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Bruselas plantea que el Fondo de rescate avale deuda española e italiana

La UE estudia ahora emplear el dinero del Fondo para cubrir entre el 20% y el 30% de las pérdidas en deuda de nueva emisión.

Pese al jarro de agua fría lanzado el lunes por el Gobierno alemán, las autoridades europeas siguen trabajando con el objetivo de alcanzar algún tipo de acuerdo creíble para resolver de forma definitiva la crisis de deuda pública en el seno de la Unión Monetaria. Tras rechazar la posibilidad de que el actual Fondo de rescate (EFSF, por sus siglas en inglés) se convierta en un banco para aprovecharse así de la barata financiación que ofrece el Banco Central Europeo (BCE), con el fin de incrementar su capacidad crediticia y seguir comprando deuda pública periférica e incluso rescatar a los grandes bancos en problemas, ahora se discute la idea de que este dinero se emplee a modo de aval o garantía para cubrir las primeras pérdidas en deuda de nueva emisión.

La ventaja de este mecanismo es, precisamente, que contaría con el visto bueno del BCE. El vicepresidente de la entidad, Vítor Constâncio, solicitó la semana pasada que los 440.000 millones de euros del Fondo se utilicen para avalar emisiones de deuda de España e Italia -y otros países débiles-, "multiplicando así su efecto". "Los recursos del EFSF deberían dedicarse a reforzar las nuevas emisiones de títulos de deuda pública", aconsejó Constâncio.

Bruselas trabaja ahora en esta propuesta con la intención de alcanzar un acuerdo al respecto en la cumbre europea de este fin de semana. Según informa Reuters, los funcionarios comunitarios plantean que el Fondo garantice entre un 20% y un 30% de las pérdidas que generen las nuevas emisiones de deuda, lo cual le otorgaría un nivel de apalancamiento de entre 3 y 5 veces sobre su actual tamaño. Es decir, su capacidad crediticia se multiplicaría, oscilando entre los 1,2 billones y los 2 billones de euros, cifras muy próximas a las barajadas en los últimos meses para contener la sangría de España e Italia.

De este modo, los inversores que compren bonos de nueva emisión de los países periféricos podrían contar con unas ciertas garantías, ya que hasta el 30% de las pérdidas serían cubiertas mediante dinero público, según fuentes de la UE. "En vez de comprar el 100% de los bonos públicos, el EFSF podría otorgar garantías, por ejemplo, del 20% de la deuda emitida a los inversores privados". Aunque esta especie de seguro público iría destinado en principio tan sólo a las nuevas emisiones, los funcionarios confían en que serviría para atenuar la presión que sufren los mercados de deuda.

La propuesta es una de las que está cobrando más fuerza de entre las distintas opciones que se barajan para reforzar el EFSF, aunque su aprobación definitiva dependerá de la existencia o no de acuerdo entre los países de la zona euro.

El 'plan Geithner'

Este mecanismo es muy similar al recomendado por el secretario del Tesoro de EEUU, Tim Geithner. En concreto, su propuesta consistía en emplear el Fondo para avalar al BCE en su compra masiva de bonos periféricos. La cuestión es que, aunque en principio la idea que baraja Bruselas iría destinada a asegurar las nuevas compras de los inversores privados, nada se ha dicho al respecto de que se excluya al BCE de estas garantías.

Washinton puso en marcha el llamado Term Asset-Backed Securities Loan Facility (TALF) para ayudar a sus bancos en 2007 y 2008. La idea consistía en inyectar hasta 1 billón de dólares en créditos mediante la compra de titulizaciones (deuda bancaria) respaldada por créditos hipotecarios, estudiantiles y de consumo. Por entonces, el mercado interbancario en EEUU estaba congelado. El Tesoro creó un Fondo con dinero procedente del TARP (plan de rescate bancario) para avalar la compra de títulos por parte de la FED.

Bajo el TALF, la FED de Nueva York, donde Geithner fue presidente, prestó inicialmente hasta 200.000 millones de dólares a la banca, aceptando como colateral dichos activos con un determinado descuento, mientras que el Tesoro ofreció a la FED un respaldo de 20.000 millones de dólares para cubrir posibles pérdidas. Es decir, el banco central, con el apoyo de dinero público, compró activos tóxicos (poco líquidos y de alto riesgo) a los bancos comerciales. Geithner propuso a la UE que hiciera algo similar.

Rehn confía en el acuerdo

Por su parte, el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ha insistido este martes en que la recapitalización de la banca de la UE es necesaria para recuperar la confianza del mercado y "romper el círculo vicioso" entre la crisis de deuda y la fragilidad de algunas entidades. El plan debe aprobarse en la cumbre de líderes europeos que se celebrará el 23 de octubre. La Autoridad Bancaria Europea (EBA) sopesa exigir a los grandes bancos de la UE un umbral de capital de calidad (tier 1) del 9% frente al 5% de las pruebas de estrés de julio tras evaluar el impacto del deterioro de la deuda griega y del resto de países periféricos en los balances de los bancos.

El segundo elemento del plan que debatirán los líderes europeos el domingo consiste en "reforzar" el Fondo de rescate de 440.000 millones de euros para "contener los efectos de contagio". "Maximizar la capacidad efectiva de préstamo del fondo europeo de estabilidad financiera para ampliar su potencia también está sobre la mesa, y confío en que se logrará un acuerdo", señaló Rehn.

Por último, ha reclamado una "solución sostenible" para Grecia. "Necesitamos construir un segundo programa sólido, evitando el actual drama continuo". Ello supondrá, ha admitido Rehn, "revisitar" los acuerdos sobre "el grado de participación del sector privado en la restauración de la solvencia". De hecho, los países de la eurozona sopesan pedir a la banca que asuma pérdidas de hasta el 50% en los bonos griegos que tienen en su balance, en lugar del 21% que se decidió en julio. Alemania y Países Bajos son los Estados que más presionan para aumentar la participación del sector privado mientras que Francia y el BCE se oponen por entender que podría agravar el contagio a España e Italia.

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