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'GatoTerrazas', glamurosas copas a ras de cielo

Se asienta en España la tendencia neoyorkina de tomar cócteles y aperitivos en las azoteas más altas de los edificios.

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Se asienta en España la tendencia neoyorkina de tomar cócteles y aperitivos en las azoteas más altas de los edificios.
Cócteles en la terraza My Way, duodécima planta de Gran Vía 42 (Madrid) | Libertad Digital

Llamar al timbre de un hotel o edificio anónimo, entrar a su ascensor y subir hasta lo más alto para sentarse en la terraza es cada vez más habitual en los entornos urbanos. Ciudades como Madrid, Málaga, Valencia o Sevilla ven proliferar cada vez más las denominadas GatoTerrazas. Tomar gin tonics a vista de pájaro y con la ciudad a tus pies es un privilegio del que disfrutaban en la década de los 50 estrellas del cine como Ava Gadner o Frank Sinatra en Madrid, pero ahora están al alcance de cualquier viandante con ganas de un aperitivo más cerca de las nubes que del asfalto.

Del 20 al 30 de junio, la Asociación de Hosteleros de Madrid ha organizado el concurso de GatoTerrazas 2019, un evento con cartas y coctelería de vértigo en el que participan alrededor de unas 20 terrazas de Madrid, pero es sólo una cifra simbólica porque la capital española rebosa de restaurantes a ras del cielo. Suponen un nuevo complemento de atracción de los hoteles y de los restauradores que rehabilitan tejados al estilo neoyorkino.

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Azotea del restaurante Picalagartos, Gran Vía

Vivir el Carpe Diem

Uno de los puntos donde más se concentran estas populares GatoTerrazas es en la Gran Vía madrileña. Con sólo pasear y alzar la vista se aprecia el universo coctelero con numerosos clientes haciéndose un selfie ante un telón de fondo urbano espectacular.

Uno de estos lugares divinos es la recién estrenada terraza My Way. Uno de sus socios propietarios, Fernando Rodríguez Arrán, explica que su lujosa azotea restaurante situada en el doceavo del número 42 de la Gran Vía acaba de estrenarse. "Hay una competencia brutal en Gran Vía. ¡Aquí hay cientos de terrazas ya!", exclama. "Lo encuentro el complemento ideal para el hotel que tenemos en el mismo edificio. Es un reclamo que ya viene siendo demandado por todo el mundo y cuanto más alta sea la planta mejor. Desde aquí ves Callao, el Palacio de Oriente, la Puerta de Sol o el atardecer", cuenta el joven empresario.

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Azotea del hotel Only You Atocha (Atocha, Madrid)

Pese a que este estilo de local turístico está en alza, Rodríguez Arrán cuenta que es un negocio complicado por los accesos. "Hay que trabajar muy bien la visibilización en la calle. Nosotros hacemos campañas de marketing y redes sociales. Además, otra de nuestras grandes apuestas es la gastronomía gourmet con el chef Joaquín Felipe".

Ostras, jamón ibérico, panes artesanos con AOVE y sal marina ecológica, ensalada de huerta, piccalilli de verduras naturales, tortilla de patata, arenque marinado o salmón ahumado son algunas de las especialidades que se sirven en esta azotea de glamour canalla. .

Trabas de Carmena

Pero si ya de por sí empresas y autónomos con establecimientos a pie de calle se las ven y desean para abrir un local por los innumerables requisitos, los locales en las azoteas de los edificios lo tienen aún peor. La etapa de Manuela Carmena, recién finiquitada, ha dado lugar a la paralización de permisos, no sólo de licencia de obras y edificación, sino también para la apertura de comercios.

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Copa en terraza My Way, Gran Vía 42 (Madrid)

El madrileño describe que lo tuvo muy complicado como empresario para poder obtener todas las licencias. "Está todo limitado en la zona centro protegida. Las nuevas normativas que sacó el Ayuntamiento de Carmena han hecho que los hosteleros lo tengan más difícil aún", recalca el inversor.

Aunque Rodríguez Arrán incide en que tanto él como sus socios del sector padecen las decisiones políticas "gobierne quien gobierne", porque nunca lo han tenido nada fácil, refiriéndose a las trabas estatales a los empresarios que casi adoptan un papel heroico para soportar las altas cargas fiscales y burocráticas en España.

No obstante, este emprendedor confía en que el camino elegido le lleve a retornar la inversión que ha destinado a este negocio. Un sacrificio personal como el de tantos empresarios que apuestan por refrescar el paisaje comercial, modernizar el contexto urbano y crear empleo, pese a los cambios políticos y nuevas legislaciones que dificultan los nuevos proyectos. "Solo esperamos que vaya bien", concluye con esperanza desde su particular rascacielos.

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