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Caos en el acceso a la universidad

No podemos transmitir que la movilidad laboral geográfica es fundamental y, al mismo tiempo, poner obstáculos a la movilidad universitaria.

Francisco Aranda
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Vaya descontrol que tenemos en nuestro país con los accesos a la universidad. Es verdad que la educación está ya transferida a las comunidades autónomas para que cada una tenga total libertad para hacer las burradas que considere oportunas pensando en su parroquia local pero, al menos, podrían intentar poner en marcha cierta coordinación en los procesos de acceso.

Resulta que cada reino de taifas español, que hemos acordado denominar comunidad autónoma, tiene sus propias fechas de realización de las pruebas de selectividad, ese casi aprobado general que se necesita para poder matricularse en una de nuestras universidades. Pongamos sólo un ejemplo: Andalucía respecto a Madrid.

En Andalucía, las pruebas de selectividad suelen celebrarse entre el 18 y el 22 de junio; mientras que el plazo de recepción de solicitudes de admisión en las universidades de Madrid viene a ser entre el 13 de junio y el 3 de julio, aproximadamente porque realiza sus pruebas de acceso al inicio de junio. El plazo de revisión de esos exámenes suele ser de unos diez días, por lo tanto, el tiempo de reacción para aquellos andaluces que quisieran estudiar en Madrid es tremendamente ajustado y, a nada que se produzca un mínimo retraso, les resultará imposible.

Por otro lado, aquellos estudiantes que quieran acceder a un grado en inglés deben someterse a una prueba de nivel. Las universidades de Madrid suelen celebrarla a finales de junio, lo cual significa que puede coincidir con la prueba de selectividad de Andalucía. Por cierto, en el caso de que, por ejemplo, el candidato a universitario haya estudiado idiomas por su cuenta y tenga un diploma oficial de nivel, imagino que usted pensará que entonces no hará falta que se presente a la prueba de la universidad. Pues se equivoca, porque sí tiene que ir el día señalado con su diploma correspondiente, a pesar de que no hará falta que se enfrente a la prueba. Sólo tiene que entregar el papelito, pero ha de ir ese día obligatoriamente.

Como dicen algunos, lo complicado de entrar en la universidad pública española no son las pruebas de acceso, sino poder compaginar las fechas de todos los procedimientos de acceso. Por cierto, para complicarlo todo un poquito más, cada universidad cuenta con su propia fecha de examen de idioma, es decir, no hay sólo una por cada comunidad autónoma, por lo tanto si pretende intentarlo en más de una universidad, aunque sea de la misma comunidad autónoma, el proceso se complica aún más.

En esta ocasión no se trata de culpar a ningún gobierno en concreto, sino a todos en conjunto. A ver, seamos sensatos: ¿sería posible que hubiera un poquito de coordinación en las fechas de este proceso? O, ¿algún alto dignatario puede llegar a sentir atacada su soberanía competencial si las fechas de todos estos procedimientos no la fija en solitario, sino de forma coordinada con sus colegas? A mí me parece muy simple.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid, que se viene caracterizando desde la etapa de Esperanza Aguirre por simplificar gestiones y acometer una política reformista y liberalizadora en todos los aspectos, creo que parece el más indicado para asumir el liderazgo de tratar de poner un poco de sentido común en este tema, junto con el ministro Wert.

Tenemos que ser consecuentes en nuestros mensajes. No podemos transmitir que la movilidad laboral geográfica es fundamental y, al mismo tiempo, poner obstáculos a la movilidad universitaria. Eliminemos barreras burocráticas al acceso al conocimiento.

Si en materia empresarial la unidad de mercado en España es un factor básico porque reduce costes, también resulta importante en el área del conocimiento porque actúa como favorecedor de libertad y competitividad. Todos pueden intentar acceder a la universidad que le aporte más garantías.

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