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EDITORIAL

Eurobonos: la solución no pasa por "europeizar" el problema

Ni los bonos patrióticos emitidos por algunas autonomías, ni los hispabonos ni los eurobonos van a solventar el problema de quienes ignoran que sus dificultades son fundamentalmente el resultado de su propia indisciplina.

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Las repercusiones de la afirmación de que "España tiene un problema de acceso a los mercados, cuando necesitamos refinanciar nuestra deuda", han obligado al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, a matizar que no ha pedido en ningún momento ayuda para la banca, sino sencillamente una "unidad bancaria europea" para salir de la crisis. "Lo que he dicho claramente y lo que viene diciendo el Gobierno es que esperamos la salida de esta crisis con más Europa", añadiendo que "no he dicho nada que no haya dicho el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy".

Ignoramos si esta aclaración por parte del ministro ha servido para solventar el problema que, desde luego, sí parece tener el Gobierno en el terreno de la comunicación; problema que la vicepresidenta ha querido afrontar con un mensaje de confianza en España, y al que se ha referido el senador popular López Valdivielso, quien ha emplazado a Rajoy a explicarse en horario de máxima audiencia.

Con todo, lo más relevante de la jornada han sido, efectivamente, las declaraciones de Rajoy en el pleno del Senado, en las que, por primera vez, el presidente del Gobierno se ha mostrado públicamente partidario de los eurobonos: "Europa necesita decir a dónde va para dar seguridad y decir que el euro es un proyecto irreversible y que no está en juego. Necesita apoyar a quien está en dificultades y necesita una integración fiscal con una autoridad fiscal y una integración bancaria, una unión bancaria con eurobonos, con un supervisor bancario y con un fondo de garantía de depósitos europeos", ha señalado.

Ni que decir tiene que una moneda común necesita ciertamente una política fiscal similar y una autoridad que vele y fuerce el cumplimiento de los acuerdos. El requerimiento de Rajoy resulta, en este sentido, razonable, siempre y cuando –claro está– no sea una forma de endosar a otros las dificultades o asuntos desagradables que son responsabilidad de nuestro gobierno, como es la necesidad de introducir nuevas reformas estructurales y de conseguir que todas y cada una de las diferentes administraciones publicas de nuestro país ajusten sus gastos a sus ingresos. La cobertura europea ciertamente reduciría a corto plazo la prima de riesgo del endeudamiento de los países más indisciplinados pero a costa de los países que han llevado un mayor control de sus cuentas publicas. Lo que, desde luego, los eurobonos no deberían servir es para que nuestro gobierno eludiera su obligación de reducir en mucha mayor medida el sector público de nuestro país, suprimiendo el despilfarro que constituye el  llamado sector publico empresarial, erradicando duplicidades al que nos aboca el actual modelo autonómico, o eliminado subvenciones a cargo del contribuyente.

Lo que debería resultar evidente es que, de la misma forma que los bonos patrióticos emitidos por algunas autonomías no solventaron ni las dificultades ni indisciplinas de sus gobiernos, tampoco los hispabonos o los eurobonos van a solventar el problema de quienes ignoran que sus dificultades son fundamentalmente el resultado de su propia indisciplina.

Para salir de la crisis necesitamos más Europa, tal y como dicen Rajoy y Montoro; pero sobre todo lo que necesitamos es más, mucha más España.

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