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De clase media a clase alta

Los ricos sí se han vuelto más ricos, pero los pobres también.

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Según el Pew Research Center, la clase media estadounidense está desapareciendo: si en 1971 el 61% de la población integraba la categoría de clase media, en 2015 apenas alcanza el 50%. Es decir, por primera vez hay tanta gente en los extremos de la distribución de la renta (clase baja y clase alta) que en la media. En apariencia, pues, estamos asistiendo a una polarización de la renta que nos conduce a que los ricos sean más ricos y los pobres, más pobres. La realidad, sin embargo, es muy distinta. Basta comparar la propia distribución de la renta en 1971 y en 2015 para comprobar lo que ha sucedido.

En 1971 el número de personas adultas en EEUU era de 131,6 millones, de las que el 61% residía en hogares de clase media (80 millones de adultos). ¿Qué era un hogar de clase media en 1971? Si tomamos como base los hogares con dos adultos y un menor, aquellos que ingresaban entre 31.480 y 94.439 dólares (con poder adquisitivo equivalente al de 2015).

En cambio, en 2015 el número de personas adultas ha aumentado hasta 242,1 millones, de las que el 50% reside en hogares de clase media (120,8 millones de adultos). Pero ¿cómo definimos en 2015 un hogar de clase media? Tomando como base los hogares con dos adultos y un menor, aquellos con ingresos entre 41.869 y 125.608 dólares.

De entrada, pues, observamos que hoy resulta mucho más complicado cualificar como clase media que hace 44 años: un hogar que fuera clase media en 1971 y que haya visto incrementado su poder adquisitivo real en un 30% habrá pasado a integrar la clase baja. Es decir, uno puede mejorar en términos absolutos y retroceder en términos relativos.

Pero además tengamos presente que un hogar puede haber dejado de ser clase media porque ha pasado a ser clase alta: y, de hecho, el número de adultos en hogares de clase alta ha crecido desde 18,4 millones a 51 (a pesar de que el umbral mínimo para calificar como clase alta también se ha incrementado muy notablemente: en hogares de dos adultos y un menor, de 94.439 a 125.608 dólares).

Por consiguiente, que haya menos hogares entre las clases medias no significa que en términos generales la sociedad se haya empobrecido. No en vano, si superponemos la distribución de la renta de 1971 a la de 2015, comprobaremos que, salvo los adultos en hogares de renta ultrabaja (que pasan de representar el 1,5% de todos los hogares al 2,5%, en gran medida porque esta distribución es previa a impuestos y transferencias estatales en especie, de modo que la influencia directa muchos programas gubernamentales no aparece), el porcentaje de adultos en hogares de clase baja o de clase media-baja se reduce para todos los niveles de renta. En cambio, el porcentaje de adultos de clase media-alta o alta aumenta en todos los niveles de renta.

En definitiva, los ricos sí se han vuelto más ricos, pero los pobres también. En 1971 la renta de los hogares estaba mucho más concentrada en torno a niveles mucho más bajos (la renta mediana de 1971 para hogares equivalentes a dos adultos y un menor era de 42.220 dólares), mientras que en 2015 está más dispersa alrededor de niveles mucho más elevados (la renta mediana de 2015 para hogares a dos adultos y un menor era de 62.804 dólares). La clase media desaparece porque la velocidad a la que los adultos de clase media transitan hacia la clase alta es mayor que la velocidad a la que los adultos de clase baja transitan hacia la clase media: pero eso no significa que no estén mejorando todos de manera apreciable.

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