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¿Pagan los jóvenes el 94% de su sueldo en alquiler? Así se fabricó el nuevo mantra de la izquierda

Polémico informe del Observatorio de Emancipación sobre las condiciones de acceso a la vivienda de los jóvenes españoles.

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Polémico informe del Observatorio de Emancipación sobre las condiciones de acceso a la vivienda de los jóvenes españoles.
Edificio de pisos en alquiler y venta | Alamy

A finales de 2008, los menores debían destinar el 56% de su sueldo para poder vivir solos. Ahora, esa cantidad supera el 94%". Son datos presentados por el Observatorio de Emancipación y recogidos por el diario El País o El Diario, que no han dudado en difundir este titular tan alarmista sin hacer una mínima reflexión sobre la fiabilidad de los datos.

Para calcular estos datos, el Observatorio de Emancipación recurre a la Encuesta de Coste Laboral y la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística. Tomando estas fuentes, estiman que el sueldo neto de los trabajadores de entre 16 y 29 años es de 932 euros. A continuación, los autores del informe repasan los precios del alquiler de un conocido portal inmobiliario y los comparan con los niveles salariales de la población juvenil.

Evidentemente, esta metodología encierra importantes problemas estadísticos. Por ejemplo, al tomar como referencia todos los inmuebles ofrecidos por el portal inmobiliario en cuestión, los autores están metiendo en el mismo saco un humilde piso de una ciudad de provincias con una gran mansión del centro de Madrid. Esto hace que el porcentaje de renta dedicado al alquiler resulte artificialmente elevado.

Por otro lado, la horquilla de edades escogida por los autores es demasiado amplia. A menudo, las publicaciones oficiales diferencian dos tramos de edad para los jóvenes de menos de 30 años. Sin embargo, en este caso entran en el mismo cálculo un chico sin estudios de 16 años y un profesional de 29 años.

Ignoran al INE y a Eurostat

Hay otras consideraciones que no hace el Observatorio de Emancipación. Por ejemplo, el trabajo ignora una publicación clave para el análisis de estas cuestiones: la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística. Según dicha nota, el 29,6% de los jóvenes residen en una vivienda de su propiedad, el 18% hacen lo propio en un piso cuyo usufructo les ha sido cedido sin exigir contraprestación y un 6,6% adicional vive en un piso con un alquiler simbólico, es decir, inferior al precio de mercado.

De los porcentajes anteriores se deduce que el 54,2% de los menores de 30 años no tienen un problema con los costes de arrendar, puesto que viven completamente al margen de dicho mercado. Y, evidentemente, esto no significa que el 45,8% restante enfrente dificultades. No en vano, otro portal inmobiliario de referencia recorta al 21% el porcentaje de jóvenes que declara tener dificultades a la hora de acceder a una vivienda.

Pero, por encima de todo lo anterior, hay un informe estadístico de Eurostat cuya omisión es difícil de entender en trabajos como el del Observatorio de Emancipación, salvo que el objetivo de los mismos sea generar alarmismo sobre la situación del acceso a la vivienda en España. Se trata del informe que elabora la agencia estadística comunitaria sobre gasto excesivo en compra o alquiler.

Dicho trabajo mide cuántos ciudadanos dedican más del 40% de sus ingresos a sus gastos de vivienda. Así, podemos ver que el porcentaje de españoles en esta situación es de apenas un 9,5% entre quienes tienen entre 16 y 19 años, de un 10,1% entre quienes tienen entre 20 y 24 años y de un 14,3% entre quienes tienen entre 25 y 29 años. Incluso si se estudia el caso de aquellas personas que no llegan al 60% de la renta mediana, el porcentaje es del 24,8% entre los jóvenes de entre 16 y 19 años, del 33,5% entre los de 20 a 24 años o del 43,3% entre quienes tienen de 25 a 29 años. Por el contrario, dichas tasas son del 1,6% entre jóvenes de entre 16 y 19 años con una renta superior al 60% de la renta mediana, siendo dicho porcentaje del 1,4% para el segmento de 20 a 24 años y del 4,7% entre quienes tienen de 25 a 29 años.

Ni que decir tiene, además, que es normal que los jóvenes que se emancipan soporten un esfuerzo mayor que el promedio de la población a la hora de sufragar los gastos de vivienda, puesto que las personas de menor edad tienen menos experiencia laboral y, en consecuencia, perciben salarios más moderados.

Y, por último, no hay que olvidar otras cuestiones que afectan a este debate:

  • Muchos jóvenes comparten vivienda, no solo con el objetivo de reducir el gasto dedicado al alquiler, sino también como modo de vida asociado a su etapa vital.
  • La caída en el número de matrimonios y el auge de los hogares unipersonales conlleva necesariamente un mayor gasto en vivienda, por la ausencia de una segunda fuente de ingresos.
  • Las regulaciones aprobadas por gobiernos de izquierda a nivel nacional, regional y local no han detenido el encarecimiento de la compra y el alquiler de vivienda.
  • Solo una política basada en liberalizar y flexibilizar la oferta puede hacer que aumente el parque de propiedades disponibles y, en consecuencia, bajen los precios ofrecidos a jóvenes y mayores.

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