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El Gran Hermano de los nuevos restaurantes inteligentes se extiende por China

Gracias a los avances científicos, el gobierno comunista sabe qué alimentos, qué restaurantes y cuánto pagan por comer sus ciudadanos.

Gracias a los avances científicos, el gobierno comunista sabe qué alimentos, qué restaurantes y cuánto pagan por comer sus ciudadanos.
Escáner de alimentos en China. | Twitter

Lo llaman "autoservicio inteligente", pero la realidad es que el régimen comunista de China tiene acceso a los datos sobre qué come cada persona, dónde, a qué hora, cuánto se gasta en un menú y qué calorías ingiere. Este avanzado nivel de control es posible gracias al restaurante inteligente que se ha instalado en la cantina de la Universidad de Lanzhou, posiblemente el primer smart restaurant de los que están por llegar.

Los estudiantes eligen los platos individuales del autoservicio y los colocan en sus bandejas. Después se dirigen a la zona de pago y colocan esas bandejas bajo un escáner que es capaz de detectar el tipo de alimento. La caja registradora calcula automáticamente el precio de la comida, que pagan colocando su móvil en el datáfono.

Según ha explicado el gerente de la cantina, Niu Tong, en declaraciones a ChinaNews, "el nombre, el precio y la información nutricional del plato aparece en los terminales para que los comensales puedan verlo al escanear para pagar". De modo que el sistema recopila todos los datos e incluso puede ajustar el menú de los estudiantes a través del análisis de big data. Según este mismo medio, el análisis big data permite crear menús de forma científica para evitar el desperdicio de alimentos.

Pero eso no es todo. En la Universidad de Hangzhou se ha instalado otro restaurante inteligente que dispone de un sistema de reconocimiento facial, de forma que los estudiantes pueden elegir el menú que quieren tomar esa semana y simplemente recogerlo acercando su rostro al escáner facial, que automáticamente también permite realizar el cobro sin ni siquiera sacar el móvil del bolsillo.

Los comedores inteligentes cada vez están más extendidos en China. Además de incorporar sistemas basados en el big data o el reconocimiento facial, ya es muy común encontrar locales que prescinden de camareros y ofrecen la posibilidad de hacer el pedido directamente a cocina a través de un código QR ubicado en las mesas, previo registro a través de la aplicación WeChat en la que deben facilitar sus datos personales.

Mientras la China comunista implanta métodos tecnológicos avanzados que mejoran la productividad, la eficacia y el ahorro de recursos de los negocios de restauración a cambio de sacrificar la intimidad de sus ciudadanos, el resto del mundo mira atento las posibles ventajas del Gran Hermano, siempre y cuando lo permitan las diferentes regulaciones nacionales de protección de datos.

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