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Jorge Valín

Solución total: abolir lo público

La solución solo pasa por eliminar el robo, es decir, las "ayudas" o los rescates (a países, bancos, sectores estratégicos...), y otorgar más libertad a la sociedad, tanto es su vertiente civil como económica.

Todo ha empezado con una carta del Banco Central Europeo al Gobierno de España. Más o menos la misiva dice: o elimináis el déficit, o dejo de comprar vuestra deuda. Trichet no quiere gastar toda la munición para nada y pide algún tipo de garantía. Si el Gobierno y oposición son capaces de engañar legislatura tras legislatura a más de 40 millones de ciudadanos, ¿por qué no al Banco Central Europeo? Ya existía un pacto de estabilidad (a nivel europeo) que nadie ha cumplido. Si por constitución reducen el déficit a cero, y el Gobierno de turno no lo cumple, ¿qué harán? ¿Meterán en la cárcel al presidente del Gobierno o a sus ministros? No se puede ser juez y parte. Evidentemente, los inversores lo saben y se han tomado la medida de Zapatero y Rajoy como otro discurso vacío sin consecuencias reales. Más aún, cuando Salgado ha dicho que no veremos tal resultado hasta el 2018.

Después de leer la noticia sobre el "déficit cero constitucional" (y haberme reído un rato), veo en la prensa estas otras noticias del mismo día:

¿Nos creemos realmente que los responsables de estos desastres y locuras se van a volver, por arte de magia, austeros y comprometidos con sus ciudadanos? Los políticos serán unos inútiles, ladrones y caraduras, pero la ingenuidad del ciudadano se ha convertido es un delito mayor aún.

El Estado del Bienestar no solo es la mejor excusa del Estado Omnipotente para justificar el robo a gran escala, sino que es totalmente ruinoso e insalvable. Las medidas "pragmáticas" son las que nos han llevado a esto. El cáncer no se cura con aspirinas ni conjuros mágicos, sino que requiere de acciones agresivas.

La política es no la solución. Es que no es culpa de los políticos. Ni tampoco del "mercado", ni de los inversores, ni de la partitocrácia, ni del estado de las autonomías, del déficit privado y público... El problema es el sistema: consume más recursos de los que puede generar a la vez que ha vuelto al ciudadano en un rentista estatal enganchado a la droga gubernamental de las subvenciones y ayudas. El Estado del Bienestar nació muerto y ahora se pudre. Un 20% de desempleo no es bienestar. Políticos que regalan nuestro dinero por votos de otros ciudadanos es corrupción. Estados que se gastan lo que no tienen, sin control ético alguno, y ponen como avalistas al pobre obrero, abogado, kiosquero, vendedor... Es decir, al ciudadano, es un sistema corrupto y viciado; es éticamente intolerable y económicamente ruinoso.

Si el problema es el sistema, que se basa en el poder del Estado para "ayudar", rescatar, controlar y fiscalizar a la sociedad "por su bien", es que ha de ser reinventado. La solución solo pasa por eliminar el robo, es decir, las "ayudas" o los rescates (a países, bancos, sectores estratégicos...), y otorgar más libertad a la sociedad, tanto es su vertiente civil como económica. Dicho de otra forma: abolir lo público. Y no para el 2018, sino de inmediato. De lo contrario, si elegimos ser pragmáticos, el Estado del Bienestar se destruirá igualmente, porque ya no existe en realidad y solo haremos que alargar la agonía y miseria durante más tiempo.

Jorge Valín es miembro del Instituto Juan de Mariana

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