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La realidad de los ‘temporeros contagiados': "Son inmigrantes sin papeles abandonados por el Gobierno"

Los agricultores denuncian el "linchamiento mediático basado en bulos". Avisan de que las mentiras contra ellos "les están arruinando".

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Los agricultores denuncian el "linchamiento mediático basado en bulos". Avisan de que las mentiras contra ellos "les están arruinando".
Los agricultores niegan que sean temporeros los inmigrantes de la imagen: "Es una manipulación" (Lérida) | Twitter

Los agricultores están devastados psicológicamente. No pueden más. A las penurias económicas que atraviesan, se suman ahora los ataques del Gobierno contra ellos, por la supuesta situación calamitosa en la que tendrían a los supuestos temporeros contagiados de coronavirus en la zona de Lérida, Albacete o Extremadura.

Desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), alertan de que es un bulo de Podemos y los medios de comunicación, que están manipulando la realidad con intereses espurios. Osvald Esteve Doladé, responsable de la organización profesional agraria en Cataluña, desmiente con rotundidad que sean temporeros. Es más, afirma que ni siquiera tienen nada que ver con los agricultores. Por tanto, la realidad detrás de los "temporeros contagiados" es bien distinta al relato mediático-político de estos días.

Desde su tractor en Lérida habla con profundo pesar, indignación y tristeza para Libre Mercado, no sin antes agradecer que un medio de comunicación les escuche y les dé la oportunidad de revelar la verdad de los hechos tan graves de los que son acusados por Pablo Iglesias. La formación morada les ha descrito como esclavistas y culpables de la ola de contagios en el campo.

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Osvald Esteve, agricultor y responsable de COAG en Lérida, en su explotación agraria

"Es todo falso. Estamos confundiendo inmigrantes sin regularizar con temporeros. Los temporeros son trabajadores que vienen año tras año y tienen todo el circuito laboral y sanitario montado. Los empresarios agricultores les proporcionan viviendas y casas de alquiler en los pueblos. Los inmigrantes que se han contagiado y duermen al raso no tienen papeles, no tenemos nada que ver con ellos. Vienen a Cataluña desde hace años, nosotros no podemos contratarlos si no tienen una situación regularizada. Y eso depende de la ministra de Trabajo, Migración y Seguridad Social, Yolanda Díaz (Podemos) y de la Administración central. A estos inmigrantes sin papeles el Gobierno los ha abandonado. Insisto no son trabajadores de los agricultores. No podemos hacer nada por ellos porque nos exponemos a multas millonarias por contratar a un ilegal, y nadie se va a arriesgar, sintiéndolo mucho", recalca el pequeño empresario leridano.

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Los agricultores denuncian que los inmigrantes de la imagen no son temporeros: "Son personas sin papeles"

Manipulación político-mediática

Pero el machaque político no cesa, pese a que la responsabilidad de la legalización de estos inmigrantes para que puedan ser contratados recaería en los ministerios y cargos de Podemos en el Gobierno. Es más, el vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias, ha afirmado que la situación de los trabajadores temporeros en España, "sin los cuales sería muy difícil que llegaran frutas y hortalizas a los supermercados en los momentos más difíciles, avergüenza a la patria", arremetiendo sin piedad contra los agricultores.

Imágenes de supuestos temporeros hacinados se han visto una y otra vez en prensa y televisión. Sin embargo, "está todo manipulado", según la organizaciones de agricultores, que invitan a Echenique, Yolanda Díaz o al mismo Pablo Iglesias a que vayan al terreno y lo comprueben con sus propios ojos.

"Los asentamientos son falsos. Están manipulados, porque no se trata de temporeros. Son inmigrantes sin papeles que encuentran chabolas, granjas y fincas abandonadas por agricultores. Entonces se instalan allí. Después aparece en los medios de comunicación las imágenes en las que se ve que viven en barracones o durmiendo en la calle, y la verdad es que nuestros temporeros residen en casas de alquiler o viviendas proporcionadas por las empresas. Los agricultores somos los primeros interesados en que los empleados se encuentren bien, no estén cansados y residan en sitios decentes. No conocemos ningún agricultor que tenga a sus temporeros en chabolas o sin techo, alguno puede haber, como en todos los gremios y que no haga bien las cosas, pero es algo muy raro o mejor dicho, imposible. La mayoría hacemos todo por el bienestar de los temporeros. Además, muchas veces los mismos trabajadores quieren vivir de forma independiente, porque ya conocen el pueblo y se alquilan su casa propia, no quieren ni que les pongamos una vivienda. Le diría a Echenique y todos ellos que vinieran aquí y lo vieran antes de hablar y arruinarnos como están haciendo".

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Inmigrantes recogen comida en Lérida

Pero, hasta ahora, ni Rita Bosaho (Podemos), directora general para la Igualdad de Trato y Diversidad Étnico Racial, de origen ecuatoguineano, ni Pablo Echenique, de origen argentino, portavoz de Podemos, se han solidarizado con los ciudadanos de otros países que vienen de otros países. Ninguno ha salido de sus despachos para pisar el campo y comprobar qué hay de cierto. Tampoco lo ha hecho Pablo Iglesias, ministro de Asuntos Sociales. Lo que sí han hecho es criminalizar, mediante varios tuits, a los agricultores, como ya hiciera la ministra de Trabajo y de extrema izquierda, Yolanda Díaz, hace varios meses.

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Rita Bosaho, directora de Diversidad Racial (Podemos)

"Nuestros temporeros estaban en su país durante la pandemia. En el confinamiento necesitábamos recoger las cosechas y pedimos al Gobierno que regularizara la situación de los inmigrantes que se encontraban sin documentación en España. De este modo podríamos contratarlos para trabajar. Y no ha sido así. El Gobierno no ha hecho nada y no nos han escuchado, por lo tanto, se han quedado en la calle. Los inmigrantes vienen aquí a Lérida pensando que van a encontrar trabajo, pero si la Administración central no les da papeles, se convierten en mendigos y se quedan sin techo vagabundeando. Desde COAG venimos denunciando esto durante años, pero el Gobierno central no ha hecho caso. Sabíamos que esto podía pasar. Hasta ahora eran invisibles, pero al contagiarse de coronavirus estos grupos de inmigrantes se han visibilizado", puntualiza Osvald Esteve.

Prosperidad entre los temporeros

Rompiendo con el relato oficial político-mediático, el representante de COAG en Cataluña, comenta con orgullo que los temporeros prosperan y muchos "ya viven mejor que los españoles".

"En toda España hacemos contratos de la modalidad fijo-discontinuo, es decir, que ese empleado vuelve al año siguiente. Nuestros temporeros vienen desde hace veinte años. Traen a sus amigos, hermanos e hijos a la cosecha. ¿De verdad se cree que si los maltratáramos o esclavizáramos vendrían año tras año y con sus seres queridos? Tenemos empleados rumanos, marroquíes, subsaharianos que han trabajado y han prosperado. Ahora alquilan sus casas a compañeros que vienen de sus países. En mi empresa, por ejemplo, tengo a un empleado encargado que es marroquí. Él ha progresado económicamente; se ha comprado su casa en el pueblo, tiene su familia y da trabajo, como responsable, a todos los familiares suyos que tengan ganas de trabajar. No es el único, muchos temporeros ya son propietarios y arrendadores, pero está realidad no interesa contarla a los medios ni a los políticos", específica el representante de la organización agraria.

En cuanto al coronavirus, desde COAG defienden que un temporero puede también contagiarse "como se puede contagiar cualquier persona".

"Nosotros con nuestros temporeros cumplimos toda las medidas sanitarias. El 33% de todo su tiempo diario lo pasan en el campo trabajando. En esas horas les proporcionamos EPI y cumplen todas las medidas sanitarias. Pero después, el 66% del tiempo que les queda lo pasan fuera, salen, toman algo con los amigos y, si se contagian durante el ocio, eso ya no es culpa nuestra. Ellos son jóvenes, tienen dinero y salen de trabajar para pasárselo bien. Esta relajación ha pasado en todas partes".

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Temporeros en Lérida I EFE

Arrancarlo todo y abandonar

Pero tras la crucifixión de los agricultores y los ataques del Gobierno, que les ha declarado la guerra, lo verdaderamente trágico es lo que está acarreando las falacias gubernamentales. Cada declaración de Podemos implica pérdidas económicas irrecuperables.

La situación en las pequeñas explotaciones agrarias es ya casi insostenible. Esteve es un agricultor vocacional. A sus 55 años tiene en su explotación agraria a 13 de trabajadores. Antes de la pandemia contaba con 20, pero el azote del coronavirus lo ha llevado a despedir inevitablemente a siete de ellos. Este representante de la primera organización profesional agraria fundada en España (1977) recoge ahora, como muchos de sus compañeros, melocotones rojos, nectarinas, paraguayos. Trabaja codo a codo con sus temporeros, y advierte de que las falsas acusaciones de Podemos han provocado que las empresas europeas dejen de comprarles a los agricultores españoles.

"En dos meses hemos pasado de ser héroes a esclavizadores. Tenemos muchos compañeros abandonando sus fincas, están al límite, el linchamiento de la prensa y los mensajes de Podemos y el Gobierno en general nos están llevando al cierre definitivo. Encima de que estás al límite, te bombardean en los medios tratándote de esta manera, difamando contra nosotros… (suspira) Entre los precios, el covid y la prensa, ya tenemos bastante, vamos a jubilarnos. Hemos prohibido a nuestros hijos seguir con las empresas", indica apesadumbrado Esteve.

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Nectarinas de la cosecha de Osvald Esteve

Por último, con profunda tristeza, Esteve concluye con una declaración desoladora: "La independencia alimentaria en nuestro país es fundamental. Se la están cargando con esos mensajes. Al decir que somos esclavistas los compradores europeos están dejando de mirar a España. Nos están abocando a que, finalmente, venga una multinacional llene esto de maíz y terminen con los pequeños empresarios y la fruta y verdura española, como ya está pasando aquí en Lérida. La verdad es que estamos alucinados, tocados y muy molestos con el Gobierno. Hay muchísimos agricultores esperando a arrancar todo, para que no sea una foco de plagas, y abandonar la finca o alquilarla cuando termine la cosecha". Esteve concluye la conversación, arranca el motor de su tractor y continúa recogiendo la fruta.

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