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El "miedo" al castigo del Gobierno frena los despidos en las empresas que hayan pasado por algún ERTE

En noviembre se cumplirán los 6 meses del blindaje del despido objetivo que instauró Gobierno. Todavía hay muchas dudas con la norma.

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En noviembre se cumplirán los 6 meses del blindaje del despido objetivo que instauró Gobierno. Todavía hay muchas dudas con la norma.
Una mujer fotografía uno de los carteles colocados en la fachada de una oficina del SEPE I Europa Press | Europa Press

Máxima confusión empresarial desde que el Gobierno ampliara los ERTE derivados de la pandemia hasta el 31 de agosto. Hace justo una semana, el Consejo de Ministros aprobó la prórroga del instrumento laboral más utilizado de la crisis del coronavirus, pero —de nuevo— la norma está generando muchas dudas entre los empleadores.

¿Cuándo se pueden empezar a realizar despidos? es una de las preguntas del millón. Ni los empresarios que tienen todavía parte de plantilla en ERTE, ni los que la tuvieron en algún momento de la pandemia encuentran una respuesta clara. Según las diferentes ampliaciones que ha ido haciendo el Gobierno de este instrumento, los ERTE están sujetos "al compromiso de la empresa de mantener el empleo durante el plazo de seis meses desde la fecha de reanudación de la actividad". Con esta frase ya surge la primera de las dudas: ¿cuándo se da por reanudada la actividad?, ¿desde que se incorpora el primer empleado o desde que se incorporan todos?

El abogado y profesor de derecho laboral de la UOC, Víctor Canalda, señala a Libre Mercado que "se entiende que los seis meses empiezan a contar desde que incorporas al primer trabajador, pero hay mucha incertidumbre. Se echan de menos unas reglas claras". En la misma línea va el Director Relaciones Institucionales de Randstad, Luis Pérez. "El despido es el quid de la cuestión. Teóricamente, las empresas pueden despedir cuando se cumplan los seis meses desde que se reincorpore el primer trabajador a su puesto de trabajo, pero la nebulosa de la norma lo deja en manos de la judicialización", asegura.

Noviembre, mes clave en los despidos

A partir de la declaración del estado de alarma, el pasado 14 de marzo, las empresas aprobaron una tromba de ERTE en sus plantillas, siendo el pico más alto en abril, con unas 3,4 millones de personas en casa sin trabajar. En mayo empezaron a reincorporarse los empleados a sus puestos de trabajo de forma generalizada, por lo que en noviembre se cumplirán los 6 meses del blindaje del despido objetivo que instauró Gobierno. Es más, para los que se reincorporaran antes, por ejemplo, en abril, ya se habría cumplido el medio año de tregua.

A día de hoy, la situación de las compañías en nuestro país es muy delicada. Una gran mayoría todavía no ha recuperado los niveles de facturación previos a la crisis, lo que va a hacer muy complicado que puedan mantener sus plantillas al 100%. Por tanto, según vaya decayendo la prohibición de Yolanda Diaz, ¿podríamos encontrarnos con una oleada de despidos? Todo apunta a que sí.

Los ERTE y la prohibición de despedir han hecho que "el mercado laboral esté dopado" asegura en declaraciones a Libre Mercado el Director Relaciones Institucionales de Randstad, Luis Pérez. "La situación actual no refleja para nada la realidad del mercado laboral. En cuanto la limitación por despido se levante y se despejen las dudas, va a ser diferente", pronostica el experto. "La viabilidad de las empresas está en riesgo por los rebrotes y tanta incertidumbre. Lo que necesitan con sus plantillas es flexibilidad, no una normativa fruto de la sobrerregulación", añade.

El castigo que el Ejecutivo socialista aplicaría a una empresa que despida antes de tiempo tampoco está claro. La norma señala que se le reclamará al empresario que devuelva las exoneraciones de las cotizaciones sociales de las que se benefició por ese ERTE (antes de la pandemia corrían a cargo de la empresa), pero también hay dudas. "No se sabe si se refieren sólo las exoneraciones del empleado despedido o a las de toda la plantilla en ERTE, que sería una factura mucho mayor", asegura Canalda. El abogado laboralista de Pieltain, Arturo Rodríguez-Segade, coincide completamente con Canalda. "Hay tantas lagunas a nivel jurídico que hay veces que no sabemos qué decirle a nuestros clientes. El caso de la devolución de las exoneraciones es uno de ellos", señala.

Miedo a despedir

A Victor Canalda le consta que hay "mucha preocupación" entre los empresarios que necesitan despedir y no lo están haciendo todavía por la falta de concreción en la norma. "Hay un miedo latente a que el Gobierno les reclame las exoneraciones, pero los despidos van a llegar tarde o temprano porque esto no hay quien lo aguante", relata. Abogados laboralistas como Nicolás Martín cuentan incluso, que las empresas ya están haciendo cuentas y que prefieren devolver los impuestos que se ahorraron por los ERTE porque se les hace imposible mantener sus plantillas.

Arturo Rodríguez-Segade también avisa de que los empresarios están sosteniendo unas plantillas que no pueden asumir por temor a las represalias de la Seguridad Social. "Las empresas han frenado los despidos por la incertidumbre de la norma. Prefieren aferrarse a los ERTE porque tienen miedo de que les declaren nulo el despido, sobre todo, las pequeñas; las que no tienen grandes despachos de abogados detrás que les asesoren", cuenta.

Lo que sí que tienen claro todos los abogados es que las empresas que se acojan a los nuevos ERTE de la semana pasada tendrán que respetar otros 6 meses de salvaguarda del empleo, como refleja el Artículo 5 del BOE.

El Gobierno sacaba pecho de que, desde el mayor pico de los ERTE, ya se han incorporado unas 2,6 millones de personas a sus puestos de trabajo en España. Pero, ¿cuántos aguantarán ahora que empieza a decaer la prohibición del despido objetivo? Además, también hay 728.909 personas que quedan todavía en ERTE y que puede que nunca vuelvan a sus empresas. Los auténticos estragos del mercado laboral todavía están por verse.

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