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Las rocambolescas ideas económicas de Mélenchon, el 'Pablo Iglesias francés'

El programa económico de la Francia Insumisa es un brindis al sol que comprende innumerables aumentos de gasto, prohibiciones y ocurrencias.

El programa económico de la Francia Insumisa es un brindis al sol que comprende innumerables aumentos de gasto, prohibiciones y ocurrencias.
Carteles de Jean-Luc Mélenchon de cara a las elecciones legislativas de junio de 2022. | Alamy

Tras revalidar Emmanuel Macron la presidencia de la República, la izquierda francesa se propuso dar un golpe sobre la mesa de cara a las elecciones legislativas celebradas el pasado mes de junio.

Así, en tan solo unas semanas, idearon una estrategia con el fin de derrocar el dominio oficialista en la Asamblea Nacional del país, para cuyo propósito sellaron una alianza electoral entre todas las fuerzas "progresistas". De este modo, se unieron, bajo la coalición NUPES (Nueva Unión Popular Ecológica y Social), el partido de Jean-Luc Mélenchon (Francia Insumisa), el Partido Socialista, el Partido Comunista y los verdes, entre otras formaciones aliadas.

Y los resultados no han dejado indiferente a nadie: tras celebrarse la segunda ronda de las legislativas, NUPES obtuvo 151 de los 577 escaños del parlamento, quedando como segunda fuerza tras el partido de Macron, que cosechó 245 asientos, no logrando la mayoría absoluta, establecida en 289. Ya por detrás, quedaron el partido de Le Pen (89 diputados) y el centroderecha (64).

Esta nueva configuración del legislativo francés trunca los planes de Macron, así como de la primera ministra, Élisabeth Borne, elegida en mayo por el presidente de la República. De ahora en adelante, el poder ejecutivo, repartido entre estas dos figuras, necesitará del apoyo de terceros partidos para sacar adelante las leyes, y la oposición no se lo pondrá nada fácil.

De hecho, el partido de Melenchón presentará este martes 5 julio una moción de censura con el fin de destituir a la primera ministra. Esta acción, si bien no tiene visos de prosperar por la falta de consenso en la oposición, es una declaración de intenciones sobre lo que el Ejecutivo deberá soportar en los próximos años.

Gastar más, la receta mágica de Melénchon

Al nuevo problema de gobernabilidad para el país galo, se suma además el fuerte peso en el parlamento de grupos de corte extremo y grandes dosis de populismo económico, todo ello en un país donde el Estado controla ya el 60% de la economía en términos de gasto público sobre PIB. Así, a las tibias reformas de Macron hay que sumarle el populismo fiscal de Le Pen y la cada vez más popular apuesta izquierdista radical de Jean-Luc Mélenchon, considerado por muchos como el Pablo Iglesias francés, y cuyas principales propuestas económicas desgranamos a continuación.

  • Empleo, pensiones y ayudas

Una de las medidas estrella dentro del programa de Mélenchon es la elevación inmediata del salario mínimo a 1.500 euros netos, desde los 1.302 euros actuales. Además, se compromete a ofrecer un empleo a todos los parados de larga duración dentro del sector de la transición energética o la acción social. Para lograrlo, el Estado se embarcaría en la creación de grandes proyectos dedicados a renovar las redes de transporte, descontaminar los fondos marinos o mejorar la eficiencia energética.

Paralelamente, el líder izquierdista quiere imponer una jornada laboral de 35 horas semanales, obligar a las empresas a que el salario más alto dentro de cada empresa sea, como máximo, 20 superior al más bajo; así como establecer una cuota máxima de contratos temporales, que iría del 5 al 10% según el tamaño de la empresa. Además, se plantea prohibir que las empresas que paguen dividendos o reciban ayudas estatales puedan despedir trabajadores.

Al mismo tiempo, propone ofrecer a los jóvenes un trabajo público por un periodo de 5 años, así como financiar con 1.063 euros a los que se emancipen de sus padres. Todo ello, a la par que se aumentan considerablemente los salarios de los funcionarios.

En materia de pensiones, Jean-Luc Mélenchon apuesta por fortalecer el sistema público de reparto y propone fijar la edad de jubilación en 60 años, cobrando la pensión íntegra a partid de 40 años cotizados, así como elevar las pensiones mínimas.

  • Vivienda

En cuanto a la vivienda, se plantea prohibir los desahucios sin realojamiento público, crear un seguro público que se haga cargo de los impagos de los inquilinos, limitar los precios de los alquileres en todo el país, elevar la cuota de vivienda social, expropiar las viviendas vacías, y limitar los alquileres vacacionales. Además, Mélenchon propone que el Estado aumente la oferta de inmuebles construyendo 200.000 viviendas públicas al año con altos estándares ecológicos.

  • Comercio y mercados.

A nivel empresarial, Mélenchon quiere revisar todas las compañías y servicios privatizados, como la gestión de autopistas, abriendo la posibilidad de que sean renacionalizados. En la misma línea, propone una moratoria para las asociaciones público-privadas. Igualmente, el programa del líder izquierdista promete un mayor control sobre los movimientos de capital, así como "poner la banca al servicio del interés general", con la creación de un "centro bancario público" e introduciendo "criterios sociales" obligatorios a la banca para dirigir el crédito hacia proyectos sociales y ecológicos.

Al mismo tiempo, el programa se propone "desfinanciar la economía" prohibiendo la cotización continua de empresas en la bolsa.

También encontramos medidas tan extravagantes como prohibir los plásticos para evitar la contaminación del mar, así como los viajes espaciales comerciales, al considerarlos elitistas. Además, se propone crear un ministerio de producción de alimentos, prohibir la publicidad de alimentos dirigidos a niños, establecer niveles máximos de sal, azúcar y grasas saturadas y vetar los aditivos alimentarios "más controvertidos". Todo ello, mientras se promete reducir el uso de fertilizantes y pesticidas, prohibiendo algunos de ellos.

En materia comercial, Mélenchon defiende vetar todos los nuevos acuerdos de libre comercio que firme la UE, oponerse a los acuerdos comerciales "desiguales" y luchar contra la globalización. Al mismo tiempo, aboga por apoyar la implantación de una "moneda mundial común" alternativa al dólar e incrementar la ayuda oficial al desarrollo.

  • Energía.

En lo que se refiere al sector energético, Mélenchon apuesta por prohibir los cortes de agua, luz y gas. Además, quiere que el Estado fije el precio de la gasolina, llevándola a los niveles de 2017, así como congelar los precios de todos los suministros básicos, incluyendo combustibles y energía.

Paralelamente, el líder izquierdista quiere que toda la energía producida en Francia sea 100% renovable, así como abandonar completamente la energía nuclear, pese a ser una de las tecnologías más limpias.

Además, el programa plantea establecer una lista de bienes comunes y esenciales que pasarían a ser colectivizados. Esto implicaría el "control democrático" de la gestión del agua, el aire, los alimentos, la salud o la energía, lo que abriría la puerta a nacionalizaciones masivas.

¿Y todo esto cómo se paga?

Gastar, gastar, gastar. Prohibir, prohibir, prohibir. Como hemos podido comprobar, estos son dos elementos esenciales del programa de Mélenchon. Pero, para que las cuentas cuadren (o aparentar que lo hacen) el plan del líder de la Francia Insumisa incluye dos nuevas consignas: recaudar, recaudar, recaudar; impagar, impagar, impagar.

A este respecto, el izquierdista aboga por aumentar la progresividad del sistema impositivo, creando 14 tramos para el IRPF y las contribuciones sociales, pasando a pagar más las rentas altas. Además, propone restaurar el impuesto sobre la riqueza, incrementar el impuesto sobre sociedades, gravar las rentas del capital igual que las del trabajo, eliminar deducciones fiscales, además de crear un IVA especial para los productos de lujo.

También se aboga por incrementar el impuesto de sucesiones y limitar las herencias a un máximo de 12 millones de euros (el resto, entendemos que se lo quedaría el Estado). Al mismo tiempo, se contempla un impuesto universal sobre las empresas, basando su tributación en la actividad desempeñada en Francia, así como un impuesto "real" sobre las transacciones financieras.

Asimismo, como parte del objetivo de incrementar los ingresos públicos a toda costa, el programa de Mélenchon incluye la propuesta de legalizar el cannabis, así como de nacionalizar toda su producción y venta, generando una nueva fuente de ingresos estatales.

En términos generales, el propio programa de Mélenchon promete que los mayores impuestos generarán 163.000 millones extra de recaudación anuales. Sin embargo, y aún creyéndonos estas previsiones, los gastos adiciones sumarán 250.000 millones al año (que el Instituto Montaigne eleva hasta los 331.000). Estos nuevos gastos vendrían causados, en gran medida, por la rebaja impositiva a las rentas más bajas y el abono de un millón de nuevos salarios públicos

Así que, para compensar el descuadre, Mélenchon fía todo, por un lado, a la lucha contra el fraude y la evasión, que aspira a elevar la recaudación en 52.000 millones anuales. Por el otro, estima que los nuevos puestos de trabajo y un mayor consumo en la economía aflorarán, por arte de magia, otros 52.000 millones más de recaudación.

Y por si esto fuera poco, el líder izquierdista se guarda un as en la manga en caso de que las cuentas no cuadren: exigirá a la Unión Europea una pseudo condonación de la deuda francesa, transformándola en bonos perpetuos a un tipo cero, y pedirá que el BCE siga recomprando deuda pública. Todas ellas, medidas completamente fuera de su control. Además, propondrá una auditoría de la deuda y una reestructuración de la misma para impagar la que se considere "ilegítima".

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