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Cinco claves que ponen en duda la decisión del Supremo sobre Bankia

Economía empujó a la entidad a salir a bolsa, el Banco de España y la CNMV lo avalaron y las entidades extranjeras secundaron la operación.

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Economía empujó a la entidad a salir a bolsa, el Banco de España y la CNMV lo avalaron y las entidades extranjeras secundaron la operación.

Varapalo a Bankia tras la decisión del Tribunal Supremo de anular la salida a bolsa de la entidad. El Alto Tribunal asegura que "hubo error en el consentimiento por parte de los adquirientes debido a las graves inexactitudes del folleto" para informar de la salida a bolsa. Según el Supremo, como existió un desfase entre las cifras del folleto y las reales, la entidad tendrá que devolver la inversión a los accionistas que reclamen.

¿Engañó Bankia a sabiendas a sus accionistas con sus cuentas para salir a bolsa? Ésa es la cuestión que sobrevuela tras la decisión judicial. "Quizá se forzó la máquina, sí, pero de ahí a derivar en que ha habido un fraude hay mucha distancia. Si hablamos de fraude, tendríamos que hablar de fraude masivo porque la salida a bolsa estaba avalada por el Banco de España, la CNMV, el Ministerio de Economía y otras tantas entidades internacionales", explica a Libre Mercado el periodista Nicolás Menéndez Sarriés autor de Bankia: confidencial. Sarriés ha estado siguiendo el caso Bankia desde el primer día y este libro es el resultado de uno de los trabajos más exhaustivos que se han elaborado sobre el proceso hasta ahora.

El Supremo ha dado "por bueno" el informe de los peritos independientes del Banco de España "y no otros informes", añade. Y es que los dos peritos a los que el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu encargó analizar la entidad concluyeron que Bankia salió a bolsa con un folleto que no reflejaba la imagen fiel del banco, una teoría con la que ha discrepado el propio Banco de España.

Haciendo un repaso por el capítulo que Sarriés dedica en su libro al estreno bursátil del banco, hay que destacar varias claves que podrían resultar contradictorias con la decisión del Alto Tribunal (a falta de conocer el detalles de la sentencia).

1. Cuentas proforma

En el primer trimestre de 2011, se publicaron las primeras cuentas anuales de BFA. Pero serían unas cuentas proforma. Como no había habido actividad anterior, Deloitte hizo una simulación combinando los resultados de las siete cajas como si BFA hubiera existido en 2010. Esto serviría de guía para los inversores, pero sería estimativo.

2. Incentivos a salir a bolsa

A principios de 2011, aunque las previsiones de crecimiento de los organismos internacionales coincidían en que lo peor de la crisis había quedado atrás, la banca española se enfrentaba a unos problemas gravísimos de liquidez debido al cierre del grifo de los mercados mayoristas.

Para solucionarlo, el Gobierno socialista de Zapatero daba luz verde a un decreto pensado para incentivar la salida a Bolsa de las antiguas cajas de ahorro. Inspirado en las normas del Basilea III, se marcaban dos umbrales para las requisitos de capital de la banca. Si salían a bolsa, su core capital (porcentaje de de recursos propios de primera calidad respecto al total de activos) tendría que situarse en un mínimo del 8%, mientras que aquellas que no tuvieran menos de un 20% en los mercados tendrían que cumplir con el 10%.

Así, se penalizaba a las cajas que no quisieran dar el salto al parqué. Por tanto, esos dos puntos porcentuales de diferencia le supondrían a BFA déficit de 5.800 millones de capital si no salía a bolsa, mientras que esa cifra sería de 1.800 millones si cotizaba. "El Banco de España dijo que no había otro remedio" que salir a Bolsa, explica un exconsejero de la entidad a Sarriés.

3. Apoyo de entidades internacionales

La dirección de BFA empezó una ronda de contactos internacionales por si pudieran estar interesados en la salida a bolsa de la cuarta entidad de nuestro país. JP Morgan era la coordinadora de la operación y también participaban otras entidades de prestigio como Merrill Lynch, BNP Paribas, Deutsche Bank, UBS y Barclays.

4. Cuentas abstractas

"¿Cómo de fiables podían ser las cuentas?", se pregunta el autor del libro. Aunque todas las entidades estaban auditadas, la integración todavía no se había producido, por lo que las cuentas que se adjuntaron a los folletos eran, en parte, un ejercicio de abstracción.

"Por aquel entonces no existía integración, ni siquiera informática. Por eso hablamos de hacer unas cuentas para la salida a bolsa, planeado con la CNMV, basándonos en la información que reportaban las siete cajas de ahorro (que dieron vida a la entidad tras la fusión). El Banco de España lo sabía y estaban las cuatro grandes auditoras y no había salvedades", según reconocía el director general financiero, Ildefonso Sánchez Barcoj.

5. Límites a los accionistas particulares

Sarriés considera que "es probable que los comerciales del banco hubieran podido colocar todo el papel que hubieran querido entre sus clientes", pero añade que la CNMV obligaba al banco a cubrir un tramo de inversiones institucionales (grandes empresas, fondos de inversión..) con un 40%, un ratio muy por encima del habitual. Añade también que en el tríptico informativo se detallaban los riesgos a los que se enfrentaba el inversor.

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