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España regresa al 'top ten' de los países con mayor riesgo de quiebra

La nueva degradación de Grecia, la posible deuda oculta de CCAA y ayuntamintos y la ocupación de la Puerta del Sol preocupan a los inversores.

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La prima de riesgo de España, que mide el diferencial entre el bono nacional a diez años y el alemán (el más seguro de la UE) del mismo plazo, cerró el viernes en los 242 puntos básicos frente a los 228 de la apertura, una barrera que no se superaba desde el pasado 11 de enero. De este modo, el rendimiento del bono español subió nueve centésimas, hasta el 5,482%, mientras que el del alemán bajó seis, hasta el 3,057%.

Asimismo, los credit default swap (CDS) de la deuda pública española, un seguro para garantizar inversiones en caso de impago, subieron hasta los 258 puntos, es decir, habría que desembolsar 258.000 dólares para cubrir una compra de 10 millones en bonos nacionales. Los CDS sirven a modo de termómetro para estimar el riesgo de quiebra de un país o empresa.

Tras este repunte, España ingresa de nuevo en el top ten de los países con mayor probabilidad de quiebra, un particular ranking del que logró salir temporalmente en los últimos meses. En concreto, según la firma CMA Vision, España regresa al puesto décimo, con un riesgo de impago (default) de casi el 20%, justo por detrás de Dubai. La lista sigue encabezada por Grecia, con una probabilidad del 67%, mientras que en el caso de Irlanda (en cuarta posición) y Portugal (en quinta) se sitúa en el 41%.

La tensión de los mercados no sólo ha afectado a España. El rendimiento de los bonos de Grecia se elevó 56 centésimas hasta situar el diferencial con el bono alemán en 1.331 puntos básicos frente a los 1.269 del inicio de la jornada; la rentabilidad de la deuda portuguesa subió 23 centésimas hasta alcanzar un diferencial de 609 puntos básicos, mientras que la de Irlanda cerró en los 726 puntos básicos.

Reestructuración griega

La incertidumbre acerca de la reestructuración (suspensión de pagos) de la deuda griega ha agravado nuevamente la crisis de deuda pública que sufre la zona euro. La agencia de calificación de riesgos Fitch rebajó de nuevo ayer su calificación de la deuda griega a largo plazo hasta situarla en el nivel B+, desde el anterior BB+, plenamente instalada ya en la categoría de bono basura, además de situarla bajo vigilancia negativa.

En un comunicado, Fitch justificó su decisión en "los desafíos que afronta Grecia en la aplicación de reformas fiscales y estructurales radicales, necesarias para asegurar la solvencia del Estado". La agencia recalcó que se requiere nuevas medidas de austeridad fiscal para lograr el objetivo de reducir el déficit hasta el 7,5% del PIB en 2011.

Además, Fitch duda de los ambiciosos planes de privatización anunciados por el Gobierno griego para obtener fondos con los que hacer frente a su crisis de endeudamiento, ya que la anunciada venta de bienes públicos por valor de 50.000 millones de euros se enfrenta a "obstáculos técnicos y políticos".

En definitiva, Fitch duda de que Grecia logre corregir su delicada situación, en un momento en el que Bruselas ya ha admitido abiertamente la posibilidad de aplicar una "reestructuración suave" de la deuda helena, lo cual no deja de ser una suspensión de pagos (quiebra).

Deuda oculta en CCAA y ayuntamientos

La situación helena coincide, además, con la cita electoral de este domingo. Los analistas temen que los cambios de gobierno en CCAA y ayuntamientos acaben por destapar una abultada deuda pública oculta hasta ahora en las administraciones territoriales.

Así, por ejemplo, la consultora FCI, dirigida por el economista Lorenzo Bernaldo de Quirós, estima que estas facturas escondidas podrían superar los 30.000 millones de euros. Según el banco HSBC, que se descubra un déficit público mayor del esperado "aumentaría el nerviosismo sobre el programa de austeridad fiscal de España", cosa que ya está sucediendo a la vista de la subida de la prima de riesgo.

La ocupación izquierdista de Sol

Por último, en los últimos días el movimiento de protesta contra la clase política que se viene desarrollando en distintas ciudades de España, y cuyo colofón se ubica en la madrileña Puerta del Sol, está llenando las portadas de la prensa internacional, lo cual es observado con preocupación, sobre todo desde los medios estadounidenses, dado el perfil político de extrema izquierda que lidera estas concentraciones.

La advertencia de Goldman Sachs

Todos estos factores están elevando la percepción de riesgo que tienen los inversores hacia la deuda española. De hecho, el banco estadounidense Goldman Sachs acaba de advertir que el rendimiento del bono español a 10 años podría romper la barrera del 6% en poco tiempo. Según la entidad, si la deuda supera el punto de resistencia del 5,53% el rendimiento escalará hasta el 6,01%, e incluso más dada la tendencia a medio plazo que viene registrando el bono español respecto al alemán.

¿Problema? La mayoría de analistas coincide en que un tipo de interés superior al 7% es el punto de inflexión a partir del cual el Estado tendría muy complicado el poder financiarse en los mercados. Grecia, Irlanda y Portugal fueron rescatados pocas semanas después de que el rendimiento de su deuda a 10 años superara el umbral del 7%.

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