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COVID-19: Alemania, Austria, Corea, Grecia, Portugal o Taiwán dejan en evidencia a Sánchez

Cada vez hay más casos de estudio en materia de contención del impacto sanitario y económico del COVID-19.

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Cada vez hay más casos de estudio en materia de contención del impacto sanitario y económico del COVID-19.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participa en la cumbre virtual de líderes del G20. | EFE

Pedro Sánchez y sus ministros se han parapetado detrás de las recomendaciones que supuestamente les habrían hecho llegar los expertos en salud pública para justificar su nefasto manejo de la crisis del coronavirus. Sin embargo, la retahíla de excusas presentada en rueda de prensa por el presidente socialista y su vicepresidente comunista no ha podido ocultar un bagaje desastroso en materia de gestión, que en la mañana del viernes 10 de abril, sumaba casi 15.500 fallecidos.

La respuesta española se caracterizó por la lentitud con la que reaccionó el gobierno. No en vano, el Ejecutivo desoyó las alertas de la OMS y la UE durante los meses de enero y febrero, pero además retrasó la aprobación de medidas preventivas hasta mediados de marzo, cuando ya se registraban miles de contagios. Esa respuesta tardía del gobierno de PSOE y Podemos, resultado de una explosiva mezcla de incompetencia y negligencia, choca con los resultados más satisfactorios que han cosechado otros países en su lucha contra el coronavirus.

No hay que olvidar que, en términos per cápita, España está entre los países con más muertos por habitante, superando incluso a Italia. Tenemos 326 fallecidos por cada millón de residentes en nuestro país, frente a los 302 de la república transalpina. Mucho menores son los datos de Portugal (40 fallecidos por cada millón de habitantes), Austria (33), Alemania (29) o Grecia (8).

Taiwán

Taiwán es, sin duda, uno de los que mejor lo ha hecho. Su cercanía con China era un factor de riesgo, puesto que un millón de residentes en la isla se desplazan a diario al gigante asiático por motivos laborales. Sin embargo, esta proximidad no ha evitado la efectividad de una estrategia sanitaria basada en la información y la transparencia.

Las alertas del ministerio de Sanidad a la población empezaron el 31 de diciembre, con ruedas de prensa, vídeos explicativos y notas informativas que, de manera diaria, compartían toda la información disponible sobre el brote que estaba sufriendo la provincia de Wuhan. En paralelo, empezaron a hacerse tests y chequeos a bordo en los aviones que llegaban al país desde China. El cierre de fronteras se tomó algunas semanas después.

En paralelo, el gobierno presentó un plan de 125 medidas que incluían el fomento de la producción de material sanitario (respiradores, mascarillas, guantes…), la cuarentena selectiva de posibles contagiados, los controles de temperatura en los accesos a edificios de oficinas o el desarrollo de una aplicación que permite hacer un seguimiento casi individualizado de la situación sanitaria de la población.

El resultado es que, a fecha 9 de abril, Taiwán solo ha sufrido 6 fallecimientos por COVID-19 y el número máximo de casos diarios se alcanzó el 20 de marzo. Esto supone una tasa de mortalidad de apenas 0,3 fallecidos por cada millón de habitantes. Por otro lado, solo hay unos 380 positivos diagnosticados en un país que tiene 23 millones de habitantes y, en los últimos días, el número de nuevos positivos se ha estabilizado por debajo de los 10 infectados por jornada.

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La respuesta de Alemania, Austria y Dinamarca

En Alemania no pueden decir que la cifra total de contagiados sea reducida, puesto que el número total de diagnósticos de contagio de coronavirus es relativamente elevado (más de 118.000 casos, según datos disponibles el 9 de abril). Sin embargo, la evolución de los indicadores clave referidos a la pandemia ha sido positiva: ya se han recuperado 52.000 contagiados. El pico de contagios se alcanzó el 27 de marzo y, tras un cierto repunte en las cifras de comienzos de abril, los datos de nuevos positivos se han empezado a estabilizar.

El país teutón ha disparado su capacidad de diagnóstico y es capaz de hacer hasta 500.000 tests de coronavirus por semana. De esta forma, se ha conseguido un confinamiento mucho menos drástico y concentrado en proteger a la población más vulnerable. En este sentido, resulta llamativo que el contagiado medio en Alemania tiene 46 años, frente a los 63 del positivo medio en Italia. Por otro lado, el gobierno de Ángela Merkel y las autoridades regionales han logrado un fuerte avance en el número de camas de hospital, que han subido de 29 a 34 por cada 100.000 habitantes. Como ya se estableció anteriormente, la mortalidad es de apenas 29 fallecidos por cada millón de habitantes, más de diez veces menos que España.

En la misma línea va el manejo de Austria, que se prepara ya para recuperar la normalidad y levantar las medidas de confinamiento de manera progresiva. El pico de contagios se dio el 26 de marzo y el fin del aislamiento empezará a desplegarse el 14 de abril. Tal y como explicó Libre Mercado, el canciller Sebastian Kurz apuesta por un levantamiento progresivo de las medidas de separación social y ha acompañado la entrada en esta nueva fase con una batería de aplazamientos fiscales y medidas de apoyo a las empresas.

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Corea del Sur sigue mejorando sus cifras

La reacción más aplaudida frente a la pandemia ha sido, sin duda, la de Corea del Sur. Como explicó hace semanas Libre Mercado, el país asiático ha basado su respuesta en el despliegue de test rápidos y el uso de big data para hacer un seguimiento individualizado de todas las personas afectadas por la enfermedad. El número de diagnósticos diarios tocó techo el 3 de marzo y no ha parado de reducirse desde entonces.

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Grecia y Portugal, también por mejor camino

Grecia, protagonista de numerosos escándalos económicos durante la década pasada, ha sorprendido a propios y extraños con un buen manejo de la crisis sanitaria. El número de casos es reducido (el 9 de abril rondaban los 1.955), su ritmo de crecimiento se ha ralentizado desde finales de marzo (por ejemplo, el 6 de abril solo hubo 20 nuevos positivos) y la cifra total de fallecidos es reducida (8 muertos por cada millón de habitantes, frente a los 326 de España, y 90 decesos en total).

Kyriakos Mitsotakis, el primer ministro heleno, tomó medidas drásticas a mediados de marzo y anunció con rapidez un plan de choque que concentra el gasto en la emergencia sanitaria y el alivio económico, liberando desembolsos dedicados a otras cuestiones. En paralelo, se decretaron medidas convencionales de aislamiento cuando el número de positivos aún era reducido, lo que ha permitido evitar un colapso sanitario y reducir la propagación del virus originario de China.

Portugal es otro socio europeo que destaca por la baja mortalidad del coronavirus en comparación con los escenarios que se están viendo en España o en Italia. Nuestros vecinos aplicaron el "cerrojazo" cuando el número de positivos era mucho menor (no llegaban a 800, mientras que España confinó a la población cuando ya sumaba alrededor de 6.000 positivos). Ahora, su tasa de fallecidos por habitantes es de 40 decesos por cada millón de personas, un 88% por debajo de España.

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