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España gastará el doble que EEUU en rescatar a su banca

También los países europeos han inyectado fuertes cantidades de dinero en sus sistemas financieros.

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Los 100.000 millones de euros que España recibirá, a través del Frob, para recapitalizar a su banca supondrán una de las inyecciones más importantes que ningún país haya realizado para sanear sus sistemas financieros. La magnitud final dependerá de cuánto pidan los bancos, pero posiblemente esté por encima del 10% del PIB, con la consiguiente presión para la deuda pública.

En EEUU, por ejemplo, salvar a sus grandes bancos y empresas costó alrededor de 350.000 millones de euros, poco más de un 4% del PIB. También es cierto que en Irlanda o Reino Unido, el rescate por parte del Estado fue mucho mayor.

El plan de Paulson

En el otoño de 2008, con el sistema financiero norteamericano entrando en colapso, Hank Paulson, secretario del Tesoro de EEUU, se sacó de la manga el programa de rescate financiero más grande jamás ideado, el TARP (Troubled Asset Relief Program, según sus siglas en inglés).

En teoría, su finalidad era, como su propio nombre indica, comprar activos tóxicos de las entidades, para sanearlos, empaquetarlos y venderlos con un beneficio para el contribuyente. La realidad es que al final se utilizó para que el Estado entrase en el accionariado de las entidades en problemas, a través de la compra de títulos preferentes.

En aquel momento, la cantidad destinada a este fondo pareció imposible de superar. Fueron 700.000 millones de dólares, algo más del 4% del PIB del país, de los que finalmente sólo se solicitaron unos 431.000 millones por parte de las entidades. Con este dinero, el Tesoro norteamericano entró en el capital de Citigroup, Bank of America, AIG o Wells Fargo, entre muchas otras.

Además, como contrapartida a esta ayuda, las entidades rescatadas tenían una serie de obligaciones en lo que respecta a los sueldos de sus ejecutivos (por una parte tenían un límite y había un supervisor encargado de controlar estas remuneraciones). Evidentemente, ésta y otras restricciones provocaron que las compañías afectadas tuvieran un gran incentivo a devolver el dinero estatal, para así recuperar el control de su gestión. En este momento, sólo Citigroup, AIG y General Motors tienen deudas con el Tesoro, que presume de que ha ganado dinero, incluso, con la operación, aunque Toni Mascaró ya explicaba en Libre Mercado hace unos días que gran parte de este dinero se ha pagado con otras ayudas públicas.

Reino Unido e Irlanda

En Europa, los dos rescates bancarios más espectaculares quizás hayan sido los del Reino Unido o Irlanda. En ambos países, especialmente en la isla celta, se vivió una burbuja inmobiliaria similar a la española. Además, su sistema financiero estaba mucho más expuesto a los problemas que llegaban desde EEUU en forma de subprime que los bancos y las cajas hispanos.

En Londres, el Gobierno de Gordon Brown comenzó a inyectar dinero en numerosas entidades, incluyendo nacionalizaciones como las de RBS, Lloyds o Northern Rock. El planteamiento era sanear los bancos y luego ir vendiéndolos al mercado, si podía ser con beneficios. Sin embargo, el proceso de re-privatización todavía está lejos de completarse. En total, la ayuda del Estado hacia el sector financiero ha rondado los 300.000 millones de euros, algo menos del 18% del PIB.

Mientras tanto, en Irlanda, el saneamiento del sector financiero le costó la salud al que había sido el milagro europeo en las últimas décadas. Ni el sector público ni el resto de la economía celta tenía ningún problema grave a finales de 2008, cuando su Gobierno tomó la fatídica decisión de recapitalizar a sus tres bancos principales: Allied Irish Bank, Bank of Ireland y Anglo Irish Bank. De esta manera, la deuda pública, que sumaba el 25% del PIB a finales de 2007 (una de las más bajas de la Eurozona), ahora roza el 110%. Las cifras del rescate van desde los 63.000 a los 150.000 millones de euros, según se tenga en cuenta sólo el dinero efectivamente desembolsado o las garantías ofrecidas por el Estado irlandés. En cualquier caso, son unos números que hablan por sí solos en una economía con un PIB de unos 170.000 millones de euros.

España

Podría decirse que España se encuentra en una situación intermedia entre los tres países rescatados. Los problemas de Portugal y Grecia tuvieron mucho más que ver con las ineficiencias de sus economías y con el descontrol en las cuentas públicas que con la quiebra de sus bancos. Irlanda tenía una economía pujante, en la que sólo los nubarrones de su burbuja inmobiliaria ponían cierta incertidumbre en el horizonte. En estos momentos, ni el rescate del sector financiero hispano debería llegar a las cifras (en términos comparativos) del país celta, ni su economía tiene los gravísimos problemas estructurales que la helena o la lusa.

Pero nada de eso ha evitado que el Estado haya tenido que recurrir al hermano mayor europeo para salvar a sus bancos. Hasta ahora, el Frob ha desembolsado poco más de 20.000 millones de euros en saneamiento de entidades. El rescate acordado con la UE tiene un límite de 100.000 millones de euros. Las cuentas del Gobierno dicen que no será necesario gastar esa cantidad y que con unos 60.000 millones se logrará cerrar el agujero. Esto supondría entre un 8 y un 12% del PIB, según se cumplan los mejores o los peores augurios.

En EEUU, como decíamos al principio de este artículo, el rescate se quedó por debajo del 5%; en Alemania o Francia varió del 7 al 10%. Y en Bélgica, salvar a Dexia costó por encima del 30% del PIB.

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