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Así son los buques metaneros que traerán el gas a España en invierno

Los metaneros son embarcaciones concebidas expresamente para el transporte de GNL desde los lugares de producción a los de consumo.

Así son los buques metaneros que traerán el gas a España en invierno
Construcción de un buque metanero para el armador noruego Knutsen. | Cordon Press

España ha arrancado noviembre con gas natural almacenado para el equivalente a 40 días de consumo. El gas llega a nuestro país por dos vías: gasoductos y mar. El gas que viene por la vía marítima lo hace en forma de gas licuado (GML) gracias los buques metaneros.

El pasado fin de semana, Argelia cerró el gaseoducto Magreb-Europa (GME) por el que llegaba gas a España a través de Marruecos, lo que implica que, a las puertas del invierno, nuestro país tendrá que depender todavía más del gas licuado, que es más caro que el que viene por gasoducto. A la ministra Teresa Ribera no le preocupa que España pueda tener problemas para abastecerse de gas en los próximos meses. "No tenemos por qué preocuparnos desde el punto de vista de la garantía de suministro", aseguró. Próximamente veremos si se equivoca o no.

Los metaneros son embarcaciones concebidas expresamente para el transporte de GNL desde los lugares de producción a los de consumo, lo que supone un auténtico reto tecnológico, ya que el gas debe mantenerse a una temperatura de -160 grados, cercana al cero absoluto, a lo largo de grandes distancias.

El objetivo de procesar esta mezcla de hidrocarburos para hacerla líquida no es otro que facilitar su transporte, y es que, explica el gestor técnico del sistema gasista, Enagás, ocupa seiscientas veces menos que el gas natural en estado gaseoso.

¿Cómo es un metanero?

Según la Agencia Energética del Gobierno Vasco, una de las características de un metanero es su gran calado y capacidad de carga, necesarias para el transporte de importantes cantidades de gas.

La eslora (o longitud) tipo superaría los 284 metros, y la manga (o anchura) estaría en 42,5 metros. Naturgy, accionista con un 49% del gasoducto de Medgaz, en el que participa junto con la compañía nacional argelina de hidrocarburos Sonatrach, cuenta con más de una decena de buques con capacidad media de casi 165.000 metros cúbicos, que recorren el globo a una velocidad media de 18-19 nudos. Por capacidad total, destaca el Castillo de Mérida con 178.818 metros cúbicos, entregado en 2018 y fletado a la española Naviera Elcano.

Poco antes de la pandemia, Endesa hacía público su acuerdo con FLEX LNG, propietario y operador comercial de este tipo de buques, para el fletamiento del Flex Ranger, embarcación de última generación con capacidad de 174.000 metros cúbicos, el equivalente a la demanda de un día de gas de toda España.

A pesar de su talla, ambos se quedan lejos del mayor metanero del mundo, el modelo Q-Max, de la empresa catarí Qatargas y fabricado por Daewoo, Samsung y Hyundai, capaz de albergar 266.000 metros cúbicos de GNL.

¿Cómo funcionan los contratos?

A cierre de 2020, había 642 embarcaciones en todo el planeta habilitadas para transportar GNL, prácticamente el doble que hace una década y el 34 % más que en 2016, según los datos de Statista.

La mayor parte de la flota de las navieras está bajo contrato de carga —generalmente, de larga duración— con los fletadores, que son las compañías energéticas que usarán la nave.

En costes, este porte representa entre el 10 y el 30% del total en el proceso, señalan académicos de la Universidad de Amberes, unos niveles que en teoría deberían caer por la creciente preparación de los astilleros y los avances tecnológicos.

No obstante, en el informe "Visión del mercado del GNL a 2025", la consultora Deloitte subraya el peso del transporte, ya que, ante una escasez de barcos disponibles, los picos de precio podrían superar los 100.000 dólares (unos 85.900 euros) al día, frente a los 40.000-50.000 dólares (34.300-43.000 euros) de 2013.

En plena crisis de precios en el mercado energético, la fuerte demanda de gas ante la inminente llegada del invierno en el hemisferio norte donde se sitúan los principales países importadores, las potencias asiáticas— está tensando la oferta de metaneros y, por tanto, los costes de flete, que en la zona atlántica para diciembre podrían situarse ya en torno a 136.000 dólares por día (117.000 euros).

El panorama contrasta con el de mediados de 2020, con la pandemia del coronavirus en pleno auge, cuando la demanda de transporte se redujo tanto que los fletes de buques de alta eficiencia marcaron los 40.000 dólares (34.300 euros) diarios, indica el informe anual de la Unión Internacional del Gas.

¿Qué pasa cuándo llega?

Una vez que el GNL llega a destino, se dirige a una planta de regasificación, que lo devolverá a su estado gaseoso para, acto seguido, inyectarlo en los gasoductos y transportarlo por toda la red.

En 2020, se descargaron en España 238 metaneros, señala Enagás en su informe "El sistema gasista español", en el que detalla que cada una de estas plantas —Barcelona, Huelva, Cartagena, Mugardos, Bilbao y Sagunto— recibió gas de, al menos, seis países diferentes. Cerca del 45% del gas que España importa y consume procede de Argelia, según cálculos de la Corporación de Reservas Estratégicas (Cores).

Por orígenes, Estados Unidos y Nigeria fueron los países de los que se recibió un mayor número de cargamentos el año pasado, 62 y 47 buques, respectivamente, seguidos de Rusia y Qatar, con 35 y 30.

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