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¿De dónde sacan el dinero las compañías aéreas 'low cost'?

Easy Jet, Vueling y Ryanair se están haciendo con la hegemonía del espacio aéreo español y europeo.

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Las aerolíneas de bajo coste entraron con fuerza en el mercado aéreo español hace ya varios años. Con la crisis y el encarecimiento del petróleo, estas empresas han ganado aún más terreno en detrimento de las tradicionales como Iberia.

En estos momentos, están de plena actualidad. En Iberia, los pilotos han convocado varias huelgas para protestar por el objetivo de la compañía de crear una filial low cost (también otros trabajadores de la aerolínea anunciaron medidas de presión, aunque finalmente han llegado a acuerdos con la compañía).

Mientras, la muerte anunciada de Spanair dejó a miles de viajeros sin poder volar y a más de 2.000 personas sin trabajo. Inmediatamente, florecieron las noticias sobre compañías de bajo coste que anunciaban ofertas de rescate para pasajeros de la aerolínea catalana y que comenzaban a lanzar las redes sobre sus antiguas rutas.

Easy Jet, Vueling y Ryanair se están haciendo así con la hegemonía del espacio aéreo español y europeo. Pero, ¿cómo consiguen su rentabilidad? ¿Cómo logran obtener beneficios vendiendo billetes tan baratos? La respuesta está en la letra pequeña del contrato, las largas esperas, la exigencia de un solo bulto por persona o los costes adicionales con los que no contaba el viajero al reservar el billete.

Ryanair: tómbolas y normas estrictas

La más conocida de estas compañías es la irlandesa Ryanair. Quien haya viajado en alguno de sus aviones, sabrá que el trayecto se convierte en una auténtica tómbola. Se venden todo tipo de productos, desde colonias hasta comida, pasando por revistas e incluso juegos de azar. Hasta ha recurrido a la venta de calendarios con fotos de sus azafatas en ropa interior para conseguir ingresos extra.

En el caso de esta aerolínea, el precio del billete inicial que se oferta en la web suele ser bastante económico. Pero a esta cantidad hay que añadirle un sin fin de gastos de todo tipo. Eso sí, hay que reconocerle que vienen todos explicados uno a uno, en un proceso en el que adquirir un billete se hace a veces algo pesado.

Por ejemplo, para un vuelo Madrid-Roma de ida para el día seis de febrero, el buscador de vuelos de Ryanair selecciona una tarifa de 27,99 euros, pero claro, sin gastos ni tasas incluidas. El precio final incluirá los siguientes conceptos:

  • Facturación en línea: 6 euros
  • Cargo UE261: 2 euros
  • Cargo Ets: 0,25 euros
  • Impuestos y tasas: 22,65 euros.

Tras todos estos pasos, el coste del billete ascendería a 58,85 euros. Además, todavía no está todo incluido, ya que al hacer el abono, la compañía cobra 6 euros por el pago con tarjeta. Sólo hay una manera de salvarse, y es tener una tarjeta prepago como la MasterCard Prepaid o la Ryanair Cash Passport (algo muy poco habitual en España).

Todos estos gastos (excepto la tasa del cobro con tarjeta) se pagarían por cada billete, ya que la ida y la vuelta computan por separado para estas cuestiones.

Por último, la compañía cobra por todo tipo de servicios: cargo de bebés, equipamiento musical y deportivo o la multa por pasarte un centímetro en el volumen de la maleta de mano. Además, sólo admite un bulto de mano (es la más estricta en esta cuestión) y cobra 40 euros a los que lleguen al aeropuerto sin haber imprimido la tarjeta de embarque en casa.

El resumen es que, si uno cumple con todas sus normas, la compañía de Michael O'Leary puede ser muy económica; pero si se deja llevar por el entusiasmo consumista durante el vuelo o se salta las normas, el viaje puede salirle muy caro.

La "tarifa plana" de EasyJet

En el caso de EasyJet hemos realizado la misma operación. El viaje a Roma desde Madrid para el día 6 de febrero en la tarifa más barata asciende ya a 62,99 euros. En esta compañía no detallan como en Ryanair qué es lo que incluye la tarifa. Además, todos los recargos se han sustituido por una tarifa plana a todos los vuelos de 11 euros. De esta manera, el viajero ya sabe que tiene que sumar esta cifra a la que le aparece en la web y tendrá el coste final del billete.

A este precio hay que añadirle las tasas administrativas por pagar con tarjeta de crédito, que son también de 6 euros como en Ryanair. Eso sí, en Easy jet los gastos de gestión de 11 euros sólo se cobran una vez por operación (no se doblan si se quiere comprar un billete de ida y vuelta).

En nuestro ejemplo, el precio final en ambas compañías es bastante similar. Ryanair parte de una tarifa inicial más barata y luego detalla cada coste; mientras que EasyJet pone una tarifa de vuelo más caro y dice cobrar una "tarifa plana" de gastos y tasas. En el caso de la irlandesa, el precio final está alrededor de 60 euros, mientras que su competidora cobra unos 80. Eso sí, es sólo un ejemplo y hablamos de un billete de ida: comprando también la vuelta EasyJet se pone a la altura de la aerolínea celta.

Iberia

Para comparar estas low cost con una compañía tradicional, hemos elegido Iberia. Para empezar, el mismo billete en las mismas fechas y destino, en su tarifa más barata, cuesta 628,71 euros. La diferencia con respecto a los precios de las otras dos compañías es enorme, algo habitual cuando se trata de viajes sólo de ida y con poco tiempo entre la reserva y el vuelo. Sin embargo si el trayecto es de ida y vuelta, la diferencia entre las tres compañías no es tan abultada y el precio en Ryanair, EasyJet e Iberia ronda los 180 euros.

La tarifa de vuelo de Iberia son 570 euros. El resto, 48,71 euros, corresponden a las tasas y los recargos: 39 euros de combustible, 2,21 euros a la seguridad y 7,50 euros en una partida que engloba varios conceptos. Además, Iberia suma los costes de gestión, que ascienden a 10 euros.

En este caso, las tasas y recargos en Iberia suman 48,71 euros, más de la mitad de lo que valen los billetes en una low cost. Si 39 euros corresponden al recargo por combustible, las cuentas no deberían salir para las low cost, pero la realidad es que los beneficios de (Easyjet y Ryanair) no dejan de crecer.

Por ejemplo, EasyJet tuvo hasta septiembre de 2011 un crecimiento de los ingresos de un 16,1% y su número de pasajeros se incrementó un 11,8%, hasta los 54,5 millones de personas. Los números de la compañía irlandesa también son espectaculares. De hecho, el presidente de Ryanair, Michael O'Leary, llegó a afirmar hace unos meses que Ryanair "es un regalo para AENA". La aerolínea transportó en España 19 millones de pasajeros hasta julio, un 39% más que hace un año, contribuyendo al 65% del crecimiento del tráfico aéreo español.

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