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Carlos Cuesta

El ecologismo de Sánchez deja a España fuera del plan estratégico del gas: la UE financiará a Italia como proveedor

España es una potencia en regasificación pero será Italia quien reciba el dinero para garantizar el suministro de gas al norte de Europa.

España es una potencia en regasificación pero será Italia quien reciba el dinero para garantizar el suministro de gas al norte de Europa.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez | EFE

Pedro Sánchez y su ministra Teresa Ribera nunca han querido el gas natural. Están convencidos de que España -y el mundo entero- pueden generar la electricidad que necesitan sólo con el sol y el viento. Y las trabas del Gobierno a la creación de un nuevo gasoducto por Cataluña para abastecer al norte de Europa han sido tan obvias y reiteradas, que la UE prefiere ya financiar las obras de Italia para importar gas argelino y olvidarse de Sánchez.

El problema es que España pierde, de este modo, la posibilidad de convertirse en nada menos que el socio estratégico del norte frente a la inestabilidad de suministro de Rusia. Ni Sánchez, ni la ministra Ribera parece que vayan a llorar la "Comunicación de la Comisión Europea al Parlamento Europeo" del muy reciente 18 de mayo. Y no lo harán porque, en el fondo, su objetivo siempre fue dejar pasar el tren del gas y favorecer lo que ellos denominan energías verdes -las que acepta la UE, menos la nuclear-

El problema es que España es una potencia en regasificación y, pese a ello, será Italia quien reciba ahora el dinero de las infraestructuras necesarias para que esa capacidad garantice el suministro de gas natural al norte de Europa. España tenía que impulsar la construcción del denominado Midcat -un nuevo gasoducto que uniese España con Francia pasando por Cataluña-.

Oficialmente el proyecto no se había parado, pero el número de obstáculos reales ha sido tal, que Europa se ha cansado de esperar. Hay que recordar que ya en 2014, los departamentos de estudio estratégico del Ministerio de Defensa calificaron el proyecto como una oportunidad decisiva. Lo hicieron por la inestabilidad rusa. Y lo hicieron tras la ocupación de Crimea. El ataque de Putin a Ucrania reabrió el debate. La UE exigió celeridad en dar una respuesta. Y España prefirió poner trabas. Obstáculos verdes que le saldrán muy caros a la economía y la relevancia estratégica de España.

Para colmo, Sánchez ha reventado las posibilidades negociadoras con Argelia. Y la UE no considera ya a España como un país fiable del que depender para un suministro de emergencia de gas desde el sur del continente. Ahora, la UE prefiere a Italia, que ha revitalizado sus negociaciones con Argelia y se convierte, así, en el ángel de la guarda de Europa en materia de suministro de gas. Un papel totalmente estratégico que le permitirá ser la salvadora, por ejemplo, de Alemania, la gran pagadora de los rescates económicos. Y ese mismo papel estratégico es el que ha desaprovechado España. Todo ello sin contar con el hecho de que España cuenta con siete regasificadoras -una de ellas bloqueada actualmente por decisión del Gobierno- e Italia sólo con dos.

Más premios para Italia

Pero Italia ha buscado una solución a este problema: la UE también le financiará parte del gasoducto con el que llevará hasta su país el combustible regasificado en España. De este modo, pese a que la capacidad de regasificación del gas importado en barcos se encuentre en España, el mérito de su distribución por el norte de Europa se lo llevará Italia. Y el dinero de la financiación de las infraestructuras, también. Todo un nuevo éxito de la política energética de Sánchez.

El documento de la Comisión recoge con claridad los puntos estratégicos para Bruselas. Y los que, por lo tanto, deben financiarse como puntos clave para la UE. "La mayoría de los países de Europa occidental muestran una dependencia mínima o nula del gas ruso en la actualidad. Sin embargo, Alemania está fuertemente expuesta a la dependencia del gas ruso", señala el comunicado de la Comisión. "En ausencia de importaciones de gas ruso, los cuellos de botella de la infraestructura están relacionados con una capacidad de gasoducto insuficiente de Oeste a Este, así como con una capacidad de importación insuficiente, incluida la infraestructura de GNL", añade. "Las limitaciones normativas y de infraestructura impiden que los países del suroeste cooperen con países del noroeste, así como de Europa central y oriental" y, puesto, que "no hay capacidades de gas significativas disponibles de Francia a Alemania", la UE se ve obligada a mirar hacia Italia.

El documento aclara que, "un proyecto de infraestructura transfronterizo adicional en la Península Ibérica debe evaluarse más a fondo, en vista de su potencial a largo plazo, para aprovechar el importante potencial de hidrógeno renovable de la Península Ibérica, así como del norte de África, y si podría convertirse en el primer elemento de la columna vertebral de hidrógeno considerando el Acelerador de Hidrógeno. Pero ya no en materia específica de gas.

¿Y quién ocupa esa posición estratégica? Pues Italia. "En el sudeste de Europa, los proyectos clave de infraestructura prioritaria de gas entraron en funcionamiento en el transcurso de 2020-2021, incluido en particular el gasoducto Trans-Adriático, la primera fase del corredor del gasoducto BRUA y la terminal de GNL de Krk", aclara el documento europeo. "Las restantes inversiones prioritarias en infraestructura en la región que se finalizarán en 2022 son la rehabilitación, modernización y expansión del sistema de transmisión búlgaro, el nuevo interconector entre Grecia y Bulgaria (IGB) que en su primera fase operativa ofrecerá capacidad bidireccional de 3 bcm/año", explica.

Y para Italia hay más premios: "Los suministros adicionales a la región podrían venir a través de la expansión de TAP a gran escala, pero la actualización de TAP requeriría inversiones aceleradas de infraestructura adicional en la red de transmisión italiana (Adriatica Line y Mattagiola – Massafra pipeline". Porque, dice Bruselas, "si se refuerza la red de transmisión italiana, ello permitiría aumentar los flujos desde el sur hacia el norte de Italia, lo que sería relevante para los flujos adicionales de TAP, EastMed y el norte de África. Además, la expansión del Interconector Grecia - Bulgaria (IGB fase II) podría mitigar aún más la dependencia, especialmente en Bulgaria y en toda la región SEE al permitir aumentar los flujos de TAP y terminales de GNL en Grecia".

Y ni palabra ya de España. El nuevo proyecto estrella del gas pasa por Italia. Y Sánchez desaprovecha la oportunidad histórica de España de haberse convertido en el garante del flujo de este combustible hacia Alemania, el gran financiador de la deuda pública nacional.

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