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La prohibición rusa a la importación puede generar pérdidas de 600 millones

La prohibición rusa de importar productos de la Unión Europa y de otros países preocupa mucho a los agricultores españoles.

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La nectarina es una de las frutas principales de la temporada. | Wikipedia

Los agricultores y ganaderos españoles, uno de los sectores que lidera las exportaciones de nuestro país, están muy preocupados por la prohibición rusa de importar todo tipo de alimentos perecederos y no perecederos durante un año. En 2013, Rusia recibió exportaciones de alimentos españoles por valor de 588,4 millones de euros -más del doble que hace diez años (en 2004 eran de 257 millones)-, lo que le sitúa como el tercer país extracomunitario que consumió más productos agroalimentarios procedentes de España durante ese año.

Según los datos que se reflejan en el Informe Anual del Comercio Exterior, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, fuera de la Unión Europea sólo superaron a Rusia Estados Unidos y China. Las exportaciones a Rusia representaron el 7% del total de las salidas de alimentos a países terceros, que en 2013 alcanzaron los 9.036 millones de euros; y el 1,55% de las exportaciones totales, que llegaron a los 38.000 millones.

Los principales productos españoles exportados a Rusia son las frutas (158 millones de euros), destacando los cítricos; las carnes (116 millones de euros), principalmente el porcino; y las frutas y hortalizas transformadas (89 millones de euros). Además, aunque en menor medida, también se exportaron aceite de oliva y vinos.

De hecho, estos son los sectores que se verían más afectados, al menos en el corto o medio plazo. El área de producción mas intensa con Rusia estos días es la producción de frutas de hueso, sobre todo de la zona de Aragón y Cataluña. "Las zonas donde la temporada de fruta de hueso está más fuerte", asegura a Libre Mercado Andrés Góngora Belmonte, responsable del área de frutas y hortalizas de COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos).

"Ya estamos pasando por un momento complicado en cuanto a los precios y me temo que esta situación lo va a agravar", asegura. El sector tenía un volumen de exportación próximo a 200 millones de euros -frutas y hortalizas- porque la demanda rusa "venía creciendo en un 30% en los últimos tres años".

Hablando en términos económicos, no es tanto el volumen como los precios, ya que el país gobernado por Putin estaba adquiriendo, según fuentes del sector, los productos a precios "bastante buenos". Además, es un mercado muy atractivo desde el punto de vista del cambio de moneda con respecto al euro.

Piden regulación de la oferta

Con la prohibición impuesta por Rusia, el sector está muy preocupado porque hay determinados productos que se pueden atascar comercialmente en la Unión Europea. Además, se podría producir un sobreabastecimiento del mercado por la disminución de la demanda al dejar de contabilizar el mercado ruso. Esto afectaría directamente a los precios de estos productos alimentarios que podrían caer en picado.

"Sobre todo en el sector de frutas y hortalizas que no cuenta con mecanismos de regulación. Desde su recolección al consumo no pasan muchas vías y eso hace que si en un mercado baja la demanda de repente al descontar Rusia, evidentemente, la cadena de distribución va a contar con más productos y va a bajar precios", asegura Góngora.

Esta situación es la que ya se percibe en los frutos de hueso, los frutos de temporada. Por ello, y ante las posibles caídas o hundimiento de las cotizaciones de precios, "hemos pedido medidas de gestión del mercado, poder llevar a cabo distribuciones gratuitas, retiradas, mandar productos a otros lugares".

"Lo que pedimos es que se intente mitigar el efecto de esta prohibición en el sector vía fondos comunitarios. Lo que estamos demandando es un mecanismo de gestor de crisis y de precios si finalmente se confirma la noticia y la crisis de precios se pone encima de la mesa". El mecanismo, sobre todo, aseguran, tiene que ir destinado a un control de la oferta, una regulación de la oferta para prevenir caídas excesivas de precios ante un incremento de la oferta y una caída de la demanda.

Falta de pago de los envíos ya realizados

Otro grave problema y que desde el Ministerio de Economía no dan solución, de momento, es el que sufren muchas empresas que ya tenían allí sus camiones con la mercancía para entrar en Rusia y se encuentran con las fronteras cerradas. "Hay empresas que les ha cogido con diez camiones o más allí, ya enviados", lamenta el encargado de COAG. Lo habitual en este mercado es que si hay una relación directa y regular, como pasaba con Rusia, la mercancía se pague 30 días después de recibirla.

"Al interrumpir el abastecimiento no sabemos qué puede pasar con todo ese volumen sin cobrar, ¿qué va a pasar con ello? Muchos nos tememos que algún operador ruso al romper el trato no va a pagar y esos sí puede ser un problema", añade.

Además, hay muchas otras empresas que les ha pillado con mucha mercancía preparada para el envío. "Ésta es la puntilla que les faltaba para acabar mal la temporada a la empresas productoras de fruta de hueso", apunta. Actualmente, estas empresas tenían un ritmo mensual de unos 30 millones comercializados con las empresas rusas.

Otro de los mercados importantes, a parte del de la fruta de hueso, es el de los cítricos que también se verán afectados. Algo que les parece incomprensible a los agricultores ya que consideran que la recuperación económica española se está basando en buena parte en la exportación agroalimentaria y por "circunstancias ajenas a nuestro sector" se están viendo afectados.

Esta no es la primera vez que Rusia adopta una medida de este tipo. Ya en 2013 se produjeron restricciones rusas a la importación de carne de porcino desde la Unión Europea. De hecho, el valor de las exportaciones de carnes a Rusia fue de 116 millones, un 56% menos que en 2012.

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