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Menos del 10% de los empresarios catalanes apoya la secesión

El empresariado catalán no separatista no habla en muchos casos por "miedo" a represalias.

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Artur Mas visitando una empresa | Archivo

La inversión extranjera en Cataluña cayó un 45% en los nueve primeros meses de 2014 según datos publicados por recientemente por el Ministerio de Economía y Competitividad. Se trata de inversión extranjera productiva, es decir, aquella que excluye las entidades de tenencia de valores extranjeros, es decir, dinero que pasa por este país para no permanecer.

Y este dato no es una novedad, a medida que ha aumentado la amenaza separatista de Artur Mas a golpe de convocatoria de elecciones y titular, el capital, que es muy cobarde, ha huido de Cataluña buscando refugio en lugares más seguros. Algo que comienza a hacer mella en el empresariado catalán, que no aguanta más.

Primero fueron los grandes empresarios en voz del presidente de la patronal Foment del Treball, Joaquim Gay de Montellà, que aseguraba recientemente en una entrevista, que tenían un plan B ante una eventual declaración de independencia. Gay de Montellà reconocía la preocupación del empresariado por el proceso soberanista catalán y advirtió de las consecuencias negativas que el desafío independentista puede tener en la economía de Cataluña y en la toma de decisiones de las empresas.

Ahora es el turno de las empresas más pequeñas. La recién creada asociación Empresaris de Catalunya ha organizado este jueves en Barcelona un acto para manifestar su preocupación por lo que ocurre en su comunidad. La asociación considera "indebido e ilógico" el adelanto electoral. "Algo mal se está haciendo y na culpa no la tiene Madrid, la culpa la tiene el que manda en la plaza de San Jaime", asegura José Bou, vicepresidente de la asociación, en conversación con Libre Mercado.

Los independentistas han "pervertido el mensaje. Independencia ninguna porque se independizan las colonias o a los reinos que se han adherido voluntaria o involuntaria como el caso de Escocia. Cataluña nunca ha sido un estado libre", reitera, y confía en que nunca se va a producir la independencia primero porque es ilegal y después porque los catalanes en mayoría no lo van a permitir.

Por ello, desde su asociación están intentando "acabar con esta situación" por medio de la pedagogía entre las empresas catalanas. "Nosotros somos un termómetro, es cierto que encontramos a algunos catalanes estupendos pero que son separatistas, pero son pocos", asegura Bou. "Cuando hablas con ellos te das cuenta que apelan al sentimiento porque la razón, y más siendo empresarios, se les cae". Además, en el mundo empresarial de Cataluña los independentistas no representan "ni el 10%, el resto, el 90% somos españoles y catalanes, el problema es que no quieren hablar".

Y, ¿por qué no quieren hablar? Pues principalmente por miedo a represalias del 'régimen' separatista. "Hemos hablado con alguno de ellos y a veces tienen contratos con la Generalidad, y no quieren hablar", afirma el vicepresidente de la asociación que alude al "entramado de la alta burguesía catalana y las empresas" que lleva funcionando desde hace más de 30 años.

"Son tres décadas de contratos entre ellos, algunos tienen periódicos subvencionados, todo esto es muy complicado", añade. "Es el poder... somos conscientes de que el poder está metido en las empresas, en todos los niveles, municipal, autonómico", por lo que es difícil que los no separatistas sean más visibles.

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