Menú

Wyoming y la extraña era de los liberales

El Gran Wyoming previno en 'Público' sobre el advenimiento de “La era de los liberales”. Extraña era, añado.

punt dijo el día 22 de Diciembre de 2011 a las 09:57:

[Pasionar] El problema no es que el Sr. Braun tome o no en serio a este histriónico pseudocómico progre, sino que el histrión en cuestión crea opinión en una audiencia no escasa.

El siguiente paso es que en la tertulia que pueda uno hacer delante de un café, a nada que haya un fiel de la iglesia perruna del Gran Guachomín, verá cómo saltarán las salpicaduras del vómito progre con que el histrión ha regado a su audiencia.

De ahí que nunca esté de más saber con qué ladrido nos pueden saltar, saber por qué son ladridos y saber cuáles son las razones civilizadas que describen las realidades que los ladridos pretenden deformar para adaptarlas a sus prejuicios.

Un saludo.

Pasionar dijo el día 21 de Diciembre de 2011 a las 17:24:

Pero don Carlos, hombre de Dios, cómo puede tomarse en serio a este pedazo de payaso malayo nacido den Zaragoza, y que responde al apelativo perruno de Guachomi. Un buen argentino diria el Guacho Guachomin.

shakhaye dijo el día 21 de Diciembre de 2011 a las 01:32:

¡Pero qué poco creen el el ser humano, libre de pensamiento y de acción, estos personajillos de la izquierda! Oyéndole, me parece estar en la época del primer franquismo, cuando las ideas sociales de los falangistas consistían en tutelar a los pobrecitos trabajadores contra los malvados empresarios... No obstante él es un empresario tutelador y de comportamiento tiránico con sus súbditos.
¡Qué asco da oirle! Espero que no tengamos que alimentarle con nuestro dinero.

berdonio dijo el día 20 de Diciembre de 2011 a las 12:39:

JoseARui:

Cuarta cuestión. El trabajo no es escaso, es lo más superabundante del mundo. Si no hubiera trabajo que hacer, no tendríamos la menor necesidad, ni de movernos ni de pensar, no seríamos nada. Hay trabajo a patadas. Lo que sucede es que queremos hacer trampas, intercambiar productos caros y malos por otros buenos y baratos, y, claro, no hay trato. Si pretendes que te pague lo que no produces, te diré que te contrate tu tía. Lo más sangrante es que ni siquiera eres tú quien impone esas condiciones leoninas, son los puñeteros sindicatos, es el intervencionismo estatal. Y tú agradeciéndoles que se preocupen por tus intereses; hace falta ser majadero.

La ley de la oferta y la demanda no deja lugar a dudas: en un mercado libre de coacciones, si la oferta supera a la demanda, el precio bajará hasta el equilibrio o parte de lo ofertado no se venderá. Cuando contratar trabajadores sea siempre lucrativo, habrá más demanda de trabajadores que oferta y estos tendrán, como dice usted, la sartén por el mango. Según usted, ser coaccionado a contratar en condiciones que no se desean es tener la sartén por el mango. A ver si hay manera de que lo entienda: si una ley le obligara a repartir todo su dinero, sin duda podría tratar con despotismo a la legión de pedigüeños que aparecerían por su casa, pero el coaccionado seguiría siendo usted y no ellos. Lo que hay que exigir es que nadie se vea obligado a tirar su dinero, es decir, el cumplimiento de la ley que prohíbe la coacción, para que ahorrarlo sea una posibilidad interesante para todos.

berdonio dijo el día 20 de Diciembre de 2011 a las 12:36:

JoseARui:

Tercera cuestión. Supongamos que unos benefactores extraterrestres regalan a una parte de la población una fabulosa máquina que les provee periódicamente del doble o el triple de los bienes y servicios que hasta entonces producían. Después de eso habría una gran desigualdad entre esa parte y el resto. ¿Quiere usted decirme, tan listo y tan letrado que es, en qué perjudica el beneficio de unos a los otros? ¿Disminuiría eso el consumo? Me parece que no hay que ser economista ni sabio para percatarse con claridad de que la situación de los más desfavorecidos mejoraría notablemente en proporción directa a la prosperidad de los otros. La disposición directa de más bienes y servicios por parte de unos repercutiría favorablemente en los otros, que podrían intercambiar sus producciones más ventajosamente al aumentar éstas su valor relativo.

berdonio dijo el día 20 de Diciembre de 2011 a las 12:32:

JoseARui:

Segunda cuestión. La pregunta no es cómo reducir el desempleo mejorando la rentabilidad de las empresas por la vía de disminuir costes inevitables, sino cuáles de esos costes son manipulables o negociables. No es posible acabar con el paro haciendo milagros, por ejemplo, descubriendo energías de bajo coste o por medio de voluntaristas y utópicos planes de capitalización física y humana, sino aprovechando al máximo los recursos actuales y la capacidad negociadora. Las políticas y legislaciones que interfieren y limitan dicha capacidad de adaptación a las circunstancias impidiendo que empresarios y trabajadores lleguen a acuerdos mutuamente beneficiosos son la única causa del paro. Los elevados costes energéticos o de materias primas, las bajas productividades o las deficientes formaciones no causan por sí mismas desempleo, aunque una mejora de estos factores puedan paliar un problema ya existente, al igual que un carísimo tratamiento médico no causa la enfermedad pero bajar el precio del mismo ayuda una vez se padece el problema. La gente como usted busca medicamentos después de provocar la enfermedad con su insensatez. Esas tan queridas leyes que otorgan “derechos” al trabajador se los quitan al desempleado y terminan por poner al primero en la calle cuando se ha matado a la gallina de los huevos de oro.

berdonio dijo el día 20 de Diciembre de 2011 a las 12:28:

JoseARui:

Plantea usted una serie de cuestiones de fácil respuesta.

Liberalismo es esencialmente respeto a la Ley Natural, y, por extraño que le parezca, sólo eso. La Ley (con mayúscula) no proviene de ningún poder legislativo, sino que emerge de modo espontáneo de la interacción humana. Sencillamente, es imposible la menor cooperación si no se respeta un principio básico de no agresión. Creo que esto lo entiende hasta el que asó la manteca. Ahora imagínese un poder fabuloso capaz de prohibir el inicio de la coacción entre los seres humanos: eso y sólo eso es a lo que aspira un genuino liberal. Podrá objetar que tal pretensión es inconsistente en la teoría o imposible en la práctica, pero eso es otra cuestión; lo que no puede es arbitrar los objetivos liberales confundiéndolos con el egoísmo o el altruismo a su gusto como si la velocidad tuviera, en general, algo que ver con el tocino (ya sé que en una carrera de cerdos, sí). Según su concepto de “ley”, una disposición emanada de un poder legislativo democrático que ordenase su decapitación no sería coercitiva; esto ya se lo señalé una vez, pero esta claro que no se ha molestado en reflexionar al respecto o es que le encanta ser mutilado por una mayoría.

De manera que para mí, son rechazables las disposiciones que inician la coacción, no las que no me gustan. Para convencernos de que eso es una tontuna deberá explicar por qué es inteligente forzar a la gente pacífica a hacer lo que no desea o impedirle lo que quiere, siempre que a su vez se respete a los demás.

JoseARui dijo el día 19 de Diciembre de 2011 a las 22:42:

Para Harma: Lo que diga el Cato no me merece demasiado crédito porque las teorías generales de los economistas liberales no me las merecen. Pero apostar como he hecho yo por un estado pequeño es uno de los concepto típicamente liberales que tendría muchísima más incidencia en la riqueza en general de España y de los empresarios en particular, que la eliminación de derechos progresiva y constante de los trabajadores. De hecho esa eliminación de derechos de los trabajadores progresiva y constante es lo que viene sucediendo en España desde 1.975 hasta la fecha sin que ello haya evitado un paro medio del 15 % y unas tasas de actividad bajas. De modo que despacharlas como hace usted como un batiburrillo de inconsistencias lo único que demuestra es que el inconsistente es usted.

JoseARui dijo el día 19 de Diciembre de 2011 a las 22:33:

Para Berdonio: (SIGO) Le repito que economistas solventes de Estados Unidos, nada sospechosos de marxistas o socialistas utópicos, presentan estudios económicos solventes que demuestran que cuándo la desigualdad es muy grande en un país, la economía general de ese país produce regresión económica, pero no hay que ser economista, ni sabio para entender eso, basta darse cuenta que si dejamos que la mayoría, incluida la clase media, vaya cada vez peor para que un tres por cien de ricachos vaya cada vez mejor, el consumo disminuirá y los bienes de lujo improductivos se venderán más. Si el trabajo no es escaso, ¿Cómo es que hay 5.400.000 trabajadores en paro en España? ¿Porque son unos vagos y prefieren que ellos y sus familias caigan en la indigencia? Hágaselo mirar porque ciertas afirmaciones suyas están fuera de la realidad. El trabajo mete la nariz en la inmigración salvaje, precisamente para construir monopolios: El monopolio de los empresarios que violan todas las leyes habidas y por haber de los trabajadores, porque saben que el obrero tragará por miedo a ser despedido y a que un inmigrante ilegal ocupe su puesto consintiendo una violación mayor de sus derechos. Se equivoca de medio a medio, son los empresarios los chantajes mafiosos de explotación a los trabajadores porque la ley de la oferta y la demanda les da la sartén por el mango al haber muchos más trabajadores en oferta que puestos de trabajo demandados.

JoseARui dijo el día 19 de Diciembre de 2011 a las 22:32:

Para Berdonio que berrea más que debate y que suelta los tópicos que y las falsedades que se aprenden en estas páginas. Liberalismo es bastante más que "respeto a la ley, es decir a la propiedad privada y a los contratos" De entrada decir que el respeto a la ley es el respeto a la propiedad privada, como si la ley no se ocupara de muchísimas cosas es muestra de una ignorancia supina. Pero es que los liberales la única ley que respetan es la suya, porque si esa ley no coincide con las que ellos quieren empiezan con los mantras de coerción, que el estado no meta las narices, etc, etc, y demás lugares comunes que chocan frontalmente con el diccionario porque si acudimos a coerción, y similares veremos que jamás estas palabras aluden a leyes; porque las leyes en un estado de derecho son justas o injustas, acertadas o erróneas, pero no coercitivas. En realidad el liberalismo económico no es más que el egoísmo hecho leyes y ese egoísmo tiende a romper el saco y crear crisis morales y económicas gravísimas. Los CDO y otros artilugios financieros son el resultado de desregular el poder financiero que tanto reclaman los liberales, diga usted lo que diga. Los políticos y burócratas perpetran delitos sin duda, pero no cometen los delitos que usted les imputa, porque para usted esos delitos son todas aquellas leyes que usted no le gustan; y eso es una reducción y un ejemplo de adonde llega la tontuna de la ideología liberal.
Es evidente que el desempleo tiene que ver con la competitividad de las empresas, y eso a su vez tiene que ver con los costes de la energía, con la educación y la formación de los trabajadores, con la legislación en general, etc, etc, y pensar que solo tiene que ver con la intervención del mercado general (Qué siempre, en cualquier país y en cualquier tiempo, está intervenido, aunque sé que usted se refiere a toda aquella ley que da algún derecho al trabajador) es una insolvencia intelectual que raya con el semianalfabetismo. (SIGO)