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Rivero se opone al petróleo sólo por los votos de Lanzarote y Fuerteventura

Según fuentes consultadas por Libertad Digital, Rivero confesó a Soria que el petróleo era bueno, pero que se opondría por interés electoral.

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El pasado 12 de septiembre, Paulino Rivero perdió el tren de las elecciones autonómicas, al ser desbancado por su compañero de filas Fernando Clavijo para encabezar la carrera de CC a los próximos comicios autonómicos. Según fuentes consultadas por Libertad Digital, ésta y no otra ha sido la verdadera empresa que ha movido a Rivero a lanzar una campaña mediática sin precedentes en Canarias contra las prospecciones petrolíferas cambiando su discurso de forma radical.

Una vez analizado el escenario electoral que se abría tras las elecciones de 2011, cuando llegó al Gobierno gracias a un pacto con los socialistas canarios, Rivero sabía que si quería mantenerse en el poder otra legislatura tenía que centrar sus esfuerzos en Lanzarote y Fuerteventura, donde más votos podía asegurarse dada la aritmética electoral en Canarias. Siendo Gran Canaria y Tenerife caladeros de votos de PP y PSOE, su campaña quedaba en manos de las islas más nororientales del archipiélago.

El debate político doméstico en Canarias es complicado para CC, ya que no sólo es -con Andalucía- una de las comunidades autónomas con mayor destrucción de empleo, sino que está entre las primeras de España en fracaso escolar y a la cola en nuevas tecnologías -es una de las regiones donde menos se usa el ordenador o internet en casa-. El sistema sanitario del archipiélago también deja que desear, con escasez de camas de hospital y quejas en la gestión sanitaria. Con estas cartas de presentación, Rivero entendió que su estrategia política tenía que ser bien distinta. Agitar el miedo a una catástrofe ecológica y abanderar la oposición a las prospecciones de petróleo se presentaba como una alternativa ideal para aglutinar el descontento en los dos plazas más sensibles al asunto, Fuerteventura y Lanzarote. A ello ha dedicado todos sus esfuerzos.

Quizá lo más llamativo de esta estrategia sea el cambio de rumbo radical que dio Rivero en las Navidades de 2011. A finales de noviembre de ese año, en un pleno en Canarias, pocos meses después de hacerse con el Gobierno canario de nuevo -gracias a un pacto con el PSOE- Paulino Rivero comparecía en las cortes del archipiélago y mostraba su apoyo a las prospecciones. A finales de noviembre de 2011, recién elegido Rajoy como nuevo presidente del Gobierno de España, Rivero destacaba de forma altiva que primero era necesario saber si había gas o petróleo en las islas y luego que el Gobierno central reconociera que esos recursos eran canarios. Pero en cualquier caso, no se oponía a los sondeos.

Sólo unos meses después, en el arranque de 2012, Paulino Rivero cambió radicalmente de rumbo y comenzó su vehemente campaña contra las prospecciones. Un empeño en el que no ha dudado en arrojar el presupuesto canario contra la exploración de hidrocarburos en Canarias y de retorcer el mensaje a una propaganda catastrofista con manipulación de apoyos internacionales y mentiras a las claras.

Pero ¿qué hizo cambiar a Paulino Rivero? De los primeros en conocer la postura del presidente Canario fueron José Manuel Soria (entonces recién nombrado ministro de Industria) y el presidente de Repsol, Antonio Brufau. Según fuentes solventes en enero de 2012, Soria se reunía con Rivero en Canarias para discutir el proyecto de prospecciones petrolíferas en Canarias. Fue entonces cuando Rivero trasladó a Soria que compartía con él que se trataba de un proyecto que sería bueno para Canarias, pero que otros intereses (electorales) le empujaban a tomar posiciones contrarias. Las mismas fuentes destacan que fue el mismo discurso que empleó meses después con Antonio Brufau, presidente de Repsol. En marzo, tras explicarse de esta manera con el presidente de la petrolera, acudió al parlamento de Canarias y dio el pistoletazo de salida a su oposición al petróleo con la base de lo que sería su discurso: el petróleo no trae trabajo ni riqueza para Canarias, pero puede terminar con el turismo. Todo su argumento:

Actualmente, ya sin opciones de volver a optar a la presidencia del archipiélago, Paulino Rivero no tiene más alternativa que una huida adelante. Seguir con la oposición a un proyecto que compartió y cuyo partido consideró como estratégico en el pasado, llegando a afirmar que cualquier vertido contaminaba menos que el turismo.

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