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Otro castigo a los que más cotizan: Escrivá esconde un 'palo' de 250 euros al mes en la jubilación anticipada

El cambio en las reglas para los que se retiren antes de la edad legal penalizará a los trabajadores que coticen por la máxima o cerca de la máxima.

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El cambio en las reglas para los que se retiren antes de la edad legal penalizará a los trabajadores que coticen por la máxima o cerca de la máxima.
El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, revisa su tableta durante la sesión de este miércoles en el Congreso. | EFE

José Luis Escrivá nunca ha ocultado, ni como presidente de la AIReF ni como ministro de Seguridad Social, que la principal medida que maneja para controlar el déficit de las pensiones tiene que ver con la edad de jubilación. El pasado lunes, ante la Comisión del Pacto de Toledo, lo volvió a repetir: el objetivo es "alinear la edad efectiva y la edad ordinaria de jubilación".

De hecho, junto a esta idea, que no es novedosa, Escrivá presentó una propuesta interesante. Un cambio en la forma en la que se incentivan el retraso en la edad de jubilación. Hasta ahora, aquellos que trabajan más allá de la fecha que en teoría les corresponde, reciben un extra mensual en su prestación una vez que se jubilan: un 4% por cada año de más trabajado para los que hayan cotizado más de 37 años (el porcentaje es algo menor para los que tienen carreras de cotización más cortas). Pues bien, si se aprueba lo que presentó el ministro en el Pacto de Toledo, a partir de ahora tendríamos tres opciones: (1) mantener ese 4% de incremento en la pensión mensual; (2) un pago único por cada año extra trabajado que dependería de los años cotizados y la pensión generada (por ejemplo, para los que tengan derecho a la pensión máxima y acumulen más de 44 años cotizados, sería de algo más de 12.000 euros por año extra trabajado); (3) una combinación de las dos opciones anteriores.

Aquí hay dos dudas: la primera es si salen las cuentas. Es decir, desde el punto de vista del trabajador puede ser interesante tener más alternativas. Pero para el sistema la lógica tiene que ser otra: ahorrarse dinero a largo plazo. A Escrivá siempre le han presentado (y se ha presentado) como el ministro más técnico del Gobierno así que en teoría esto debería estar bajo control. Y la segunda es qué opinan sus socios de Gobierno y también los sindicatos: tanto Podemos como las grandes centrales siempre han apostado por la opción contraria, adelantar la edad de jubilación para hacer hueco a los jóvenes en el mercado laboral. De hecho, los de Pablo Iglesias y Yolanda Díaz prometían en su programa favorecer la jubilación anticipada, sin coste en la pensión, para todos aquellos que hubiesen acumulado 35 años cotizados. Y los sindicatos ya han señalado que esto de mantener a los mayores en sus puestos mientras la tasa de paro de los jóvenes sigue disparada, no les convence.

Pero incluso con todos estos factores en mente, parece claro que ésta es la parte sencilla de la reforma de la edad de jubilación. Puede que no guste a Podemos, Díaz, UGT o CCOO, pero mejorar los incentivos para los que quieran trabajar unos años más no será muy polémico. Por un lado, porque lo de la cantidad fija de trabajos (por los que luchan jóvenes y mayores) no es cierto; como explicaba Escrivá el lunes, los países europeos en los que más personas de edad avanzada trabajan también son los que tienen un menor desempleo juvenil. Y, además, porque permitir que alguien decida de forma voluntaria que quiere trabajar hasta los 68-70 años, parece que tiene un respaldo mayoritario en la sociedad. Otras cuestiones referidas a las pensiones han sido polémicas, pero este tipo de medidas, cuando se han aprobado, no sólo no han generado ruido en contra sino que han sido aplaudidas de forma generalizada.

La jubilación anticipada

Decíamos que lo anterior es lo sencillo. Y a partir de aquí, llega lo complicado. En lo que se refiere a la edad de jubilación hay dos partes. Los incentivos a trabajar más... y los castigos para los que quieren jubilarse de forma anticipada. Como hemos explicado en otras ocasiones, Escrivá también tiene esto en su mirilla. En este punto, sus planes serán más complicados de vender a la opinión pública. El porcentaje de pensionistas que se jubila antes de la edad teórica que le corresponde ha crecido en los últimos años. De hecho, según los datos que el propio Escrivá presentó en septiembre en el Congreso, uno de cada seis nuevos pensionistas de 2019 correspondía a la categoría de "jubilación anticipada voluntaria" (a esto habría que sumar los de "jubilación anticipada involuntaria").

Y esto no le convence tanto al ministro. Problema: aquí sí habrá oposición. A los españoles les gusta jubilarse de forma anticipada o, al menos, tener esa opción. Sobre todo, a aquellos con carreras más largas de cotización y bases más elevadas. Pues bien, para este colectivo, el cambio en las reglas que propone Escrivá será muy perjudicial.

El primer paso de esta reforma implica un cambio en los coeficientes reductores por jubilación anticipada. Ahora mismo, esos coeficientes se calculan por cada trimestre de adelanto en la edad legal de jubilación (aquí los coeficientes para cada caso, explicados en la web de la Seguridad Social). Por ejemplo, para un trabajador con 42 años cotizados, el coeficiente reductor es del 1,75% por trimestre: o, lo que es lo mismo, si se jubila un año antes de lo que le toca, su pensión se verá reducida en un 7%.

Escrivá quiere cambiar este sistema y pasar a uno más gradual, calculado de forma mensual y en el que los coeficientes reductores para los que se jubilen dos años antes serían algo superiores a los actuales pero en el que esos mismos coeficientes serían menores a los vigentes en los meses intermedios. Por ejemplo, el que se jubile 24 meses antes de su edad de jubilación saldría perdiendo respecto a la situación actual; pero el que se jubile 15 meses antes de lo que le toque, saldría ganando.

Es por eso por lo que el ministro dijo que, "en la mayoría de los casos", los coeficientes serán menos penalizadores que en la actualidad (aquí, en la web del Ministerio, una tabla con los porcentajes actuales y los que ha planteado Escrivá para su reforma).

Es de agradecer que el Ministerio de Seguridad Social publique las tablas, los datos e incluso las presentaciones que su titular utiliza en las comisiones del Congreso. No siempre se ha hecho y es una muy buena práctica de transparencia. Pero cuidado, en este caso la comparación de las dos tablas puede llevar a equívocos. Como decíamos antes, para un colectivo (los que acumulan cotizaciones más altas y carreras más largas) la reforma de la jubilación anticipada viene acompañada de un peligroso asterisco. Un matiz muy relevante que hará que sea una opción mucho menos atractiva. En resumen, un palo y un castigo. Y es este colectivo el que más tiraba de esta alternativa hasta ahora. No les hará ninguna gracia lo que prepara el ministro.

El 'palo'

Escrivá ha indicado también que el sistema planteado mejoraría la equidad, ya que los coeficientes se aplicarían sobre la cuantía de la pensión, lo que hará que tengan los mismos efectos para todos, algo que actualmente no sucede, en el caso de los trabajadores que cotizan por la base máxima.

La equiparación de los coeficientes reductores para la jubilación anticipada voluntaria para las pensiones teóricamente por encima de las máximas se hará de forma progresiva y en un periodo de seis años para no perjudicar las decisiones de quienes están en los últimos años de su vida laboral.

Estos dos párrafos están sacados directamente de la nota de prensa que el Ministerio publicó el lunes, tras las comparecencia de Escrivá. Y contienen todas las claves de este asunto.

Lo explicaremos con un ejemplo:

  • Ahora mismo las pensiones se calculan de la siguiente forma (esperamos que el lector comprenda que los siguientes puntos contienen una explicación muy simplificada; pero que, a grandes rasgos, es bastante aproximada)
  • En primer lugar, se toman las bases de cotización de los últimos 25 años actualizadas para recoger la inflación (son 300 meses; en 2021 eran 24 años, pero a partir del año que viene se alcanza el máximo establecido por la reforma de 2011)
  • Se divide el sumatorio por 350: esto se hace así porque la pensión mensual se abona en 14 pagas, pero la cotización se abona en 12 mensualidades. De esta forma, se obtiene su base reguladora.
  • Si una persona ha cotizado más de 36 años, su pensión será igual al 100% de su base reguladora. Si tiene menos de 36 años cotizados, sufrirá un pequeño recorte por cada uno de esos ejercicios no cotizados.
  • Aquí hay un pero. O, mejor dicho, dos peros: todos sabemos que hay una pensión máxima y una mínima. Por lo tanto, si el cálculo anterior ofrece un resultado por encima de esa máxima (2.707,49 en 14 pagas o 37.904,86 euros brutos al año), el pensionista no cobra más de esos 2.707,49€. Si se queda por debajo de la mínima (689,7 euros al mes, que equivalen a 9.655,8 euros al año, para una persona sin cónyuge a cargo) tendrá derecho a un complemento para alcanzar ese límite.

La clave en el tema de la jubilación anticipada es que ahora mismo los coeficientes reductores se aplican sobre el primer cálculo, el de la base reguladora (aquí la web de la Seguridad Social con la explicación completa):

  • En el párrafo anterior decíamos "si el cálculo da un resultado por encima de la máxima, el pensionista no cobra más de esos 2.707,49 euros".
  • Pongamos que la cifra que le salía a ese nuevo pensionista, al calcular su base reguladora, era de 3.200 euros al mes.
  • Y que el coeficiente reductor que debía aplicar por jubilación anticipada era del 13%, el máximo para alguien que se jubile dos años antes de la edad legal con más de 44,5 años cotizados.
  • ¿Qué base reguladora le queda? 3.200*0,87 = 2.784 euros.
  • Pero esa cifra es superior a la pensión máxima. Por lo tanto, no la puede cobrar.
  • No sólo eso. Además, la norma prevé un recorte sobre la pensión máxima del 0,5% por cada trimestre de anticipación de la jubilación.
  • Por lo tanto, el pensionista de nuestro ejemplo, que se jubila a los 63 años (su edad legal de jubilación sigue siendo 65 años porque tiene más de 37 años y seis meses cotizados) cobrará la máxima menos un 4%. Es decir, si se jubila ahora mismo, su pensión será de 2.707,49*0,96 = 2.599,2 euros al mes (0,5% al trimestre da un 4% de recorte respecto a la pensión máxima).

Ahora volvamos a la frase de marras: "Los coeficientes se aplicarían sobre la cuantía de la pensión". A primera vista, puede parecer un tecnicismo, pero la diferencia, para estos trabajadores, es abismal:

  • Como hemos visto, si el cálculo se siguen haciendo sobre la base, el recorte en su pensión será del 2% sobre la pensión máxima por cada año de anticipo
  • Pero esto cambia si el coeficiente, como pretende Escrivá, se aplica sobre "la cuantía de la pensión". Para un trabajador con más de 44,5 años cotizados y que quiera jubilarse de forma anticipada dos años antes de la edad que le toca, a partir de ahora el recorte previsto será del 13% en esa pensión máxima
  • Pasaríamos de los 2.599,2 euros de nuestro ejemplo a los 2.355,5 euros al mes (2.707,49*0,87): este trabajador perdería casi 250 euros al mes o cerca de 3.000 euros al año durante todo el tiempo que esté jubilado

Los trabajadores que estén cerca de la edad de jubilación tienen dos clavos a los que agarrarse: en primer lugar, la reforma no está aprobada; esto es una propuesta del ministro. Y en segundo lugar, Escrivá ha anunciado un período de transición de seis años. Pero para los que tengan menos de 58-59 años, no hay clavo. O se jubilan cuando les toque; o la jubilación anticipada llevará aparejada un palo importante y quizás no previsto hasta ahora.

Escrivá dice que el nuevo sistema "mejoraría la equidad", porque ahora las pensiones máximas tienen un recorte menor que las demás.

Es una forma de verlo, pero hay otro ángulo para la discusión sobre la equidad: las bases reguladoras máximas ya tienen un triple recorte. Primero, el del coeficiente reductor por jubilación anticipada (el 13% en nuestro ejemplo); en segundo lugar, si se quedan por encima de la máxima, el recorte que les lleva a ese nivel de la pensión máxima; y, por último, ese 4% adicional (0,5% trimestral) que tiene una justificación: se hace para que no cobren lo mismo que un trabajador en sus mismas condiciones pero que estira su carrera hasta la edad legal.

¿Es más justo y equitativo el nuevo modelo? Pues aquí cada uno tendrá una opinión. La justicia es un concepto subjetivo. Para este redactor, no lo es. Pero no es éste el lugar para consideraciones morales. Sí para aclarar lo que se pretende con la reforma.

Y este recorte, porque eso es lo que es, castiga de nuevo a los que más cotizan. Desde hace años, la tendencia en todas las reformas es la misma: penalizar sobre todo a las bases de cotización más altas. De hecho, ni siquiera hace falta que lleguen las grandes reformas: ese castigo va tomando forma año a año, de forma silenciosa y oculta, a través de un truco muy peligroso. Hablamos de la elevación de las bases máximas de cotización (4.070,1 euros al mes o 48.841,2 euros al año) muy por encima de las pensiones máximas (los 37.904,86 euros de los que hablábamos anteriormente). Esto hace que a cada vez más trabajadores les salga un cálculo de la base reguladora que no pueden cobrar porque es superior a la pensión máxima. Cotizar más empieza a no tener premio y el sistema es menos contributivo. Los políticos hablan de "equidad" y "solidaridad". Pero no tienen en cuenta los incentivos que esto genera en los que cotizan.

Hasta ahora, había una pequeña vía de escape. No porque esa vía no tuviera castigo. Lo tenía, tanto si se jubilan a su edad como si lo hacen de forma anticipada. Y cuando decimos "castigo" nos referimos a la falta de relación entre lo cotizado, el cálculo inicial de la base reguladora y lo finalmente cobrado cada mes. La clave de esa ventaja que no es tal (sino quizás una desventaja menor) es que el que cotiza mucho y sabe que va a cobrar la máxima en cualquier caso puede pensar: "¿Me conviene llegar a los 65 y cobrar la pensión máxima o me jubilo ahora por un 2% menos? ¿Dos años más trabajados o pensión un 2% más baja?" Ahora esa puerta también parece que se va a cerrar.

Cuando se habla de la "solidaridad" del sistema de pensiones, no debemos olvidar que esa palabra tiene dos caras. La primera es la del pensionista que ha cotizado poco (en tiempo o en cantidad) y al que se le complementa la pensión. Pero también está la cara del que ha cotizado muchos años y ve como cada reforma, cada actualización de las pensiones máximas y mínimas (o de las no contributivas), cada revalorización de la pensión máxima y la base máxima, cada cambio en las reglas... cada una de estas novedades le perjudica. El sistema se sostiene si el que cotiza (sobre todo el que más cotiza) siente que le sale rentable hacerlo. A partir de ahora, a muchos de ellos, sobre todo a los que pensaban acogerse a la jubilación anticipada, les sale algo menos rentable.

Nota del redactor: en una primera versión de este artículo había un pequeño error en el cálculo del descuento que se aplica en la actualidad. Aunque el ejemplo decía que nuestro trabajador se jubilaba con 63 años, habíamos aplicado sólo un 2% de descuento respecto a la pensión máxima (lo que correspondería a un año de anticipo). Ahora mismo, para alguien que se jubila con 63 años, el recorte respecto a la pensión máxima es del 4%. La noticia con los datos incorrectos apenas estuvo unos minutos en abierto pero, en cualquier caso, perdonen la confusión a que haya podido dar lugar.

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