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"Tuve que elegir entre pagar al ICAM o el alquiler y me quitaron la licencia"

El testimonio de una abogada madrileña a LD deja en evidencia la versión de la decana del ICAM sobre la atención a los colegiados.

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El testimonio de una abogada madrileña a LD deja en evidencia la versión de la decana del ICAM sobre la atención a los colegiados.
Sonia Gumpert, en uno de los vídeos electorales durante la campaña para convertirse en Decana del ICAM

El pasado jueves 12 de septiembre, el columnista y miembro de la Real Academia Española, Luis María Ansón, escribía en su columna "Canela Fina" en el diario El Mundo, un artículo titulado "Sonia Gumpert: colegio de abogados, de ella y para ella", en el que se hacía eco de las numerosas quejas que, según decía, había recibido por parte de la abogacía madrileña de la acción de gobierno de Sonia Gumpert como decana del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM).

Hablaba Ansón de quejas por parte de abogados que denunciaban cómo la decana se había servido de de su cargo favoreciendo a su propio despacho, Monereo Meyer Marinel-LO Abogados. También por el cobro de arbitrajes cuando se comprometió a no hacerlo. De entre las quejas que Ansón decía haber recibido de diversos abogados, destacaba que "se acusa a la decana de regatear la atención de los abogados que tienen problemas".

Días después, en un escrito aclaratorio emitido con membrete del ICAM, la propia decana, Sonia Gumpert, contesta a Ansón y, entre otras cosas, asegura que "no existe denuncia alguna por desatender al colegiado; más al contrario, se han instrumentado diversas vías y servicios de atención directa al mismo de gran aceptación entre los abogados".

Según ha podido saber Libertad Digital, diversos sectores de la abogacía madrileña se han mostrado sorprendidos e indignados por esta contestación de la decana, ya que, según comentan diferentes fuentes, son muchos los abogados con problemas económicos derivados de la crisis los que se han visto desatendidos por el Colegio que dirige Gumpert.

Sin ir más lejos, el pasado domingo el presidente de la Asociación Abogados por un ICAM ético, Emilio J. Ramírez Matos contestaba a la decana en una carta al director también en el diario El Mundo. Ramírez Martos puntualizaba:

"Dice la decana que es incierto que haya denuncia o queja por parte de colegiado alguno por desatención en la prestación de servicios colegiales. Y, en una junta del 22 de mayo de 2013 se procedió a dar baja a todos los colegiados que tuviesen cuotas impagadas, lo cual conllevó numerosas quejas por parte de todos aquellos que, atravesando una situación económica precaria, sufrieron esta insólita medida. Se dejó así sin amparo a aquellos que lo necesitban, pese a que uno de los compromisos electorales fue el de ayudar".

Abogada, y madre soltera, desamparada por el ICAM

Precisamente, Libertad Digital ha tenido acceso a una de las cartas certificadas que envió el ICAM después de aquella junta de mayo a una abogada que atravesaba problemas económicos.

"Como continuación a nuestra carta de fecha 2 de abril de 2013 y como quiera que continúan impagados los recibos pendientes según información proporcionada por el departamento Financiero, la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Madrid, por resolución de fecha 9 de mayo de 2013 ha acordado, a la vista de dicha información y en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 11.1.c de los vigentes Estatutos colegiales, darle de baja en la Corporación".

A esta carta le sucedió otra que insitía:

"A todos los efectos se le considera BAJA en esta corporación. Ruego proceda a devolver el carnet de Colegiado y las tarjetas de Servicio Médico correspondientes a sus beneficiarios, si los tuviese".

Esta abogada, que prefiere mantener su identidad y número de colegiada en el anonimato, ya ha recuperado el alta en el ICAM. Lo ha hecho después de satisfacer alguna de las cuotas que mantenía impagadas, concretamente el 60% del importe total que debía por el impago de algunas cuotas alternas.

Según su propio testimonio, entiende que el impago de alguna cuota pudiera ser motivo suficiente para causar baja en el ICAM, pero se muestra muy sorprendida dado que, con el anterior gobierno, "otros compañeros" que tuvieron serios problemas en el pago y dejaron a deber las cuotas de más de un año entero, "no sufrieron el mismo trato por parte del ICAM".

En contacto con LD, esta abogada ha relatado con detalle su caso. Colegiada desde 1994 satisfizo todas y cada una de las cuotas del colegio hasta que comenzaron los problemas en 2009. Madre soltera, fue testigo de la mala marcha del despacho en el que trabajaba. "En 2009 el director del despacho comenzó a tener problemas y arrastró a la firma consigo. Comenzaron a ir mal las cosas allí. Además, enfermó y murió en 2010 y ahí empezaron mis problemas. Hay que tener en cuenta que precisamente en 2009 fui madre y madre soltera y me vi sin despacho, porque se tuvo que cerrar, sólo había deuda, los clientes se habían marchado y fue un desastre. Y ahí empecé a dejar de pagar algunas cuotas. Procuraba no dejar demasiadas impagadas. Si un mes no pagaba, me buscaba la vida para poder pagar otras cuotas".

"En 2011 lo tenía todo pagado, pero luego volvieron los problemas, los clientes no pagaban, yo no cobraba y volví a impagar. Fue muy duro, tuve que elegir entre pagar al ICAM (algo más de 300 euros al trimestre) o pagar el alquiler y comida". Esta letrada recuerda que fueron momentos duros y que pudo salir adelante "gracias a que tenía ahorros, porque los consumí todos en aquel momento".

Pero no ha sido hasta este año, 2013, "cuando debía unos 1.100 euros al colegio", que le llegó una carta. "Sin llamar previamente, o aviso de ningún tipo", esta abogada madrileña recibió una carta en la que se le informaba de que, por resolución de la Junta, se le daba de baja. "Llamé inmediatamente a pedir explicaciones y me dijeron que había más abogados en mi situación, que seríamos unos 400".

El problema, se lamenta esta letrada, es que "te dejan en la calle y no te dan ninguna opción ni te advierten o te dan alguna facilidad para satisfacer la cuota". En aquel momento no sólo perdía su trabajo sino que a los clientes que tenía no podía atenderlos ya que, al carecer de la licencia del colegio, no podía acudir a juicio. Fue sólo después de varias llamadas cuando "me dijeron que pagando el 60% me volvían a admitir en el colegio". Finalmente, confiesa haber tenido que pedir dinero para poder satisfacer la cuota para recuperar la colegiación, poder ejercer, y también recuperar el seguro médico. Lo único que lamenta ahora que vuelve a estar colegiada es que "encima la decana lo niegue".

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