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¿Cómo va la taquilla de San Isidro tras la liberalización del precio de las entradas?

Esta semana se ha colgado el primer "no hay billetes" con dos meses de antelación. Se espera una asistencia media del 80%.

Esta semana se ha colgado el primer "no hay billetes" con dos meses de antelación. Se espera una asistencia media del 80%.
Roca Rey, el pasado 12 de octubre en Las Ventas. | Jose Velasco / Europa Press

A raíz de la entrada en vigor del nuevo pliego de gestión de la plaza de toros de Las Ventas, la empresa gestora del coso, Plaza 1, aprobó en 2022 un cambio en su política de precios. Por un lado, el precio de los abonos se mantiene constante, tal y como marca la licitación, de modo que dos tercios de los asistentes a las Ferias de San Isidro y Otoño no van a experimentar cambio alguno en sus circunstancias. Por otro lado, el coste de las entradas sueltas se ha liberalizado, circunstancia que ha animado a la empresa a elevar de forma generalizada el precio de los boletos.

En promedio, el encarecimiento que se ha aplicado en las entradas sueltas ronda el 50% en comparación con lo que venían pagando los consumidores que adquirían este tipo de pases. Puede parecer mucho y, de hecho, lo es. Sin embargo, es justo recordar que la Comunidad de Madrid solía fijar el precio de las entradas con arreglo al IPC, dejando a un lado la renta disponible de los hogares. Al incluir una única variable, se subestimó en un 20% el precio real de las entradas, un abaratamiento artificial que contrastaba con la subida progresiva de los costes de producción (compra de toros, contratación de toreros, personal de plaza, etc.). Por lo tanto, de los 50 puntos de incremento, hay 30 que sí se corresponden con un encarecimiento, frente a otros 20 que se explican por la normalización del precio.

Partiendo de esa base, el experimento de la Feria de Otoño de 2022 resultó esclarecedor. Aunque las entradas sueltas habían subido en un 50%, la compra de este tipo de boletos solo se redujo en un 7%. Además, el número de abonados se incrementó en un 12%. El serial se saldó con un lleno de "no hay billetes" y dos tardes con niveles de asistencia cercanos al 90% del aforo. Por lo tanto, más allá del alarmismo, el nuevo modelo funcionó razonablemente bien y, sobre todo, probó la relativa inelasticidad de la demanda de entradas a pesar del paso a unos precios de mercado.

En cambio, hay quienes consideran que el cambio en la política de precios no funcionará igual en San Isidro que en Otoño, puesto que el ciclo primaveral es mucho más extenso que la programación de octubre y, por lo tanto, conlleva desembolsos más abultados. ¿Tienen razón estas voces pesimistas? Realmente, la única forma de salir de dudas será esperar al día 18 de junio, cuando concluirá el ciclo con la Corrida de la Beneficencia y podremos evaluar el saldo final de asistentes. Sin embargo, aunque aún faltan casi dos meses para la primera corrida del abono, ya podemos sacar algunas conclusiones preliminares.

Empecemos por el número de abonados. La Feria de San Isidro de 2023 ha despachado 15.503 abonos, frente a los 14.036 que sumó la programación taurina de Madrid para mayo-junio de 2022. Se ha logrado, por tanto, un incremento de 1.467 afiliados que equivale a una subida del 10,5%. A medio plazo, la empresa se ha fijado el objetivo de seguir aumentando el número de socios, pero en cualquier caso la meta de llegar a 18.000 no parece muy sencilla de alcanzar.

Cabe señalar que los abonos de temporada que disfrutarán 2.800 jóvenes y mayores serán gratuitos en 2023, pero también es cierto que el coste por festejo que tenían estas tarjetas era simbólico (aproximadamente 1,5 euros por espectáculo), de modo que la cuenta de resultados de la empresa no va a experimentar grandes cambios. Así, la caída de facturación que motivan estos abonos de promoción no llegará al 1% de los ingresos anuales de Plaza 1. Como explicó en su día un directivo de la empresa, "en la práctica, esos abonos ya eran gratuitos".

Por otro lado, hay que recordar que buena parte de la Feria de San Isidro 2023 se podrá ver gratuitamente a través de Telemadrid. Es la primera vez en décadas que el principal ciclo taurino se retransmitirá por televisión en abierto, de modo que la evolución de la venta de abonos y entradas sueltas debe analizarse partiendo del hecho de que la presencia de las cámaras del canal autonómico puede disuadir la asistencia de cierto público potencial.

Pasemos ahora a la venta de entradas sueltas. Las voces más pesimistas alzaron la voz a comienzos de marzo, al comprobar que ningún cartel había colgado el "no hay billetes" en las primeras 24 horas de venta al público de los boletos para no afiliados. Esta crítica no tiene mucho sentido, puesto que la estructura de precios ha cambiado sustancialmente y lo lógico es que la venta de las entradas se produzca de forma más lenta, frente al aluvión de compras rápidas que se generaba en los primeros días de operatividad bajo el modelo anterior.

Pero, más allá de esta circunstancia, ¿qué sabemos del ritmo de venta de entradas? La Economía del Toro ha estudiado uno por uno los carteles del ciclo, comprobando con un software especializado cuál es el ritmo de venta de entradas para las distintas tardes de toros de San Isidro y midiendo la progresión de la taquilla a lo largo de la primera quincena de marzo. Algunas conclusiones que se derivan de este ejercicio son las siguientes:

- Ya hay una corrida que ha agotado todo el papel. El cartel del festejo, previsto para el 25 de mayo, lo componen José María Manzanares, Emilio de Justo y Roca Rey, con toros de El Puerto de San Lorenzo.

- Hay 6-8 carteles que pueden llegar a abril con el 80-90% de las entradas vendidas, lo que facilitaría niveles de asistencia del 90-100% cuando finalmente se celebren estos carteles, en mayo-junio. En este caso, la taquilla arroja cifras de 200-300 entradas vendidas día tras día.

- Otros 6-8 carteles que avanzan a un ritmo más lento, pero despachan alrededor de 100-200 pases diarios, de modo que ya tienen alrededor del 70-80% de las entradas vendidas, de modo que su cifra final de público puede llegar a ser del 80-90% en mayo-junio.

- La Corrida In Memoriam, para la cual se aplica un incremento adicional en el precio de las entradas, ha despachado cerca de 20.000 entradas y apunta también a un lleno de "no hay billetes". En este festejo, el cartel combina un encierro de Victoriano del Río con tres toreros de máximo caché: El Juli, Talavante y Roca Rey.

- Los festejos de menor presupuesto no tienen mucho movimiento en taquilla, pero tampoco lo tenían antaño. En este sentido, el hecho de que haya 15.503 abonados garantiza que, al menos, habrá en torno a dos tercios de plaza cubierta en dichos carteles.

Entonces, ¿qué cifras de público terminaremos viendo en San Isidro? El abono garantiza un mínimo de 356.500 espectadores durante los 23 espectáculos. Si se mantiene el ritmo de venta de entradas sueltas, los 6-8 carteles de mayor concurrencia añadirían otros 45.000 espectadores, mientras que los 6-8 carteles que se están moviendo a otra velocidad pero con cierta tracción aportarían alrededor de 15.000 personas más. Si a esto le sumamos un número más modesto de ventas para el resto de festejos, se podría cosechar otra subida equivalente a 5.000 personas.

Por tanto, sobre el papel y con arreglo al movimiento que se observa en la taquilla, el ciclo puede despachar en torno a 430.000 pases, entre abonos y entradas sueltas. En promedio, esto supondría una asistencia media de 18.700 espectadores por corrida, cifra equivalente al 81% del aforo de la plaza, un porcentaje idéntico al registrado en todo el serial de 2022. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la empresa también ha programado dos festejos adicionales durante el mes de junio: la Corrida In Memoriam y la Corrida de la Beneficencia. Si la primera agota el papel y la segunda consigue llenar tres cuartos del aforo, la cifra final de público asistente subiría hasta los 470.000 espectadores y el promedio de entradas vendidas por corrida subiría hasta situarse cerca de las 19.000, elevando el aforo medio cubierto hasta el entorno del 83%.

Lo que sí veremos es un descenso en el número total de espectadores. Esto se debe a la reducción del ciclo, que en 2019 contó con 34 espectáculos, pero en 2022 pasó a un formato de 29 corridas y en 2023 pasará a sumar unos 23 festejos, a los que habría que sumar las dos corridas extraordinarias de junio. Por eso es importante tener en cuenta la cifra general de público, pero especialmente la asistencia media a la plaza, porque el ciclo se ha comprimido y, por lo tanto, los números globales van a disminuir.

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