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Turismofobia delirante en Barcelona: prohíben la apertura de comercios enfocados a turistas

Barcelona prohíbe nuevas tiendas cannábicas, de móviles y de manicura en Ciudad Vieja, en un ataque al comercio turístico.

Barcelona prohíbe nuevas tiendas cannábicas, de móviles y de manicura en Ciudad Vieja, en un ataque al comercio turístico.
La casa de las carcasas | Flickr/CC/Michael Staats

Barcelona ha dado un paso más en su guerra abierta contra el turismo. El Ayuntamiento de la ciudad ha decidido suspender las licencias para abrir nuevas tiendas cannábicas, de accesorios de móviles y de manicura en el distrito de Ciudad Vieja, así como en La Rambla. Esta medida, que entrará en vigor por un año y puede ser prorrogada por otro año más, busca evitar lo que denominan "monocultivo" comercial orientado al turismo y proteger el comercio local de proximidad.

Según las autoridades municipales, la suspensión pretende "diversificar la actividad económica del distrito y garantizar una oferta comercial para los residentes". Sin embargo, esta decisión no es más que otro ejemplo de la turismofobia que se ha apoderado de Barcelona en los últimos años. Albert Batlle, teniente de alcaldía y concejal del distrito de Ciudad Vieja, ha afirmado que "no podemos dejar de regular una oferta que prioriza lo que pasa por delante del que vive," dejando claro que el objetivo es limitar la actividad económica vinculada a los visitantes de la ciudad.

El alcalde Jaume Collboni ha reforzado esta postura al señalar que "la idea es recuperar la ciudad para los barceloneses," y evitar la masificación turística. La teniente de alcaldía de Urbanismo, Laia Bonet, ha añadido que la transformación en La Rambla y Ciudad Vieja busca "recuperar la zona para los vecinos."

La suspensión de licencias también se enmarca en un contexto más amplio de revisión y actualización de la normativa municipal. El Ayuntamiento ha destacado que, hasta ahora, muchas de las actividades ahora suspendidas se amparaban en epígrafes genéricos como floristerías o parafarmacias, lo que dificultaba un control efectivo.

Con la nueva normativa, se crean epígrafes específicos para tiendas cannábicas, de accesorios de móviles y de manicura, lo que permitirá una regulación más precisa y una mejor supervisión de las nuevas aperturas. Esta actualización normativa pretende no solo limitar la apertura de comercios dirigidos al turismo, sino también "mejorar la calidad y diversidad del comercio local, fomentando la implantación de establecimientos culturales y de servicios necesarios para los residentes".

La suspensión de licencias es solo la punta del iceberg de un plan que claramente busca reducir la presencia turística en el corazón de Barcelona, a costa de la libertad económica y la diversidad comercial. Con este movimiento, el Ayuntamiento está enviando un mensaje claro: Barcelona no quiere turistas. ¿Qué será lo siguiente en esta cruzada anti-turística?

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