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Hablemos de futuro

Emprendimiento social: el nuevo reto de las empresas

Cada vez más empresas nacen con la premisa de hacer del mundo un sitio mejor o se implican en proyectos sociales.

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En un mundo y una sociedad que cambian cada día, constantemente surgen nuevas necesidades y, también, nuevas problemáticas que nos afectan a todos. En este contexto, las empresas se convierten no sólo en motor económico, sino también en agentes de cambio con un papel fundamental en la forma de enfrentarse a los desafíos sociales. Unos desafíos que requieren empresas socialmente responsables y que abren la puerta a otra manera de mover la economía y generar empleo: el emprendimiento social.: una nueva forma de emprender que pone el foco en hacer de nuestro entorno un lugar más inclusivo, sostenible y justo para todos.

Qué es el emprendimiento social

El emprendimiento social consiste en la creación de empresas que ponen por delante la aportación de valor social frente al rendimiento económico, lo que no quiere decir que no busquen también rentabilidad. Apuestan por la igualdad de oportunidades para todos, pero también por el respeto al medio ambiente, el consumo responsable y la ética en los negocios.

Tradicionalmente se ha asociado el emprendimiento social a las ONG y a las empresas de la administración pública, pero cada vez más empresas privadas y jóvenes con ganas de mejorar las cosas, se implican en proyectos de este tipo o que nacen con la premisa de hacer del mundo un sitio mejor.

Pero por mucho que estén basadas en causas nobles y que busquen construir una sociedad más igualitaria, las empresas sociales, como el resto, necesitan una financiación para poder comenzar su andadura. Por suerte, son muchas las administraciones y grandes compañías que destinan una parte de su presupuesto a financiar y orientar a emprendedores sociales. Sin este respaldo, muchos de ellos no podrían iniciar su actividad o, lo que también es importante, recibir la formación necesaria para arrancar sus proyectos, y grandes ideas quedarían olvidadas en el fondo de un cajón.

El apoyo, clave para su desarrollo

En el ámbito público hay numerosas iniciativas: Madrid, por ejemplo, cuenta entre ellas con unos Premios al Emprendimiento Social que buscan difundir la importancia del este tipo de emprendimiento, intermediar entre proyectos e inversores y estimular la creación de estas empresas en la ciudad. Una iniciativa similar ha lanzado el Gobierno de Aragón, con un certamen dirigido a proyectos sociales comprometidos con lograr un cambio social o ambiental con un enfoque innovador que beneficie a toda la sociedad.

Desde el ámbito privado, también hay múltiples programas en marcha en diversos sectores. La Fundación Telefónica, por ejemplo, lanzó el Programa de formación digital y emprendimiento Conecta Empleo, para que emprendedores interesados en proyectos sociales adquieran las herramientas más demandadas en profesiones digitales, y la Fundación Endesa patrocinó un programa para jóvenes emprendedores con un objetivo social.

El sector bancario también está muy implicado en iniciativas de este tipo, que no suelen tener fácil acceso a la financiación tradicional. Es el caso de Banco Santander, con los Premios Jóvenes Emprendedores Sociales que organiza la Universidad Europea de Madrid (UEM).

El programa Premios Jóvenes Emprendedores Sociales (JES)

Hace 11 años, la Universidad Europea en colaboración con la International Youth Foundation, Laureate International Universities y Banco Santander a través de Santander Universidades, lanzó el programa Premios Jóvenes Emprendedores Sociales con el que se galardonan anualmente 10 proyectos de emprendimiento social llevados a cabo por jóvenes.

Los premios están dotados con 2.000 euros, pero lo principal es que aportan a los ganadores las herramientas para hacer realidad su proyecto y desarrollar su potencial, con formación y el apoyo de una red internacional. En una década, el programa ha ayudado a 100 jóvenes de más de 40 ciudades, y un 95% de ellos continúa involucrado en proyectos de este tipo. Además, según una encuesta de la propia Universidad Europea, un 65% de ellos calcula que sus iniciativas han beneficiado a más de 500 personas.

Los proyectos abarcan multitud de temas: educativos, comercio justo, inclusión social, hábitos saludables… ejemplo de ello son los proyectos seleccionados en la última edición de JES , todos ellos apadrinados por emprendedores muy jóvenes:

  • Zocco Handmade, de June Arrieta (1995): fabricación de complementos. Apoya a mujeres en riesgo de exclusión y busca una conexión entre creador y comprador.

  • Eureqa 3D, de Jesús Corbacho (1990): permite realizar cirugías más precisas y ofrece un servicio integral de impresión 3D con especialización en el sector sanitario. Las impresiones en 3D hacen posible que los cirujanos puedan practicar con copias idénticas a lo que se van a encontrar en la mesa de operaciones.

  • CerQana, de Alfonso Escriche (1989): el proyecto busca fomentar la autonomía de personas mayores y/o dependientes. Se basa en una adaptación de los teléfonos inteligentes a las capacidades de cada usuario y les añade nuevas funciones que hacen posible que los familiares y cuidadores puedan atender a estas personas desde la distancia.

  • BiziPoz, de Eider Etxebarría (1994): una serie de talleres que fomentan el emprendimiento entre las personas de más de 55 años.

  • Erudit Education, de Alejandro Martínez (1989): facilita la inserción de los estudiantes en el mercado laboral mediante una huella digital con sus habilidades que les acompaña durante toda su formación.

  • "Desayuna Salud", de Odalid Molina (1991): programa dirigido a los niños con talleres que promueven hábitos alimentarios saludables y previenen trastornos alimentarios.

  • "Ni cuentos con perdices ni cuentos rosas", de Loola Pérez (1991): proyecto coeducativo que busca romper con los estereotipos de género. Sus pilares son la educación en igualdad y la educación afectivo-sexual.

  • Mysocialfit, de Daniel Rodríguez (1993): consiste en una comunidad que pone en contacto a profesionales del deporte con gente que quiere hacer alguna actividad física para beneficiarse de cuotas de grupo.

  • Asociación Pitote, de Almudena Sánchez (1989): busca la inclusión a través de proyectos de deporte, cultura, educación, ocio y emprendimiento.

  • Magea Escuela Activa, de Ibone Valerdi (1991): proyecto de educación infantil y primaria en un entorno rural que persigue formar personas críticas, independientes y responsables.

Estos proyectos no solo cambian la vida de las personas a las que ayudan, también la de los propios emprendedores, y es que, como explica el director de estos galardones, Andrés Pina, "la experiencia JES marca un antes y un después en la trayectoria de estos jóvenes concienciados con la realidad que les rodea y que defienden valores como la justicia social, el respeto al medio ambiente, el consumo responsable o la ética en los negocios".

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