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Quién es Yoon Suk-yeol, el nuevo presidente liberal de Corea del Sur que carga contra "el socialismo y la vagancia"

Yoon Suk-yeol, partidario del capitalismo liberal, apostará por la desregulación y las bajadas de impuestos para impulsar el crecimiento económico.

Yoon Suk-yeol, partidario del capitalismo liberal, apostará por la desregulación y las bajadas de impuestos para impulsar el crecimiento económico.
Yoon asegura que sin crecimiento económico no puede garantizarse el bienestar social. | Europa Press

Yoon Suk-yeol, candidato del Partido del Poder Popular, se convertirá en mayo en el nuevo presidente de Corea del Sur tras obtener una ajustada victoria sobre el candidato oficialista, el Demócrata Lee Jae-myung, en las elecciones celebradas el pasado 9 de marzo.

El triunfo del líder opositor anticipa así un importante cambio de rumbo respecto a la agenda seguida durante los últimos 5 años por el socioliberal Moon Jae-in, quien, como marca la constitución surcoreana, no pudo postularse para un nuevo mandato. Durante su legislatura, Moon no fue capaz de cumplir gran parte de los objetivos que él mismo se había propuesto: atajar los elevados precios de la vivienda, firmar un tratado de paz con Corea del Norte, limitar el poder de los conglomerados empresariales o desnuclearizar el sistema eléctrico del país, entre otros.

En contraposición, el recién elegido Suk-yeol llega al cargo, por un lado, con un planteamiento que algunos tachan de ultraconservador en el plano social, que incluye un marcado discurso antifeminista y contrario a la agenda LGTB o el matrimonio igualitario, así como el abandono de la política de acercamiento con Corea del Norte. Por otro, destaca una promesa de mano dura con la corrupción, asunto sobre el que ha podido demostrar su compromiso durante su dilatada trayectoria como fiscal, que remató, de 2019 a 2021, ejerciendo de fiscal general.

Un programa económico con grandes aspiraciones

Uno de los pilares fundamentales de la visión de Yoon es su programa económico. El nuevo mandatario surcoreano es un firme defensor de la economía de libre mercado y abiertamente partidario de un capitalismo laissez-faire como el defendido por Ludwig von Mises, Friedrich Hayek o Milton Friedman, a los que incluso cita en sus discursos.

Ya en 2019, cuando fue elegido fiscal general, dejó clara su línea promercado: "Ahora debemos centrarnos más en proteger la esencia de la democracia liberal y el orden de la economía de mercado". Posteriormente, durante su discurso tras ganar la candidatura presidencial del partido, Yoon anunció que "ya no podemos volver a una economía dirigida por el gobierno". Y finalmente, en su primera conferencia de prensa como presidente electo, alegó que, "sin crecimiento, el bienestar, que es necesario, no puede continuar". El bienestar solo es posible cuando existe un ciclo virtuoso de desarrollo sostenible y bienestar justo", dijo.

A continuación, destacamos los principales ejes de actuación entorno a los que Yoon pretende dar un giro a la economía del país:

  • Mercado laboral. El nuevo presidente de la República de Corea abogará por poner fin a las restricciones impuestas por Moon, quien redujo por ley la jornada laboral de 68 a 52 horas semanales. Precisamente, tras la aprobación de dicha regulación, Suk-yeol dio un duro discurso en el que cargó contra "el socialismo y la vagancia". En este, alegó que la carga debería poder ser "de 120 horas semanales para quien lo necesite, ya que no podemos regular cuánto trabajan las personas", y defendió la abolición del salario mínimo. Asimismo, el mandatario se ha mostrado a favor de un sistema laboral flexible en el que los empleados puedan elegir entre contratos de medio tiempo y permanentes.
  • Vivienda. El encarecimiento de la vivienda se trata de uno de los asuntos de mayor preocupación en Corea del Sur, cuyo precio se ha disparado desde la llegada al poder del anterior presidente. El problema es especialmente inquietante en grandes ciudades como Seúl, donde el tiempo para pagar una hipoteca asciende hasta los 100 años. Ante la ineficaz política de Moon Jae-in, basada en la regulación de precios y el endurecimiento del mercado hipotecario para tratar de enfriarlo, Yoon dará un giro radical: revisará los impuestos especiales sobre los grandes tenedores de bienes inmuebles, aliviará las restricciones a préstamos respaldados por viviendas y apostará por el incremento de la oferta para reducir precios: su promesa pasa por la construcción de 2,5 millones de casas nuevas, incluyendo 300.000 a precios reducidos para los jóvenes.
  • Natalidad y pensiones. Ante el enorme reto demográfico, favorecido por la escasa tasa de fertilidad del país (la más baja del mundo), Yoon rehúye de las políticas estatales para incentivarla: "Desde el punto de vista social, las condiciones no son adecuadas para tener y criar hijos. Este no es un problema que se pueda resolver con subsidios del Gobierno", declaró. Además, ha dado a entender que considera al movimiento feminista como parte del problema: "Algunos dicen que el feminismo está demasiado explotado políticamente, hasta el punto de que impide las relaciones sanas entre hombres y mujeres", afirmó. Aún así, el nuevo ejecutivo aumentará de 480.000 hasta los 640.000 wones (479 euros) mensuales las ayudas para parejas con hijos recién nacidos. Al mismo tiempo, abogará por establecer un comité presidencial sobre la reforma de las pensiones públicas, a fin de prepararse para una sociedad "súper envejecida", ampliará la edad mínima de jubilación hasta los 70 años y elevará la pensión básica mensual hasta los 400.000 wones (300 euros), desde los 300.000 actuales.
  • Impuestos y regulaciones. Yoon opina que, en los últimos 20 o 30 años, todos los políticos "se pusieron de acuerdo para hundirnos con políticas socialistas". Para tratar de corregirlo, ha prometido una fuerte reducción de impuestos y una campaña de desregulación de los mercados. "Son las corporaciones creativas e innovadoras las que generan nuevos puestos de trabajo. Eliminaré las regulaciones innecesarias y me centraré en nutrir empresas que pueden liderar la cuarta revolución industrial para revertir el crecimiento decreciente de la economía", aseguró. Concretamente, se recortará el gravamen sobre las ganancias de capital así como el IRPF, y relajarán alrededor de 80 regulaciones corporativas. Yoon también se ha mostrado partidario de desregular el sector de las criptomonedas, abogando por facilitar su posesión y compraventa e incrementando la desgravación por invertir en estos instrumentos.
  • Energía. Cuando asumió el cargo, el anterior presidente Moon, anunció el fin de la energía nuclear en el país. Sin embargo, los temores a una escalada de precios le llevaron a recular en su postura, si bien frenó la construcción de nuevas plantas y paralizó dos centrales en funcionamiento. En sentido opuesto, Yoon Suk-yeol ha prometido terminar la construcción de las plantas suspendidas, Shin-Hanul No. 3 y No. 4, y ha apostado por el desarrollo de pequeños reactores modulares. El objetivo es que la energía nuclear mantenga una participación del 30% en el mix energético.

Dudas y desafíos para Yoon Suk-yeol

Para lograr implementar su programa de gobierno, el presidente electo deberá hacer frente a numerosos desafíos. Uno de los más relevantes se refiere al hecho de que la Asamblea Nacional de Corea del Sur continúa en poder del Partido Demócrata, con lo que la aprobación de leyes requerirá de grandes consensos, al menos, hasta que la cámara renueve sus miembros en las elecciones legislativas de 2024.

Otro gran problema tiene que ver con las dudas sobre la viabilidad presupuestaria del programa económico de Yoon, que algunos tachan de populista. En esencia, el nuevo presidente confía en poder financiar las bajadas de impuestos y las anunciadas revalorizaciones de las pensiones gracias al mayor dinamismo económico y a un plan de recorte de gasto del que apenas se conocen los detalles. El mandatario tratará de compensar el gasto en pensiones, las crecientes ayudas a la natalidad y una anunciada subida de salario al personal militar mediante un recorte del 10% en el resto de la estructura estatal, mientras que prevé un aumento de los ingresos fiscales del 4,5% anual, pese a las rebajas impositivas.

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