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La polémica fundación del multimillonario Bill Gates a la que Pedro Sánchez ha inyectado 125 millones de euros

El empresario está siendo criticado por alabar la gestión del virus del régimen de Xi Jinping pese a la ocultación de la pandemia al mundo.

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El empresario está siendo criticado por alabar la gestión del virus del régimen de Xi Jinping pese a la ocultación de la pandemia al mundo.
Bill Gates y Xi JinPing, secretario general del Partido Comunista Chino | Twitter

Melinda Gates, la esposa del multimillonario Bill Gates, filántropa y empresaria estadounidense agradeció la presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la que le comunicó la inyección de 125 millones de euros de España a la conferencia de donantes organizada por la Unión Europea para luchar contra el coronavirus. Sánchez, orgulloso, contaba en un tuit:

Mientras España se encuentra sumida en la peor crisis económica y sanitaria vivida (impago de ERTE, aumento de parados, derroche de millones de euros en compra de material sanitario defectuoso y bancos de alimentos desbordados... ), el presidente del Gobierno decide regar con 125 millones a la Fundación de Bill y Melinda Gates, que cuenta ya en su haber con un fondo de 46.800 millones de dólares procedentes de organizaciones benéficas y entidades privadas.

Además, la fortuna personal de Gates asciende a 106.000 millones de dólares. Curiosamente, la millonaria aportación de España no ha despertado la furia de los anticapitalistas de Podemos. Arremeter contra Amancio Ortega, un empresario que se está desviviendo por donar y salvar a su país de una mayor catástrofe, sí está bien visto entre los representantes del izquierdismo. Apostar por cobrarles un impuesto específico a los contribuyentes que cuenten con un millón de euros, como ha anunciado el vicepresidente segundo del Gobierno, entra dentro de los planes de asfixia económica a los españoles. Sin embargo, es llamativo cómo esta línea ideológica no es aplicada hacia Bill Gates y su estratosférico patrimonio. Los podemitas no han dicho ni pío, y Sánchez se da golpes en el pecho por lo bien que lo ha hecho.

Bill Gates, en entredicho

Pero lo cierto es que la Fundación Bill y Melinda Gates está siendo duramente criticada en la prensa extranjera. Los vínculos del genio informático y su apoyo al Partido Comunista Chino están provocando que se desconfíe en las democracias occidentales de su gestión filantrópica.

Para empezar, la fundación de Bill Gates desde el año 2014, invirtió 235 millones en preparativos para una posible pandemia. Dinero perdido que no ha servido de nada, tal y como ha afirmado en varias ocasiones The Lancet, una de las más prestigiosas revistas científicas en el mundo. Si bien Melinda Gates anunció que habría que sumar los 305 millones específicamente para la lucha contra la covid-19. Un presupuesto que, según los Gates, iría a parar principalmente a África o la India.

A este respecto, merece la pena recordar las declaraciones de los Gates: "Aunque los países más afectados actualmente sean España, Italia y Estados Unidos, una de las grandes preocupaciones son los países con los sistemas sanitarios más débiles. Hay que destacar que el coronavirus ya está presente en África subsahariana, América Latina e India, tres lugares en los que hay problemas graves de escaso acceso a agua y saneamiento, grandes concentraciones de población en viviendas informales y grandes desigualdades en el acceso al sistema sanitario", matizaron con respecto a lo que tenían pensado hacer con el dinero público que están recibiendo.

Por lo tanto, es evidente que España no es una prioridad para Bill Gates ni Melinda pese a haber contribuido económicamente y encontrarse en estado de un posible próximo rescate por parte de la Unión Europea.

En un artículo de The Lancet, la revista no se corta un pelo en acusar a la Fundación Bill y Melinda de falta de transparencia. Acompaña la dura crítica un estudio que deja en evidencia lo que hace la fundación con los fondos sociales. La investigación fue realizada por analistas del Centro para la Salud y el Desarrollo Internacional y exponen que la fundación de los Gates recibió subvenciones entre 1998 y 2007 de 6.700 millones de dólares. En el informe se cuenta como sospechoso que un tercio de dicho presupuesto se dedique a tecnologías que no funcionarían en años en lugar de emplearlo en técnicas que se muestran eficaces a la hora de combatir enfermedades.

Los científicos tampoco logran comprender el empeño de Gates en crear una vacuna contra la infección del rotavirus que causa miles de muertos en países empobrecidos, en lugar de emplear ese mismo presupuesto en un sistema de salud pública que garantice el acceso al agua limpia. Si bien The Lancet no cuestiona que el magnate pueda hacer lo que quiera con su dinero privado, pero asegura que la Fundación Bill y Melinda reciben grandes cuantías de ayuda públicas de las que poco se sabe lo que hacen y sobre las que planea un gran oscurantismo ya que no se les realiza seguimiento por parte de los países contribuyentes. Esto querría decir que apenas se rendirían cuentas al Gobierno español sobre el destino de los 125 millones dados.

Otro de los aspectos que se señala es que el filántropo estadounidense no es nada transparente, no escucha a "voces amigas" y va a lo suyo. De hecho, lo está demostrando en el tratamiento de la pandemia. Veamos.

A favor del PCCh

Bill Gates lleva, desde que creara la organización filantrópica en el año 2000 junto a su mujer, viajando cada dos por tres a China. Sus relaciones con Xi Jinping, el secretario general del Partido Comunista Chino (PCCh) y presidente de China, han fluido como la seda y el fundador de Microsoft lo ha evidenciado en más de una ocasión públicamente. Siendo el PCCh acusado por Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Alemania o Taiwan de ocultación de la pandemia, Bill Gates ha salido en su defensa pese a las evidencias informativas.

Cabe recordar que, a finales del 2019, el médico chino Li Wenliang intentó avisar al mundo sobre el brote de un nuevo virus que causaba la muerte y que podía convertirse en pandemia. De nada le valió. Fue apresado por los funcionarios del PCCh y murió a los pocos días. A partir de este momento, el régimen de Xi Jinping ocultó durante casi un mes los estragos que el coronavirus estaba provocando.

La OMS con Tedros Adhanom como director, un simpatizante marxista del PCCh acusado de ocultar las epidemias del cólera (véase artículo de Libertad Digital), también desoyó a Taiwan favoreciendo la tesis de China que decía que el virus no se contagiaba de humano a humano.

Youtubers, médicos chinos o periodistas como Liwei Fu (represalida por el régimen del PCCh y entrevistada en Libertad Digital TV), han desvelado que el drama del coronavirus fue ocultado por el régimen comunista, permitiendo el tráfico aéreo y marítimo a países de Occidente cuando ya había miles de contagiados.

Tras la investigaciones internacionales, Donald Trump suspendió los fondos a la OMS por cubrir las mentiras de Xi Jinping. Nada de esto ha hecho cambiar la posición de Bill Gates que, días después de conocerse que la OMS había sido un organismo más que incompetente, el multimillonario dijo que inyectaría 250 millones de dólares a la organización de dirige el etíope denunciado por la Organización de Derechos Humanos del mundo.

Incluso altos funcionarios de la OMS en desacuerdo con Tedros han pedido a China que los deje investigar el origen del virus. Trump también se ha unido a esta petición pero el PCCh se ha negado en redondo a colaborar. Y ni por esas Bill Gates accede a cambiar de opinión alegando que no le parecía bien esta intromisión.

Por último, y si quedara alguna duda sobre el apoyo al PCCh Gates dijo que "China hizo muchas cosas bien al principio, como cualquier país donde aparece un virus por primera vez. Hablar de China es una distracción. Acusarlos y culparlos es incorrecto". Pero otros países que no menciona Gates no han actuado como el gobierno comunista chino.

Es el caso de Taiwan que dio el aviso el 31 de diciembre a la OMS y ahora cuenta con solo 6 muertos en su país. Por lo tanto, no sorprende que el comportamiento del fundador de Microsoft sea cuestionado por propios y extraños. ¿Por qué defiende Gates a Xi Jinping y un régimen totalitario en el que él no hubiera prosperado desde la nada como empresario y creador? Esa es la gran incógnita que ahora se preguntan todos.

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