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El milagro de Tamara: de no cobrar el Ingreso Mínimo Vital a ayudar a decenas de familias necesitadas

Una lectora de LD le dio el impulso definitivo para crear un grupo desde el que reparte compras solidarias y juguetes para niños sin recursos.

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Una lectora de LD le dio el impulso definitivo para crear un grupo desde el que reparte compras solidarias y juguetes para niños sin recursos.
Compra solidaria entregada a una familia necesitada | Hoy por Ti, Mañana por Mí

La historia de Tamara podría ser la de miles de personas que llevan meses esperando el Ingreso Mínimo Vital que prometió el Gobierno y que aún hoy siguen sin cobrar. Sin embargo, la suya no es una historia más.

A principios de septiembre, Libertad Digital se puso en contacto con ella para dar voz a todas esas familias que, tres meses después de su puesta en marcha, seguían sin recibir ni un solo euro. O peor aún, sin saber ni siquiera si se lo iban a dar.

"Hoy es el cumpleaños de mi hijo y su regalo ha sido una compra del supermercado, porque no tenemos dinero ni para comer", nos contaba entonces con voz temblorosa. Divorciada y madre de tres hijos, Tamara siempre había trabajado para sacar adelante a su familia. Nunca había recibido ninguna ayuda pública. Pero el 11 de marzo su vida dio un giro de 180 grados. De la noche a la mañana, se quedó sin empleo y sin esperanza de poder encontrarlo a corto plazo. Se dedicaba al sector de la hostelería y el confinamiento frustró todas sus expectativas.

Lo que no se imaginaba entonces es que contar su historia en los medios de comunicación podría cambiar su vida y la de tanta gente. Así, pasó de no tener dinero ni para comer ni para comprar los libros que sus hijos necesitaban para empezar el curso, a recibir "un montón de Bizum" de gente que no conocía de nada, pero que quería ayudarla a toda costa: "El móvil no dejaba de sonar y yo alucinaba". Otra persona en su lugar podría haberse aprovechado de la situación, pero ella está hecha de otra pasta.

La llamada de nuestra lectora

Entre las llamadas que recibió aquellos días, se encontraba la de una mujer a la que Tamara ya ha bautizado como su particular "ángel de Charlie": una lectora de Libertad Digital que le dio el impulso que necesitaba para convertir toda la ayuda recibida en una iniciativa solidaria mucho más grande.

Aquella mujer, que hoy ya es una amiga para ella, quiso hacerle una transferencia. Tamara, que en aquel momento ya había recibido más de 400 euros, se lo agradeció enormemente, pero le dijo que ya no lo necesitaba. La señora se empeñó en darle el dinero y le dijo que lo invirtiera en "un regalo" para los niños.

"Esas palabras me llamaron muchísimo la atención —recuerda aún hoy sorprendida— ¡Un regalo! Ya no es que quisiera ayudarme económicamente, es que se preocupaba de que yo pudiera comprarle a mis hijos algo que les hiciera ilusión".

Aquel día no dejó de darle vueltas a todo lo que le estaba pasando: "Si tanta gente me ha querido ayudar a mí, tengo que hacer algo para ayudar a otras mamis". Y es que, tras aquella entrevista que concedió a LD, a esta joven madrileña le habían llovido todo tipo de ofrecimientos. "Me había llamado gente que me daba una cama, una bici… Y yo decía: ‘Si es que yo lo que necesito es un trabajo. Gracias a Dios tengo muebles y a mis hijos hasta ahora no les ha faltado de nada, pero a otros igual sí'".

Hoy por Ti, Mañana por Mí

Así que devolvió la llamada a su particular "ángel de Charlie" y le comentó que estaba pensando en hacer un grupo de Facebook para que todos aquellos que tuvieran algo que ya no necesitaban, pudieran ayudar a otras familias de su barrio. Nuestra lectora la animó y aquella misma mañana lo puso en marcha. Rápidamente, las que habían sido sus compañeras de trabajo y sus amigas se sumaron al proyecto, y el grupo empezó a crecer.

El empujón definitivo, sin embargo, llegó cuando unos días más tarde Dieter Brandau la entrevistó en esRadio. "Aquella noche, se sumaron al grupo 600 personas de golpe. Fue increíble. Los oyentes no dejaban de enviarme solicitudes agradeciéndome lo que estaba haciendo y diciéndome que querían ayudar".

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Productos para bebés donados por gente anónima

Y así fue como Hoy por Ti, Mañana por Mí se convirtió en un lugar en el que ciudadanos anónimos de Madrid, pero también de otros puntos de España, ofrecen todo aquello que ya no necesitan, hacen compras solidarias para familias sin recursos o envían canastillas a madres que acaban de dar a luz sin saber cómo van a llegar a fin de mes.

Historias sobrecogedoras

En estos momentos, su grupo de Facebook supera ya los 2.300 participantes y, aunque no las tiene contabilizadas, Tamara está convencida de que ya han conseguido ayudar a cerca de un centenar de familias. Entre ellas, hay historias que realmente ponen la piel de gallina. Es el caso de una mujer de Toledo que se ha quedado parapléjica tras dar a luz a su tercer hijo.

Tuvo problemas con la epidural y, después de cuatro meses con dolores de cabeza, piernas y brazos, llegó un día en el que directamente no pudo levantarse de la cama. Intentaron operarla, pero "los médicos les han aconsejado no hacerlo porque puede quedar peor".

Ahora, se encuentra en lista de espera para poder ser tratada en el Hospital de Parapléjicos de Toledo y estaría postrada en una cama si no fuera por la ayuda que ha recibido gracias a este grupo de Facebook que le ha conseguido una silla de ruedas, una silla para la ducha, un lavadero de cabeza y hasta un colchón y un cojín antiescaras.

"No podía permitir que llegase la Navidad y esta mujer, con tres hijos, estuviera sin poder moverse y sin poder comprar todo lo que necesita". A Tamara se le quiebra la voz al hablar de esta historia, pero presume orgullosa de haber conseguido el dinero "en menos de 12 horas".

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Alexander muestra orgulloso su libro

Hay ocasiones, sin embargo, en las que el milagro no es tan sencillo de obrar. Gabriela requirió su ayuda para encontrar alguna terapia gratuita para su hijo Alexander, que padece el Síndrome de Asperger. De momento, no lo han conseguido, pero lo que sí han logrado es cumplir su sueño: reunir el dinero suficiente para que este joven de 18 años pueda ver publicado La última lección, el libro que él mismo ha escrito y con el que pretende ser un ejemplo de superación para otros niños y adolescentes con autismo o con cualquier otra enfermedad.

Su magia, también en Navidad

Junto a estas dos historias, las de tantas y tantas familias a las que Tamara y sus compañeras ayudan especialmente estos días. Gracias a ellas, y a la generosidad de toda la gente que hay detrás de este grupo, han podido repartir cestas navideñas, lotes de turrones, mazapanes, calendarios de adviento, chucherías e incluso árboles de Navidad.

"Vino una mami que tenía una niña de 2 años y me dijo que no tenía árbol. Hasta ahora la peque no se enteraba mucho, pero este año la niña tenía la ilusión y no podían permitírselo, así que lo publiqué en el grupo y enseguida conseguimos uno con unos muñecos hechos a mano increíbles", nos cuenta orgullosa Tamara. Pronto se dio cuenta de que su caso no era el único, así que, una vez más, los miembros del grupo tuvieron que obrar su particular milagro.

Su siguiente objetivo es que el 6 de enero ningún niño del grupo se quede sin regalos. Con esa intención, Tamara y sus hadas pidieron hace tiempo que todas aquellas familias que tuviesen algún juguete que ya no usaran, lo donasen. "Al principio iba a ser algo simbólico, algún cuento o alguna cosa así, pero hay oyentes de esRadio que incluso nos han comprado juguetes nuevos y ahora tenemos un montón de regalos para repartir".

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Algunos de los juguetes que serán repartidos la noche de Reyes

Tamara y sus amigas se han visto tan desbordadas que han tenido que alquilar un almacén para guardar todo lo que reciben e ir organizando lotes de cara a la noche de Reyes. El dueño, eso sí, les ha hecho un precio especial, porque sabe que lo que se hace allí dentro es magia: "Hace tiempo vino una madre y se llevó una Nancy despeluchada súper emocionada, porque el año pasado su hija quería una y no se la pudo comprar. Ahora, otra madre le ha comprado una nueva y hasta unas casitas de Pin y Pon".

Así, lo que empezó como una forma de canalizar la ayuda que a ella le habían ofrecido en un momento determinado, hoy se ha convertido en un gran proyecto solidario, al que también contribuyen numerosas tiendas y bares de Madrid que se ofrecen como puntos de recogida. A partir de enero, nos dice Tamara, su intención es constituir una asociación benéfica y todos esos locales contarán con unas huchas solidarias "verdes y con un trébol de cuatro hojas". El mismo que la acompaña a ella desde hace tiempo.

"¿Tú sabes que si al cerebro le envías mensajes de ánimo se anima solo?", me pregunta. Desde que ella se enteró de aquello, lleva tatuado en su brazo el trébol de la suerte y una orden: sonríe. Estas Navidades, suma el dibujo de un ave fénix.

Hoy, Tamara sigue sin saber nada del Ingreso Mínimo Vital. Encontró un trabajo temporal en una empresa de limpieza, pero ahora vuelve a estar en el paro. Sin embargo, ella ya no tiene miedo a nada: "El ave fénix resurge de sus cenizas y yo he resurgido de las mías".

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