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Los datos de aviación desmontan los "brotes verdes" del Gobierno

AENA pretende subir las tasas aeroportuarias, pese a que las reservas siguen por los suelos y las finanzas de las aerolíneas están cada vez peor.

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AENA pretende subir las tasas aeroportuarias, pese a que las reservas siguen por los suelos y las finanzas de las aerolíneas están cada vez peor.
Avión de la compañía Iberia | Alamy

Las restricciones sanitarias siguen causando estragos en ámbitos como el turismo. Una de las mejores formas de comprobar si hay perspectivas de mejora es seguir la evolución de la aviación, que soporta buena parte de la demanda asociada a dicha rama de actividad. Pues bien, los datos disponibles no invitan al optimismo. Así, durante el conjunto del año 2020, el déficit registrado por las aerolíneas ascendió a 55 euros por cada pasajero transportado. Y, al ritmo actual de pérdidas, las reservas de caja de las principales aerolíneas se habrán agotado en apenas nueve meses.

Según apunta un informe del Observatorio del Sector Aéreo, las pérdidas se van a moderar en 2021, pasando de 107.000 millones el curso pasado a 40.000 millones al final del presente ejercicio. Sin embargo, la capacidad de financiación de las compañías no es ilimitada y las deudas que arrastra el sector superan los 550.000 millones. Así, incluso en un escenario de recuperación, serían necesarios los beneficios íntegros de más de dos décadas para devolver los pasivos existentes.

Desde el Observatorio del Sector Aéreo recalcan que el gobierno de España debe armonizar las exigencias sanitarias, prescindiendo de restricciones que se han demostrado ineficaces y apostando por protocolos sencillos y claros. También consideran urgente que las pérdidas de 2020 y 2021 puedan descontarse en las declaraciones del Impuesto de Sociedades durante los años 2022, 2023 y 2024, puesto que el tráfico tardará al menos tres años en recuperar los niveles previos a la pandemia.

Además, defienden una moratoria que retrase el cumplimiento de los objetivos medioambientales, recalcando que las aeronaves ya han multiplicado por seis su eficiencia energética en los últimos años. En relación con AENA, piden la congelación de las tasas aeroportuarias hasta que la actividad se haya recuperado. Por otro lado, exigen que no se traslade el coste de las medidas sanitarias a las compañías, como ya sucedió hace dos décadas con los protocolos de seguridad reforzada aprobados tras el 11-S.

"Tenemos que promover medidas ajustadas a la evidencia científica, que permitan conciliar salud y economía sin imponer restricciones ineficaces e innecesarias. Podemos compaginar el necesario seguimiento de la pandemia con la reapertura de la aviación y la reactivación de los sectores que dependen de esos viajes, como el turismo, auténtica gallina de los huevos de oro para la economía española", explican desde el Observatorio del Sector Aéreo.

Previsiones de verano

Si la campaña de verano se desarrolla al mismo ritmo que marca la Operación Salida, el número de vuelos operados se habrá situado un 35% por debajo de los niveles observados en 2019, de modo que seguiremos lejos de una situación de normalidad. Por otro lado, los indicadores adelantados de reservas web anticipan que la actividad de los próximos meses serán 40% menor al año anterior a la pandemia.

No obstante, aunque el indicador de referencia acostumbra a ser el de los vuelos operados, hay que tener en cuenta también que la ocupación media de los vuelos ya no se sitúa cerca del 90%, como era habitual antes de la pandemia, sino que se ha reducido al entorno del 60%, lo que presiona al alza los precios, reduce el impacto del sector en otras ramas de actividad y genera más incertidumbre sobre la recuperación.

La vacunación puede ayudar a que estas cifras mejoren, de modo que la evolución en agosto y septiembre tiene el poder de sorprender al alza en los niveles de vuelos operados y porcentaje de ocupación. Pero, en cualquier caso, el panorama a comienzos de verano es claramente decepcionante.

El estudio en cuestión apunta que los niveles de tráfico doméstico se han recuperado con relativa fuerza en mercados como Baleares o Canarias, donde el número de viajeros nacionales está alcanzando alrededor de un 85% del monto habitual en los años previos a la pandemia. En cambio, la demanda foránea sigue por los suelos, de modo que el saldo final sigue siendo decepcionante. En Málaga, por ejemplo, solo uno de cada cinco pasajeros provienen del extranjero, de modo que el saldo total de actividad arroja niveles de actividad un 40% inferiores a una temporada normal.

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