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Los nuevos retos que afronta el crecimiento español

BBVA prevé que la economía española subirá un 2,7% en 2015.

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El crecimiento de la economía española y la salida de la crisis parecen ser un hecho. Al menos es lo que se refleja de las previsiones de los principales organismos que sitúan a nuestro país a la cabeza del crecimiento de la eurozona este año. El último en revisar al alza estas estimaciones ha sido el servicio de estudios BBVA. Prevé que la economía española crezca este año un 2,7% y una tasa similar en 2016.

Además, BBVA Research considera que en estos dos años nuestra economía podría crear un millón de empleos. Una recuperación económica que se acelera gracias, principalmente, a factores externos. La caída del precio del barril de petróleo ha tenido y tendrá, de continuar la tendencia, un gran impacto positivo en nuestra economía netamente importadora de esta materia prima. En particular, la entidad estima que el PIB podría aumentar 0,7 puntos, en promedio anual, durante los dos próximos años como consecuencia de este menor coste energético.

Otra de las fortalezas de nuestro crecimiento económico hay que buscarla en la depreciación del euro frente al dólar en los últimos meses. En este caso, el informe Situación España considera que por cada 10 puntos de depreciación del euro frente al dólar, el PIB se incrementaría 0,5 puntos. A estos factores externos que contribuyen al crecimiento de nuestra economía hay que añadir el aumento de la demanda interna.

No obstante, este crecimiento no está exento de riesgos. Como hemos visto, las principales fortalezas en las que se apoya nuestro crecimiento no dependen de nosotros mismos, ni de las políticas que se apliquen desde el Gobierno. La recuperación y el crecimiento se asientan fundamentalmente en la mejora de la competitividad debido a la caída del precio del petróleo y al bajo nivel del euro.

Por ello, estas estimaciones de crecimiento se podrían suavizar en el momento en que vuelva a subir el precio del petróleo o suba la cotización del euro. Pero no son estos los únicos retos que pueden lastrar el crecimiento de la economía española. Grecia, un año marcado por las elecciones en España y los desequilibrios de nuestra economía son, entre otros, algunos de los riesgos a la baja.

Incertidumbre política

La incertidumbre en los mercados financieros ha ido en aumento en los últimos meses. La entidad reconoce que un intenso año electoral en nuestro país puede condicionar las políticas económicas que siguen siendo necesarias para que la recuperación llegue a la economía real. Preguntado por Libre Mercado por el posible ascenso al poder de Podemos en España, el economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research, Rafael Doménech, ha dicho que no trabajan con conjeturas ni incluyen en sus previsiones los posibles cambios en la política.

Sin embargo, ha reconocido que "los riesgos políticos, vengan de donde vengan, ya sea del exterior o del interior, se terminan transformando en riesgos o incertidumbres económicas, y esto es lo que puede suponer un lastre para la recuperación económica". A la incertidumbre electoral hay que añadir que la ejecución de los presupuestos de este año podría "no obedecer enteramente a los criterios de eficiencia y se viera afectada por el calendario electoral" lo que produciría una volatilidad innecesaria.

Disminución de las exportaciones

El motor sobre el que se asentaba la recuperación de la economía española, las exportaciones, se gripó los últimos meses del año. Sin embargo, los indicadores disponibles de comercio exterior ponen de manifiesto que pese a que la desaceleración existe es, previsible, transitoria. Con todo, finalmente las ventas de bienes al exterior crecieron en todo el año un 5,1%, una tasa ligeramente inferior a la observada en el año anterior (5,7%).

La desaceleración de bienes se vio contrarrestada el año pasado con el crecimiento de las exportaciones de servicios. En lo que respecta al turismo fue un año de récord. Este año, según los datos que avanzó a principios de semana la ministra de Fomento Ana Pastor, estas cifras del sector podrían verse superadas. En enero llegaron a nuestro país 11 millones de turistas, más de un 5% más que en el mismo periodo del año anterior.

Desequilibrios elevados de la economía

El principal viento de cola de la economía española sigue siendo la elevada tasa de paro, una tasa que se prevé que se mantenga por encima del 20% al menos durante los próximos dos años. Por otra parte, según el informe Situación España, el déficit español se reducirá hasta el 4,2% del PIB este año y el 2,8% en 2016. Niveles todavía altos a los que hay que unir el endeudamiento del sector público del 100% del PIB que, lejos de reducirse, continuará aumentando este año.

Asimismo, muchas comunidades autónomas no han alcanzado su meta y continúan desviándose de sus objetivos. Por ello, para recuperar la credibilidad "será necesario replantear los objetivos establecidos mediante políticas específicas" que permitan una reducción creíble del déficit de las autonomías incumplidoras.

Reducción de la tasa de actividad

La reducción de la tasa de actividad que viene produciéndose desde el año 2012 es uno de los principales desafíos estructurales. Estimaciones recientes cifran en torno a seis décimas la contribución de la tasa de actividad al crecimiento potencial anual de la economía española durante su última fase expansiva, entre el año 200 y el 2007.

En primer lugar, según el informe, el envejecimiento de la población está presionando a la baja la tasa de actividad y es que los 25 años de crecimiento en esta tasa finalizaron en 2013. La generación del baby-boom está comenzando a abandonar la alta tasa de participación y las bajas tasas de natalidad no anticipan que la situación mejore en el futuro. Por otra parte, factores transitorios como la crisis económica no han ayudado.

De hecho, muchos jóvenes en edad de trabajar han abandonado en estos años España para buscar oportunidades laborales. Además, la tasa de paro juvenil superior al 50% explica en gran medida este problema. La caída de la participación de los jóvenes ha contribuido a explicar el deterioro reciente de la tasa de actividad agregada.

Grecia

Respecto a la situación de Grecia, Doménech señaló este miércoles durante la presentación del informe que hay "espacio para un acuerdo y "nadie quiere" que el país "salga del euro". En todo caso, "no conviene olvidar que Grecia necesita crecer y cualquier política que no vaya encaminada a hacer reformas" que lo permitan "sólo serán "patadas hacia delante" y generará problemas".

Preguntado por el riesgo de contagio si Grecia sale del euro, dijo que las circunstancias han cambiado y el impacto no tiene nada que ver con lo que hubiera sucedido hace unos años. En el resto de la zona euro, los riesgos no solo se circunscriben a la debilidad de la recuperación de algunos países y a la efectividad sobre las políticas económicas que se están aplicando.

BBVA señala en el informe el riesgo de la falta de consenso acerca de cuál es la combinación más apropiada de reformas de oferta, ritmo de la consolidación fiscal y apoyo del BCE para favorecer el crecimiento. En este sentido, destaca el caso de Grecia donde el debate sobre el pago de la deuda pública se convierte en un peligroso reto. Todos estos desacuerdos entre los países miembros ponen de manifiesto la vulnerabilidad de una unión monetaria de países extremadamente diferentes sin unión política ni fiscal.

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