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Cargas policiales y altercados en la manifestación de ganaderos arruinados por la tuberculosis bovina

El Ministerio de Agricultura paraliza la cabaña de bovino de Castilla y León y aplica un "155" a la consejería que dirige Vox.

El Ministerio de Agricultura paraliza la cabaña de bovino de Castilla y León y aplica un "155" a la consejería que dirige Vox.

Los ganaderos han estallado después de más de cuarenta años padeciendo los "pésimos resultados de las campañas de saneamiento" para prevenir los casos de tuberculosis bovina, una situación que les está llevando a la ruina. Los ánimos están tan calientes que la concentración que se ha celebrado este miércoles frente a la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Salamanca ha acabado en altercados y cargas policiales. Y de fondo, por si fuera poco, está la lucha política entre el Ministerio de Agricultura de Luis Planas y la Consejería de Agricultura de Castilla y León, que dirige Vox en esta comunidad.

En su día el Gobierno implantó un plan para la "erradicación de la tuberculosis bovina". Los criaderos se someten a controles periódicos. Cuando los veterinarios detectan un positivo, ese ternero se sacrifica o se vende por un 40% menos de su valor a lo que se denomina como "cebadero sucio". Además, la explotación al completo queda inmovilizada y los animales no se pueden desplazar ni siquiera de un pasto a otro.

El problema está en que "las pruebas diagnósticas no son fiables porque hay un 87% de falsos positivos", denuncia Jesús Manuel González Palacín, coordinador general de la Unión de Campesinos de Castilla y León. "Después de sacrificar al ternero, en un 87% de los casos los análisis postmorten desmienten el positivo inicial".

El segundo problema está en que con un positivo, se inmoviliza la explotación al completo. "Mucha gente acaba arruinada porque una vaca o dos han reaccionado a la tuberculina, lo cual no significa que el animal esté enfermo. Sin embargo, la cabaña al completo, que no tiene por qué estar enferma, va a cebaderos no calificados, que son los únicos que aceptan animales de explotaciones que han tenido algún positivo en tuberculina. "Esos terneros se ceban y van a la cadena alimentaria, como cualquier otro. El problema es que al ganadero le pagan 200 euros menos", señala González Palacín, "Y esa depreciación por los animales suponen pérdidas que no se pueden sostener a largo plazo. Es la ruina para muchos ganaderos".

La cuestión, destaca el coordinador general, es que "después de cuarenta años, se siguen matando vacas y arruinando ganaderos pero cada vez hay más prevalencia de la enfermedad", denuncia González Palacín, por lo que es obvio que el plan de erradicación no está funcionando. "Esto hay que cambiarlo porque es una auténtica barbaridad".

Altercados en la manifestación de ganaderos

Este lunes, cientos de ganaderos se han se han concentrado a las puertas de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Salamanca. "Hay mucha gente que está harta y han dicho "basta", que ya está bien porque esto es una auténtica barbaridad", ha explicado González Palacín.

Media hora después de empezar la protesta, en torno a las 13:00 horas, varios representantes de la organización convocante, Unión por la Ganadería, procedían a entrar en las instalaciones de la Junta para reunirse con el delegado de la Junta. En ese momento, decenas de los presentes han intentado acceder también y han comenzado a golpear los cristales con vallas y bastones.

Los agentes han intervenido para tratar de detener la situación y, tras los primeros instantes, los representantes del colectivo convocante, que ya estaban en el interior, han vuelto a salir para pedir calma.

El Ministerio de Agricultura aplica "un 155" contra la Junta

Y mientras los ganaderos se arruinan, la situación ha derivado en una guerra política entre el Ministerio de Agricultura del Gobierno de Sánchez y la Consejería de Agricultura de Castilla y León que dirige Vox.

Ante la presión de los ganaderos, el pasado 10 de mayo, la Junta intentó flexibilizar la normativa actual para evitar la ruina de los ganaderos de extensivo. Sin embargo, el Ministerio de Agricultura dictó una orden por la que se restringía el movimiento de toda la cabaña bovina de Castilla y León (excepto Burgos, Valladolid y León) hacia otras autonomías y Estados de la UE, una intervención del Estado que el propio consejero de Agricultura, Gerardo Dueñas (Vox) calificó como "similar al 155".·

El coordinador general de la Unión de Campesinos de Castilla y León asegura que hay "muchos ejemplos de Comunidades Autónomas que no cumplen la normativa estatal y no les dicen nada". Y también considera que estamos ante un "tema político contra la Junta de Castilla y León" porque resulta "curioso" que este caso "se mire con lupa", así como la "reacción tan rápida" del ministerio.

En este sentido, los ganaderos han exigido "a los responsables de la comunidad en esta materia, al propio presidente de la Junta y a todos los partidos políticos de Castilla y León que se pronuncien y defiendan esta comunidad ante lo que pudiera ser una gravísima invasión de competencias por parte del Ministerio de Agricultura".

¿Hay riesgo en consumir carne de vacuno de Castilla y León?

Según González Palacín, "llevamos años sin que el ministerio haya detectado un caso de contagio de tuberculosis en humanos que tuviera que ver con la carne". De hecho, insiste, "el propio ministerio reconoce que no hay ningún peligro de transmitir la enfermedad porque los controles en matadero son muy estrictos". Por ese motivo, concluye, "no hay riesgo sanitario para la gente que consuma carne de vacuno".

En este sentido, desde la Unión de Ganaderos proponen "aprender a convivir con la enfermedad y dejar libertad de movimiento a los ganaderos para que puedan vender los terneros a un cebadero sin depreciación" o apostar por el desarrollo de la vacuna, "que es la única manera de erradicar la enfermedad", destaca González Palacín.

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