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Bruselas autoriza una ayuda de 450 millones para centrales de carbón tras haber combatido durante años la nuclear

El objetivo de la medida es ahorrar gas natural proporcionando al sistema eléctrico alemán una capacidad de generación adicional.

El objetivo de la medida es ahorrar gas natural proporcionando al sistema eléctrico alemán una capacidad de generación adicional.
La medida viola la normativa de competencia. | Alamy

Hace escasos meses que Bruselas ha suspendido temporalmente su tradicional lucha contra la nuclear y la ha admitido en el catálogo de energías verdes. Incluso el mismo gas natural y el resto de combustibles fósiles han sido encarecidos, entorpecidos o bloqueados directamente por la UE, como es el caso de la extracción por fracking. Y, ahora, tras quedar toda Europa atrapada en una crisis energética por no poder contar con fuentes estables y baratas de energía, la misma UE, apóstol de la Agenda 2030, ha acabado admitiendo las prohibidas ayudas de Estado para permitir instalar centrales térmicas, las más contaminantes. Todo un resumen de la política energética europea.

La Comisión Europea acaba de aprobar una ayuda alemana de nada menos que 450 millones de euros para "reemplazar la generación de electricidad en medio de la escasez de gas natural en Rusia", señala Bruselas en uno de sus comunicados.

Lo cierto es que la Comisión Europea ha aprobado, en virtud de las normas de ayudas estatales de la UE, una medida alemana temporal para permitir que cinco centrales eléctricas alimentadas por lignito —es decir, carbón— entren en situación de "listas y en espera" para poder ser activadas en cualquier momento y dependiendo de la urgencia por la previsible falta de gas natural. La medida pretende compensar a los operadores del resto de centrales eléctricas, entre ellas, por supuesto, eólicas y solares.

La ayuda ha sido autorizada, pese a violar la normativa de competencia —se trata de una ayuda de estado— por la necesidad de energía y por los brutales costes que implica preparar las plantas para funcionar de inmediato.

"La medida, en virtud de la cual se podrá proporcionar ayuda hasta el 31 de marzo de 2024 a más tardar, contribuirá a salvaguardar la disponibilidad de gas natural en medio de la escasez de este gas procedente de Rusia en el contexto de la guerra de Rusia contra Ucrania", señala Bruselas.

La vicepresidenta ejecutiva Margrethe Vestager, a cargo de la política de competencia, ha señalado que "esta medida temporal permitirá a Alemania mitigar el impacto económico de la guerra de Putin contra Ucrania, ya que contribuirá a reemplazar el gas en caso de escasez, mejorando así nuestra preparación para el próximo invierno".

Es decir, justo lo que era previsible antes del inicio del ataque de Putin y Bruselas siempre negó: que llegado un momento de emergencia, las energías consideradas hasta hace nada como verdes —eólica y solar— no tendrían capacidad para suministrar electricidad constante a todo el tejido de hogares y empresas europeas.

Y, ahora, Bruselas acaba autorizando ayudas de estado para instalar centrales de carbón, las más contaminantes.

Alemania notificó a la Comisión su plan para adoptar esta medida de asistencia económica a las energéticas, con un presupuesto estimado de 450 millones de euros, con el fin de establecer una reserva temporal de suministro de lignito. El plan consiste en la preparación de cinco centrales eléctricas de lignito que están actualmente desactivadas, y compensar a los operadores de cada planta por los costes asumidos para garantizar que las centrales estén operativas y listas.

Los operadores no recibirán compensación por el tiempo que estén operando las plantas, ya que en ese momento participarán en el mercado y ganarán ingresos. El objetivo de la medida es ahorrar gas natural proporcionando al sistema eléctrico alemán y, más en general, al sistema eléctrico europeo una capacidad de generación adicional a corto plazo para reemplazar la generación de electricidad a partir del gas natural ruso.

Según la medida, las cinco centrales eléctricas se transferirán a una reserva temporal de suministro de lignito para el período comprendido entre el 1 de octubre de 2022 y el 31 de marzo de 2024. Alemania también compensará a los dos operadores afectados, Lausitz Energie Kraftwerke AG y RWE AG, por los costes necesarios asumidos para garantizar que las plantas estén operativas y listas para volver al mercado.

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