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Alberto Garzón pide comer menos carne y lácteos por la "huella ambiental"

El ministro ha presentado esta vez un informe sobre la "huella ambiental" de la alimentación que le ha servido para pedir cambios en la dieta.

El ministro ha presentado esta vez un informe sobre la "huella ambiental" de la alimentación que le ha servido para pedir cambios en la dieta.

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, ha presentado este viernes las conclusiones del informe Sostenibilidad del Consumo en España, sobre el impacto ambiental de nuestra vida cotidiana. El documento, elaborado por el Centro Común de Investigación (JRC, Joint Research Centre) de la Comisión Europea (CE) y el Ministerio de Consumo, señala que el consumo de alimentos, principalmente de carne y lácteos, en España representa más de la mitad del impacto ambiental, por delante de los vehículos, y se sitúa un 26% por encima de la media de la Unión Europea.

Datos como estos han servido a Garzón para, otra vez, pedir cambios en la dieta de los españoles, sustituyendo los productos de origen animal por productos de origen vegetal para que nuestra alimentación incluya menos productos más lesivos ambientalmente, según Consumo.

El Ministerio que dirige Garzón asegura que si se redujera en un 25% el consumo de los productos con un mayor impacto ambiental, como la carne y los lácteos, y se complementara con una subida en el consumo de otros de origen vegetal, como legumbres, disminuiría un 20% el agotamiento de la capa de ozono y un 15% el cambio climático. Si el escenario de sustitución de productos consumidos fuese del 50%, el grado de disminución en esos mismos impactos se situaría entre el 30% y 40%.

En este contexto, Garzón ha invitado a los españoles a recuperar la dieta mediterránea que, según ha dicho, se ha perdido. "La ironía es que parte de la solución está en la dieta mediterránea que es consustancial a la trayectoria de nuestro país pero que, en aras de desarrollos recientes se ha ido perdiendo", ha subrayado el ministro. En este sentido, ha insistido en que "una profundización y extensión de la dieta mediterránea tendría beneficios a nivel individual y del planeta".

Según el estudio, la alimentación representa "con diferencia" el principal impulsor de los impactos ambientales generados, como media, por una persona en España. En 2018, supuso, dice el informe, el 52,1% del índice ponderado de la Huella de Consumo, por delante de la movilidad (especialmente asociada al uso del coche privado) con un 17,1%; y la vivienda (ligada principalmente al consumo de calefacción), con un 16,2%. En total, las tres acaparan más de cuatro quintas partes (85,3%) de toda la huella de consumo en España.

La Huella de Consumo que cita el documento surge de un conjunto de 16 indicadores de impacto ambiental entre los que se encuentran: el cambio climático, la acidificación, la ecotoxicidad del agua dulce, el uso del suelo, el agotamiento de la capa de ozono, el material particulado, el uso de recursos fósiles, el uso de metales y minerales o el uso del agua, entre otros.

Atendiendo a cada uno de estos indicadores, la alimentación, sostienen, sigue representando el principal vector del impacto ambiental en la mayoría, algo que el informe de Consumo atribuye, "fundamentalmente, al carácter altamente intensivo e industrial que presenta el sistema agropecuario, fuertemente dependiente del uso de recursos fósiles, de fertilizantes químicos y de grandes cantidades de agua". También destaca el peso de los electrodomésticos y la electrónica, categoría en la que se incluyen los móviles, en el uso de recursos minerales y metales (47%).

En comparación con el conjunto de la Unión Europea, la huella de consumo de España se sitúa por encima de la media en dos de las áreas analizadas: alimentación (+26,3%) y electrodomésticos (+4,9%). Por el contrario, el país se encuentra por debajo de la huella europea en los impactos relativos a la vivienda (-29%), los bienes del hogar (-15,3%) y la movilidad (-5,5%).

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