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Los eurobonos provocan el primer choque entre Merkel y Hollande

Los países del sur de Europa lo consideran una prioridad, mientras Holanda, Finlandia o Suecia rechazan la idea.

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Los eurobonos podrían convertirse en el primer obstáculo para el nuevo tándem director de la política europea. Este miércoles, en Bruselas, ha quedado claro, por si quedaba alguna duda, que la sintonía entre Angela Merkel y Francois Hollande es menor que la que tenía la alemana con Nicolas Sarkozy.

El nuevo presidente galo quiere que la eurozona responda con una sola voz en los mercados de deuda. Por eso, su intención es que los países que comparten moneda emitan bonos de forma conjunta. De esta manera, piensa, se suavizará mucho la presión de los inversores sobre los estados del sur de Europa.

El problema es que si se socializa la deuda, ganan los malos alumnos a costa de los buenos. Con una medida así, el coste de financiarse caería para España, Grecia, Italia o Irlanda (y seguramente también para Francia); pero seguramente al mismo tiempo se elevaría para Alemania o Finlandia. Por eso, Merkel no está dispuesta a aceptar las exigencias de su nueva pareja de baile.

"Los tratados de la UE prohíben que se garantice mutuamente la deuda de otros Estados", sostuvo la canciller para justificar su rechazo a la propuesta a su llegada al Consejo Europeo. Merkel explicó además que los tipos de interés demasiado parecidos y bajos -previos a la crisis- han contribuido a una "importante evolución en la dirección equivocada".

El presidente galo, por su parte, es el responsable de que en Bruselas se vuelva a hablar de los eurobonos, que ya parecían una opción descartada a corto plazo debido al profundo rechazo que generan en Berlín. A su llegada a la reunión aseguró que se van a poner "todas las propuestas sobre la mesa" e instó a los líderes europeos a que "ninguna sea descartada desde el principio", según informa Efe.

La cumbre informal que celebran este miércoles los líderes no prevé ninguna decisión formal, y se ha planteado como un debate abierto de cara a preparar el Consejo Europeo oficial que se celebrará a finales de junio y como una ocasión para evaluar el impacto de la victoria de Hollande en las políticas europeas.

Diferencias de opinión

Hollande: aseguró que su insistencia en los eurobonos no pretende entrar en conflicto con otros países sino hacer reflexionar sobre modos de financiación que permitan a los Estados que han hecho esfuerzos poder acceder a ella con tasas de interés lo más baja posibles.

Rajoy: no considera los eurobonos una cuestión urgente, pero tampoco se opone a su creación en el futuro.

Mario Monti: Italia, mientras, apoya claramente la postura francesa, pero su primer ministro reconoció que no son ideas "digeribles" a corto plazo para varios Estados miembros. "Hay ideas fuertes que se pueden mencionar (en la cumbre) y los eurobonos entran en esta categoría, pero sabemos que para varios países no son digeribles a corto plazo", indicó Monti a su llegada a la cumbre informal de líderes de la UE.

Jyrki Katainen: En líneas generales, la corresponsabilidad de la deuda genera rechazo en la mayor parte de los líderes europeos de partidos conservadores, que insisten en la austeridad como camino al crecimiento económico. "No estoy a favor (de los eurobonos), durante demasiados años demasiados países han tenido préstamos a precios demasiado bajos, no quisiera que este problema se institucionalizase creando los eurobonos", afirmó el primer ministro de Finlandia.

En contra: en la misma línea se expresaron entre otros los gobiernos conservadores búlgaro y sueco, mientras que se desmarcó el irlandés, que consideró "justo que se exploren todas las opciones posibles".

A favor: entre quienes se declararon favorables a la tesis de Hollande figuraron el primer ministro belga, Elio Di Rupo, y el canciller austríaco, Werner Faymann, este último en contraste con la postura expresada por su ministra de Finanzas.

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