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Tsipras suspende su programa: el rescate, la austeridad y la troika siguen en pie

Grecia acepta extender el actual programa de rescate. La senda de austeridad y reformas sigue en pie. La troika sólo cambia de nombre.

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Alexis Tsipras, en la votación para elegir al nuevo presidente griego en el Parlamento de Atenas, Grecia, el 18 de febrero | EFE

In extremis, pero, como suele ser habitual en la UE, finalmente, hubo acuerdo o, mejor dicho, un principio de acuerdo. Los ministros de Economía de la eurozona decidieron el viernes por la noche extender otros cuatro meses al actual programa de rescate heleno, cuya vigencia expiraba el próximo 28 de febrero, con el fin de seguir negociando un nuevo plan de asistencia para Grecia.

Así pues, el Eurogrupo, en donde están representados los acreedores, y Atenas, el deudor, ganan algo de tiempo para continuar las conversaciones respecto al pago de la deuda, las reformas y los ajustes que deberá acometer Grecia en el futuro, evitando así la ruptura de las relaciones y sus traumáticos efectos (corralito bancario y posible salida del euro), al menos por el momento.

Y es que este acuerdo (ver aquí el documento) no es el fin de la historia, sino la culminación del primer capítulo. Tras la victoria electoral de Syriza a finales del pasado enero, el rescate de Grecia pendía de un hilo, puesto que la coalición de izquierda radical que lidera Alexis Tsipras pretendía vulnerar todas y cada de las condiciones acordadas a cambio de dicha financiación.

Sin embargo, después de celebrar tres reuniones del Eurogrupo sobre este asunto, ambas partes han acordado mantener más o menos intacto el statu quo vigente hasta el próximo mes de abril. De este modo, los socios comunitarios seguirán financiando al Gobierno heleno durante otros cuatro meses, pero, siempre y cuando, éste cumpla una serie de condiciones.

Y ésta es, precisamente, la principal clave del texto firmado el viernes. ¿Qué condiciones? ¿Quién ha ganado y quién ha perdido esta primera batalla? A tenor de las declaraciones realizadas por los distintos protagonistas, pareciera que todos han vencido, pero lo cierto es que, hoy por hoy, el claro perdedor es Syriza. El Ejecutivo de Alexis Tsipras está intentando vender en Grecia tres mensajes para salvar la cara ante sus socios políticos y su propio electorado:

  • La prolongación del rescate abre la puerta a negociar un tercer plan de asistencia, diferente del actual y, por tanto, con otras condiciones (reformas y ajustes).
  • El acuerdo incluye la posibilidad de rebajar el objetivo inicial de superávit fiscal primario (sin contar el pago de intereses de la deuda) en 2015.
  • Grecia presentará su propia lista de reformas el próximo lunes, dando prioridad a ciertas medidas, como la lucha contra el fraude fiscal y la corrupción, la reforma del sector público y programas de atención social.

Tsipras cruza todas sus 'líneas rojas'

Hasta aquí alcanza, básicamente, lo obtenido por Grecia. Se trata, por tanto, de una victoria pírrica si se compara con el programa inicial con el que Syriza ganó las elecciones. La cuestión es que, por el momento, el primer ministro griego ha cruzado todas y cada una de las "líneas rojas" que se había marcado. Es decir, Tsipras, finalmente, ha tenido que tragar con el rescate, la austeridad e incluso la troika, tal y como avanzó Libre Mercado.

1. No hay quitas sobre la deuda:

Grecia reitera en el documento "su compromiso inequívoco de cumplir sus obligaciones financieras con todos sus acreedores plenamente y en plazo". Tsipras llegó al poder prometiendo el impago unilateral de la deuda pública o, al menos, una nueva reestructuración de la misma.

2. El actual programa de rescate sigue vigente:

Atenas acepta, en esencia, extender otros cuatro meses el actual plan de rescate y su memorando de condiciones. Además, se compromete a concluir de forma exitosa la revisión del programa vigente, ya que, en caso contrario, el Eurogrupo suspenderá de forma automática los desembolsos pendientes.

En concreto, Syriza se compromete a presentar el lunes una primera lista de reformas prioritarias, pero basadas en el actual rescate. Estas reformas serán examinadas por las instituciones de la troika (formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional).

Si la evaluación es positiva, el Eurogrupo dará su visto final a la prórroga el martes por teleconferencia y se iniciará el proceso de ratificación de la prórroga en los parlamentos nacionales que deben hacerlo (los de Alemania, Finlandia, Estonia y Países Bajos). La lista deberá detallarse por completo y pactarse con la troika a finales de abril.

3. La austeridad continúa:

A cambio, el Eurogrupo rebajará el objetivo de supéravit fiscal primario fijado para 2015 en función de la situación económica de Grecia (la victoria de Syriza ha impactado negativamente en el crecimiento heleno), lo cual no es nada nuevo, ya que el programa vigente establece la posibilidad de "flexibilizar" los objetivos presupuestarios. Dicha meta estaba establecida inicialmente en el 3% del PIB y ahora podría reducirse al 1,5% en 2015.

"Eso no significa que el Gobierno griego no pueda adoptar un nuevo tipo de medidas o un nuevo enfoque político pero, si tiene un impacto en el presupuesto, debe financiarse plenamente", según aseguró el viernes el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. "El Gobierno griego propondrá nuevas medidas para afrontar los problemas sociales que son prioritarios para ellos. Y hay apertura y flexibilidad dentro del programa, pero tiene que estar pagado", resaltó.

Es decir, cualquier decisión de gasto extraordinario que plantee Syriza deberá contar con el visto bueno de la troika y con los recursos suficientes para su financiación, garantizando en todo momento la neutralidad presupuestaria.

Así pues, si bien se suavizan los objetivos de superávit, Grecia deberá cumplir con la austeridad. En este sentido, cabe recordar que Tsipras prometió disparar el gasto público y regresar a la suicida senda de déficit mediante la aprobación de amplios programas sociales, así como la anulación de los recortes de plantillas públicas, entre otras medidas.

El programa de Syriza consistía en tumbar la austeridad, pero, por el momento, no lo ha conseguido. Cualquier propuesta en esta materia deberá ser aprobada por la troika y, en todo caso, Atenas tendrá que seguir registrando superávit público (gastos inferiores a los ingresos).

4. Se mantiene la senda de reformas:

Asimismo, Tsipras promete ahora "abstenerse de revertir medidas y de cambios unilaterales a las políticas y reformas estructurales que puedan tener un impacto negativo en los objetivos fiscales, la recuperación económica o la estabilidad financiera, según la evaluación de las instituciones", tal se recoge en la declaración.

Syriza cruza, así, otra línea roja. Nada más llegar al poder, Tsipras anunció la subida del salario mínimo y la anulación de la reforma laboral y de pensiones. Estas promesas han quedado en nada, por el momento.

5. Y la troika sigue viva:

Por último, la denostada troika sigue muy viva, solo que ahora se oculta bajo el eufemismo de "instituciones". "También acordamos que el FMI continuará desempeñando su papel", según recoge el documento.

¿Por qué cuatro meses y no seis?

Tsipras anunció la semana pasada que el rescate, la austeridad y la troika habían "muerto", pero, a la vista de lo acordado en el Eurogrupo, nada más lejos de la realidad. Todo sigue en pie, al menos hasta el próximo mes de abril.

En este sentido, la extensión del actual programa de rescate durante cuatro meses, y no seis como reclamaba Atenas, tampoco es baladí. Y la razón no es otra que el calendario de vencimientos de deuda que afronta Atenas. El Gobierno heleno deberá pagar casi 7.000 millones de euros en mayo y, puesto que su financiación dependerá de la aprobación definitiva que otorgue la troika en abril a la revisión del actual programa, si Syriza no cumple, Grecia regresará de nuevo a la casilla de salida: riesgo de corralito, salida del euro...

Si se cumplen todas las condiciones, el Eurogrupo desembolsará los fondos pendientes, que son 1.800 millones del fondo de rescate y otros 1.900 millones de los beneficios del BCE por la compra de deuda griega. A ello hay que sumar un tramo de 3.500 millones del FMI.

El pago debe ser aprobado por la eurozona y dependerá en todo momento de que Atenas cumpla o no con la senda que sigue marcando la troika. En cuanto a los bonos por valor de casi 11.000 millones de euros para recapitalizar la banca que se habían transferido a Atenas, volverán al fondo de rescate, pero siguen estando disponibles si el BCE los considera necesarios.

En resumen, Grecia seguirá otros cuatro meses bajo el actual programa de rescate, mientras discute con sus acreedores un posible tercer programa de asistencia, cuyas condiciones, según ya ha anunciado el Eurogrupo, no serán muy diferentes de las actuales (austeridad y reformas). Esto implica que Atenas tendrá que renunciar, como ha hecho hasta ahora, a sus principales ejes programáticos si quiere seguir recibiendo financiación en el futuro.

La gran duda que surge ahora es cómo logrará Tsipras vender en Grecia que el rescate, la austeridad, las reformas y la troika que prometió tumbar siguen estando vigentes.

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