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El Gobierno admite que Cataluña y Valencia ponen en peligro el déficit

Cataluña y Valencia incumplen el objetivo de déficit y lastran al conjunto nacional. Rajoy, dispuesto a tomar cualquier medida para cumplir.

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Mariano Rajoy tiene un serio problema para alcanzar el objetivo de déficit público -fijado en el 6,3% para el año en curso- comprometido con las instituciones comunitarias. Y ese problema se llama Murcia y, muy principalmente, Cataluña y Comunidad Valenciana. Tanto es así que, con los últimos informes del Ministerio de Hacienda en la mano, las tres comunidades exceden "en algunos casos bastante" la línea roja puesta encima de la mesa por el Ejecutivo, y que se sitúa en el 1,5% del PIB.

A día de hoy, admiten hasta dos ministros con conocimiento de causa, ninguna de las tres regiones cumplen con lo pactado con el Estado. La preocupación es máxima en el caso de Cataluña y Comunidad Valenciana, habida cuenta de que su desfase afecta de manera sensible al conjunto nacional hasta el punto de desviar el 6,3%. Un extremo que el Gobierno cree que aún se puede subsanar, y de ahí que el departamento de Cristóbal Montoro esté manteniendo negociaciones discretas con los organismos implicados para que hagan los recortes necesarios para asumir sus responsabilidades.

Según las fuentes consultadas, tanto la administración central en su conjunto como las entidades locales -cuyas cuentas están medidas al detalle por Hacienda sin tantas trabas como en la rama autonómica- están cumpliendo las expectativas. Pero en ningún caso es suficiente: "Sin Cataluña y Valencia no hacemos nada", y de ahí que el Ejecutivo recuerde que gracias a la Ley de Estabilidad Presupuestaria cuenta con los mecanismos necesarios para gestionar unilateralmente las cuentas de cualquier comunidad y, como último recurso, proceder a la intervención.

El presidente asegura que no está dispuesto a permitir un desvío del déficit. Atrás quedaron las voces del propio seno del Ejecutivo a favor de renegociar la cifra del 6,3%. Rajoy fue taxativo en la reunión a puerta cerrada que tuvo ante su Comité Ejecutivo: la "fotografía" de España a final de año tiene que ser la de un país "que ha cumplido" sus compromisos, entre ellos el del déficit. Y así también lo ha transmitido a su gabinete de Gobierno.

Tanto es así que, en caso de que Hacienda no logre de las tres comunidades en liza el ajuste que todavía se necesita o de que éste llegue demasiado tarde y no compute en el ejercicio de 2012, el presidente "estaría dispuesto a tomar cualquier decisión que sea necesaria, asumiendo con ello el coste político que suponga", en voz de un interlocutor directo.

Una reforma de ámbito nacional para salvar a España del trance de no cumplir con los deberes dictados por la Unión Europea, y que el Gobierno quiere evitar a toda costa. Con dos subidas fiscales en un año, las fuentes consultadas descartan tocar nuevamente los impuestos. Y por eso la única posibilidad que vislumbran las fuentes consultadas es hacer algún tipo de ajuste que afecte a las pensiones. Sería, en todo caso, la última de las medidas posibles, y en el Gobierno -aunque no lo descartan- esperan no tener que llegar tan lejos.

A los suyos, Rajoy ha transmitido que la del déficit es la verdadera batalla antes de terminar el año, porque con un buen dato en este sentido "transmitiremos una imagen de que somos un país serio que cumple incluso en los escenarios más adversos", en opinión de un alto cargo del PP.

Incluso está relacionado a la posibilidad de solicitar, o no, la ayuda al Banco Central Europeo. Si existiera un compromiso de que la prima de riesgo bajara a 200 puntos -lo que se traduciría en una financiación en los mercado de deuda del 3%-, Rajoy firmaría "hoy mismo". Como tal extremo no llega, el Gobierno entiende que alcanzar el 6,3% sería un estímulo para que se llegue a un acuerdo o, simplemente, para que la prima siga bajando como lo está haciendo en las últimas fechas.

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