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El Banco Central de Grecia advierte: "Nos jugamos la salida del euro"

El organismo advierte de que el país se enfrenta a una "salida desordenada del euro" si no se aceleran las reformas necesarias.

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El Banco Central de Grecia admite en su último informe, publicado este miércoles, que el país corre el riesgo de salir del euro en caso de que la nueva coalición no acelere el ritmo de las reformas y ajustes comprometidos. La autoridad monetaria reconoce que el segundo plan de rescate internacional y los acuerdos alcanzados el pasado octubre representan la "última oportunidad" del país para permanecer en la moneda única. Por tanto, se deben "evitar más retrasos o desviaciones de los objetivos a toda costa, de hecho, todo el esfuerzo posible debe centrarse en sobrepasar estas metas. Lo que está en juego es si el país va a permanecer dentro de la zona del euro en el futuro".

Y es que, si Atenas no cumple estrictamente todas las reformas y ajustes precisos, se enfrenta a "una trayectoria sin control que supondría un perjuicio para muchos de los logros alcanzados en las últimas décadas, conduciendo al país fuera de la zona euro y haciendo retroceder décadas atrás al conjunto de la economía helena, el nivel de vida de los ciudadanos y el prestigio internacional del país".

Por ello, la entidad insiste en que se precisa llevar a cabo un "esfuerzo máximo", en estrecha colaboración con los socios europeos, para mitigar los impactos y reducir, en la medida de lo posible, el largo y difícil período de ajuste que afronta el país para posibilitar la reestructuración de la economía y el restablecimiento de un crecimiento sostenible. Las previsiones del banco central no son optimistas: el PIB caerá algo más de un 5,5% en 2011 y un 2,8% en 2012, mientras que no crecerá más de un 1% en 2013: además, la tasa de paro superará el 18% el próximo año.

Por ello, el nuevo Gobierno debe cumplir estrictamente "dos objetivos nacionales": generar un superávit primario (descontando el pago de intereses) superior al que se estima actualmente en 2012 para frenar el crecimiento de la deuda pública; y, en segundo lugar, aplicar las reformas de forma inmediata para "acelerar la recuperación y lograr mayores tasas de crecimiento en los próximos años". En caso contrario, admite que Grecia saldrá del euro.

Los inversores barajan la salida de Grecia

Y éste es, precisamente, el escenario que contempla ya el mercado. Según una encuesta realizada por Barclays Capital entre cerca de 1.000 clientes, casi la mitad de los inversores considera que al menos un país abandonará el euro en 2012, mientras que tan sólo un 3% espera una solución viable para la crisis de deuda europea en los próximos tres meses. Dada la actual situación, parece que Grecia cuenta con todas las papeletas.

Atenas sigue a la espera de recibir el siguiente tramo del rescate internacional aprobado en mayo de 2010, consistente en 8.000 millones de euros. El Gobierno heleno admite, una vez más, que se quedará sin dinero para sufragar sueldos y pensiones públicas en apenas 20 días, pero Bruselas no decidirá el desbloqueo de la ayuda hasta la próxima reunión del Eurogrupo, prevista para el 29 de noviembre, como mínimo. Y ello, siempre y cuando el conjunto de las fuerzas políticas griegas se comprometan por escrito a realizar los ajustes y reformas exigidas por la troika -Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Central Europeo (BCE)-, algo que aún no se ha producido debido al rechazo de Nueva Democracia y Laos, partidos que forman parte de la coalición que sustenta en el Gobierno al nuevo primer ministro, Lukas Papademos.

Según fuentes de Bruselas, la UE ha vuelto a lanzar un ultimátum a Atenas, tal y como aconteció tras el polémico referéndum anunciado por el ex primer ministro, Yorgos Papandreu. Entonces, el mensaje fue muy claro: o aceptan las condiciones del rescate o Grecia saldrá del euro.

Los agentes se preparan para la ruptura del euro

Ésta es, precisamente, el escenario que se empieza a barajar de forma creciente. Así, por ejemplo, el sistema de liquidación de operaciones de divisas CLS Bank International ha comenzado a realizar test de estrés para prepararse ante una eventual ruptura del euro. Una clara señal de que los grandes operadores del mercado monetario empiezan a prepararse para los peor: la ruptura de la actual Unión Monetaria.

CLS Bank quiere asegurarse de que todos sus sistemas están preparados para afrontar eventos crediticios de gran envergadura e impacto internacional, equivalentes a la quiebra de Lehman Brothers en 2008, como la salida de un país de la Eurozona, según fuentes consultadas por la agencia Dow Jones. "Lo que hemos hecho es simplemente cerciorarnos de que estamos preparados para añadir nuevas divisas. De vez en cuando nos preparamos para operar nuevas monedas de países emergentes, por lo que nuestros sistemas son razonablemente flexibles".

Los principales dueños de CLS Bank, creado en 2002, son 63 bancos internacionales que lo utilizan para llevar a cabo transacciones en un total de 17 divisas distintas. En total, alrededor del 70% de los intercambios mundiales de monedas se realizan a través de este sistema.

Los efectos jurídicos, según Nomura

Pero éste no es el único agente que contempla ya seriamente esta posibilidad. El banco japonés Nomura emitió el pasado viernes una nota en la que explicaba las consecuencias jurídicas del abandono del euro por parte de Grecia para los acreedores extranjeros, distinguiendo claramente entre los efectos que implica la emisión de bonos bajo la legislación griega y la inglesa (común a nivel internacional). Así, los tenedores de deuda adscrita a la ley helena podrían perder más del 50% de su inversión si Grecia regresa al dracma (su antigua moneda nacional). Sin embargo, la deuda exterior del país, muy probablemente, se mantendría en euros, suponiendo que la moneda única sigue vigente, según el banco.

El riesgo de ruptura de la Eurozona ha aumentado notablemente en los últimos meses, como consecuencia de que los responsables políticos europeos no han puesto en marcha un respaldo creíble a los mercados de bonos más grandes de la zona euro. Teniendo en cuenta este mayor riesgo, los inversores deben prestar mucha atención al "riesgo de reconversión" de diversos activos. Hay aspectos jurídicos importantes asociados a este riesgo, incluida la jurisdicción legal del bono en cuestión. En un escenario de ruptura, el riesgo de la reconversión puede depender de manera crucial de si el proceso es acordado de forma multilateral o de si se introduce una nueva Unidad de Cuenta Europea (ECU-2) para resolver los contratos en euros.

Pese a ello, Nomura aclara que, en todo caso, estos aspectos son más relevantes en el ámbito de los bonos corporativos (deuda emitida por bancos y empresas privadas), ya que si Grecia sale del euro, su deuda pública sufrirá quitas sustanciales, es decir, Atenas suspenderá pagos al abonar sus compromisos en dracmas devaluados. Sin embargo, las empresas que hayan emitido deuda bajo jurisdicción internacional (ley inglesa) tendrán que devolver el dinero en euros. "La jurisdicción legal parece, por tanto, más relevante desde el punto de vista comercial en relación a los créditos corporativos de alta calidad que son altamente resistentes a la insolvencia".

Más que bono basura

Por último, a todo esto se añade el hecho de que la agencia de calificación china Dagong acaba de rebajar la calificación de la deuda soberana de Grecia desde CCC hasta C "con perspectiva negativa", la peor calificación posible en la escala de esa firma. La rebaja "refleja el deterioro que desde junio ha sufrido la situación económica y fiscal de Grecia".

Dagong, una agencia fundada en 1994 pero que no había comenzado a ser relevante en los medios de comunicación chinos hasta este año, asegura también en el informe sobre Grecia que el nuevo plan de rescate aprobado por la Unión Europea para el país mediterráneo "no puede devolver la solvencia griega a medio o largo plazo", informa Efe. "Dado que el país ha perdido completamente su solvencia, debe prepararse para una masiva reestructuración de su deuda", subraya la agencia, que predice una caída del 7,8% en la economía griega para el año 2011, de un 7,2% en 2012 y del 6,8% en 2013.

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