocomunismo' de Íñigo Errejón

Más País no es más que el comunismo de toda la vida, solo que ahora se sustenta sobre el ecologismo radical en sustitución de la lucha de clases.

Manuel Llamas
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Más País no es más que el comunismo de toda la vida, solo que ahora se sustenta sobre el ecologismo radical en sustitución de la lucha de clases.

El ecocomunismo acaba de irrumpir en España de la mano de Íñigo Errejón y su nuevo partido, Más País. Esta particular opción política no es más que el comunismo de toda la vida, solo que ahora se sustenta sobre un discurso profunda y radicalmente ecologista en sustitución de la ya agotada, arcaica y obsoleta lucha de clases. Dado que el cuento marxista de que el capitalismo empobrece a la clase obrera, hasta el punto de someterla a una vida de explotación y esclavitud inaguantables, ya no se lo cree nadie, el socialismo real se agarra ahora a la "salvación del planeta" para tratar de reimplantar su nefasto y liberticida proyecto totalitario.

Y el que, hoy por hoy, mejor representa esta estrategia es Errejón y sus aliados. Prueba de ello es que, más allá de sus disparatadas propuestas económicas, el programa electoral que acaba de presentar lleva por título Lo que no puede esperar: Un acuerdo verde para España, donde, con la excusa de la lucha contra el calentamiento global, plantea un exacerbado intervencionismo estatal bajo el engañoso ropaje de un Green New Deal que, en esencia, supondría una nueva suerte de planificación central, ya que tanto la producción como el consumo de todo tipo de bienes y servicios quedarían supeditados, en última instancia, a la arbitraria voluntad del Gobierno con el falso pretexto de la sostenibilidad ambiental.

Así, no por casualidad su programa reza los siguiente: "Más País considera la transición ecológica como un medio para un fin que engloba todos los objetivos parciales del proyecto progresista: la justicia social […] Si hay una palanca que puede ayudar a consolidar nuevos avances en igualdad de género, redistribución de riqueza, trabajo decente, vida buena o aumento de la calidad democrática de nuestras instituciones es especialmente la reforma estructural de nuestras relaciones con la naturaleza". El eje discursivo del comunismo actual, por tanto, ya no es la lucha de clases, sino la lucha ambiental.

Sin embargo, hoy, al igual que ayer, esta funesta ideología se nutre de una serie de falacias que nada tienen que ver con la realidad, empezando por la tan manida y popular "emergencia climática", cuya existencia acaba de ser cuestionada por medio millar de científicos en una polémica carta remitida a la ONU a finales del pasado mes de septiembre. Los siguientes gráficos son tan sólo algunos de los muchos datos y ejemplos que desmontan el ecocomunismo errejonista, cuya eclosión amenaza gravemente tanto el bienestar económico de los españoles como el vigente marco de derechos y libertades que establece la Constitución.

1. Las muertes climáticas se desploman: el número de fallecidos por desastres naturales que, tradicionalmente, se vinculan al cambio climático, como las inundaciones, los incendios y los huracanes, no ha dejado de caer en el último siglo. En concreto, un 99%, según The International Disaster Database.

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2. La masa forestal crece: a diferencia de lo que clama el alarmismo climático, la masa forestal está creciendo, especialmente en los países más ricos debido a la reducción del número de incendios y el descenso de la superficie destinada a actividades agrícolas.

3. El frío mata más que el calor: además, siendo la temperatura un factor a tener muy en cuenta a la hora de analizar la mortalidad, los estudios disponibles demuestran que mueren muchas más personas por frío que por calor, en una proporción de 17 a 1.

4. La pobreza, en mínimos históricos: por otro lado, el programa de Errejón afirma que "el neoliberalismo nos ha convertido en la primera sociedad de la historia humana que pone en peligro, de modo directo, la supervivencia de sus hijos", y que, por ello, "la transición ecológica debe ser un instrumento para restaurar el primero de todos los derechos: el derecho al futuro". Sin embargo, la pobreza extrema -vivir con menos de 1,9 dólares al día- se ha hundido en los dos últimos siglos, coincidiendo con el nacimiento y el desarrollo del capitalismo, hasta situarse por debajo del 10% de la población mundial, un mínimo histórico.

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5. La mortalidad infantil, en mínimos: y algo similar sucede con la mortalidad infantil, cuya tasa, además de registrar también mínimos históricos a nivel global, resulta prácticamente inexistente en el cada vez más amplio grupo de países desarrollados.

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6. Trabajamos menos, ganamos más: una de las medidas estrella que ha lanzado Más País para tratar de cautivar a sus votantes consiste en prometer una semana laboral de cuatro días, equivalente a 32 horas semanales, en la próxima década, sin que ello suponga una reducción salarial, a imagen y semejanza de lo que hizo en su día Francia con su fracasada jornada de 35 horas.

Sin embargo, lo que no entiende Errejón es que es el capitalismo, gracias al aumento de la productividad, el que ha permitido trabajar menos horas ganando incluso mucho más dinero. A nivel global, el número medio de horas trabajadas al año ha caído de 2.227 en 1950 a 1.855 en 2016, un 17% menos. Y si se echa la vista más atrás, desde finales del siglo XIX a finales del XX, en países desarrollados como Francia, Alemania, Reino Unido y EEUU, el número de horas trabajadas se ha desplomado de 3.000 a unas 1.600 al año, un 47% menos, disfrutando de unos ingresos per cápita mucho más altos.

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7. El Acuerdo de París aumentará la pobreza: el problema de fondo es que los acuerdos climáticos centrados en reducir las emisiones de CO2 a base de sustituir energías fósiles por renovables mediante prohibiciones, subvenciones o el encarecimiento de la luz acaban generando pobreza. En concreto, según un reciente estudio, la tasa de pobreza aumentará en 4 puntos porcentuales en 2030 como resultado de la aplicación de dicho pacto internacional, provocando con ello más muertes y sufrimiento del que, en teoría, pretende evitar la lucha contra el calentamiento global.

No en vano, según el propio IPCC, el impacto económico de no hacer nada equivaldría a una pérdida de ingresos de entre un 0,2 y un 2% a nivel mundial en 2070, una simple recesión en un contexto de mayor prosperidad y desarrollo que en la actualidad. De ahí que no tenga mucho sentido gastarse decenas de miles de millones de euros en renovables, como pretende Alemania, por ejemplo, para, al fin y a la postre, reducir el aumento de la temperatura global en apenas 0.00018 °C en 100 años. Si ese es el objetivo, resultaría mucho más lógico y eficiente apostar por la energía nuclear, que no emite CO2, pero resulta más rentable, a imagen y semejanza de Francia, donde el 70% de la energía producida proviene de esta fuente.

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8. La intensidad global de emisiones baja: otro dato importante que se suele pasar por alto es que las emisiones de CO2 por unidad de PIB producida está cayendo a nivel global desde 1990, lo cual significa que cada vez se genera más riqueza con un menor impacto ambiental.

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9. A mayor riqueza, menores emisiones: y esto es así gracias al inédito y generalizado avance que ha registrado el mundo en las últimas décadas. No en vano, los datos muestran que los países más pobres emiten muy poco CO2, pero, conforme crecen y transitan hacia economías industrializadas, su ritmo de emisiones se dispara, para, finalmente, reducir su intensidad en carbono cuando alcanzan un umbral de ingresos más alto. En definitiva, la única posibilidad de reducir el impacto de las emisiones de CO2 sin condenar a la miseria a millones de personas consiste en facilitar y acelerar su crecimiento económico. Riqueza significa también menos CO2.

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10. A mayor libertad, mejor medio ambiente: y para generar riqueza, a diferencia de lo que propugna Errejón, la clave radica en la libertad económica, no en el intervencionismo estatal. Cuanto más libre es un país desde el punto de vista económico, no sólo genera más riqueza, sino que también cuida mejor del medio ambiente.

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