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La escasez de microchips podría llegar a su fin y estas son las razones

El miedo ahora es que los esfuerzos que se han dedicado a aumentar la oferta de chips conduzcan hacia un problema de sobrecapacidad.

El miedo ahora es que los esfuerzos que se han dedicado a aumentar la oferta de chips conduzcan hacia un problema de sobrecapacidad.
La demanda de microchips se ralentiza. | Alamy

Desde la rápida recuperación económica mundial tras la pandemia de coronavirus, la crisis de los microchips ha acaparado centenares de titulares y provocado multitud de inconvenientes a industrias y consumidores.

Ahora, la escasez y los altos precios de estos componentes electrónicos continúan trastocando sectores tan importantes como el de la venta de vehículos, contribuyendo a un encarecimiento sustancial de los coches de primera y segunda mano. De hecho, los analistas de AutoForecast estiman que, en lo que va de año, los fabricantes de automóviles han dejado de producir más de tres millones de vehículos en todo el mundo debido a la escasez de chips, cifra que se suma a las 10 millones de unidades perdidas en el 2021.

La mayor parte de este recorte de producción de vehículos, que reduce la oferta e impulsa al alza los precios, se ha producido en Europa y Estados Unidos. Mientras tanto, la situación es algo mejor en mercados como el asiático, donde tienen una mayor facilidad para acceder a los microchips. Así, en España, y de acuerdo con los datos de Anfac, hemos visto que las marcas asiáticas Toyota, Kia y Hyundai se han posicionado como las que más coches han vendido en el mes de agosto, favorecidas por los menores tiempos de entrega.

Pero la crisis de los microchips no solo está afectando a la industria del motor, sino a la producción de dispositivos electrónicos, electrodomésticos o videoconsolas. Tan complejo es el escenario que incluso el ejército ruso se ha visto afectado por la escasez. Concretamente, según declaraciones del primer ministro ucraniano, Denys Shmyhal, a las tropas de Moscú solo les quedan "cuatro docenas" de misiles hipersónicos, ya que no pueden reponer las existencias de armas militares debido a las sanciones y la escasez de microchips.

Y ahora qué

Para entender en qué situación se encuentra la industria de los microchips, debemos recordar los desencadenantes que dieron lugar a su escasez. Esta no se produjo porque los fabricantes redujeran la producción de componentes, sino porque la demanda se disparó a niveles récord tras las agresivas políticas expansivas lanzadas por gobiernos y bancos centrales, propiciando, junto al boom de la digitalización y el teletrabajo, un nivel de consumo que los fabricantes no habían anticipado. Además, debemos tener en cuenta que la industria de semiconductores cuenta con una excesiva concentración de proveedores, y que la construcción de nuevas fábricas es un proceso lento y complejo. Ahí teníamos el cóctel perfecto para que estos componentes escasearan durante un largo período de tiempo.

Ahora, ya a finales del 2022, la situación parece haber cambiado en cierta medida. La pujanza de la economía global se está resintiendo por la galopante inflación, y una recesión en las principales potencias mundiales parece cada vez más cerca, lo que apunta a una reducción de la demanda de microchips.

Junto a ello, los suministradores de semiconductores han tenido tiempo para ampliar la producción, adaptándose poco a poco a la demanda, mientras que los gobiernos han lanzado milmillonarios planes para potenciar esta industria. Entre ellos, el plan del Gobierno de España de dirigir 12.250 millones de fondos europeos al "Perte Chip".

Y, por último, tampoco olvidemos que el crash de las criptomonedas ha hecho disminuir la demanda de tarjetas gráficas para "minar" estos criptoactivos.

En consecuencia, y como adelantábamos hace meses en Libre Mercado, era previsible que los tiempos de espera para la entrega de microchips comenzaran a reducirse a lo largo de este año. Y es lo que está ocurriendo. Según la última actualización publicada por Bloomberg, el periodo medio de entrega de chips se situó en agosto en 26,8 semanas, tratándose del cuarto mes consecutivo en el que los tiempos de entrega se reducen. Se trata aún de niveles muy elevados en comparación con la tendencia histórica, pero hacen ver que la escasez de semiconductores ya no va a peor.

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Empiezan a caer los tiempos de entrega de microchips.

La ligera caída en los tiempos de entrega de semiconductores indica que la crisis escasez de los chips puede estar cerca de terminar. De hecho, las ventas de estos componentes disminuyeron un 15% solo en el mes de junio. Así, mientras la espera para algunos dispositivos e industrias continúa siendo larga, compañías como Nvidia o Intel empiezan a notar que la demanda de microchips para el mercado de ordenadores está cayendo, según los analistas consultados por Bloomberg. Por su parte, desde Moody’s creen que la escasez de semiconductores se normalizará en 2023, aunque esperan que los plazos de entrega permanezcan en niveles elevados.

En esta línea, los inversores en empresas de microchips hace tiempo que están preparándose para una crisis. Pero no de escasez sino, todo lo contrario: de hundimiento de demanda. El miedo ahora es que los esfuerzos que se han dedicado a aumentar la oferta conduzcan hacia un problema de sobrecapacidad que lastre los futuros beneficios de las empresas de chips. Consecuencia de ello ha sido el monumental desplome en la cotización de compañías como Intel, TSMC, Nvidia o AMD, mientras que el Índice de Semiconductores negociado en Filadelfia (SOX) ha perdido más de un tercio de su valor en lo que va de año.

Algunos signos de esta problemática podemos encontrarlos en los datos de producción de Corea del Sur, que en julio registró la primera caída de envíos de microchips desde hace casi 3 años. A la par, como vemos en el siguiente gráfico, los inventarios de los fabricantes se disparan un 80% respecto al año pasado, mientras que la producción se desacelera progresivamente.

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Los inventarios de microchips se disparan en Corea del Sur mientras disminuyen los envíos.

En esta línea, el fabricante surcoreano SK Hynix ya ha anticipado una desaceleración de la demanda de chips para su uso en centros de datos, debido a que sus clientes están recortando costes e inversiones en vísperas de una recesión. Igualmente, la surcoreana Samsung también ha advertido de que la industria de los chips tendrá un complicado final de 2022. "La percepción general a principios de este año era que la segunda mitad sería mejor que la primera, pero de abril a mayo cambió drásticamente; el mundo está cambiando muy rápido", alertó un directivo de Samsung.

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